WikiLeaks y yo

Niego categóricamente cualquier vínculo

A partir de  datos del portal WikiLeaks, se afirma que en el 2008 la embajada de Estados Unidos envió cables diplomáticos al Departamento de Justicia, a la oficina de Seguridad Nacional, a la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas (DEA), al Departamento del Tesoro, al Departamento de Estado y a los comandos Norte y Sur del Ejército de EU entre otras dependencias, informando de los vínculos que algunos diputados mantenían con el presidente de Venezuela Hugo Chávez. Entre ellos, la nota señala mi nombre.

En primer lugar, me ha causado sorpresa y gracia esta revelación. Sin embargo, conviene aclarar algunos puntos. Niego categóricamente cualquier vínculo “de contacto regular” o esporádico con el presidente Hugo Chávez o con sus representantes, no tendría ni porque haber ese acercamiento toda vez que no comparto sus ideas y sus acciones: yo creo en la socialdemocracia no en el populismo; creo en el sistema democrático con sus reglas e instituciones y en la construcción de pactos sociales vía los acuerdos, no creo en la violencia como medio para el fin.

Es importante hacer notar la ignorancia que prevalece en esos informes toda vez que la responsabilidad que me fue conferida al nombrarme presidenta de la Cámara de Diputados en 2007-2008 fue precisamente para conducir las relaciones institucionales internas y externas del Congreso de la Unión. Dentro de esta función se encuentra la de mantener relaciones diplomáticas con los embajadores y delegaciones extranjeras que se encuentran representadas en nuestro país o visiten las instalaciones de la Cámara de Diputados.

Durante mi trabajo al frente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados se dio el encuentro con diversos personajes de diversas embajadas, con algunos de ellos mantuve una relación más cercana o más frecuente como fue el caso de la mayoría de embajadoras y en especial del embajador de China, pero no podría decirse que fue el caso de la embajada de Venezuela por lo que resulta hoy sorprendente afirmar una relación regular con los funcionarios que representan la embajada o con el propio presidente Hugo Chávez, con quien —no está de más decirlo— no he tenido ninguna relación ni acercamiento siquiera.

Recuerdo asistir a encuentros en Europa, gestionar encuentros con otros congresos, saludar y acompañar a Inácio Lula Da Silva, a Michelle Bachelet o a Nancy Pelosi. Me pregunto por qué la nota destacó, sin pruebas, esos supuestos “encuentros” con las fuerzas chavistas a partir de un cable realizado  y filtrado por no sé quién al portal WikiLeaks.

No quería perder mi tiempo en realizar aclaraciones sobre este tipo de notas, sin embargo, no obstante que primero apareció en un periódico de circulación nacional y se siguió reproduciendo por otros medios, incluso noticieros de televisión, creo necesario además de hacer la aclaración, hacer una reflexión al respecto.

Hace más de veinte años, al igual que la búsqueda de la democracia, se buscaba “democratizar” y “hacer libre” a la prensa. Las relaciones entre el poder político y los medios de comunicación no eran lo que vemos actualmente. Así, la prensa era utilizada para denigrar, golpear u omitir a los adversarios.

Los tiempos han cambiado y uno podría pensar que lo mínimo que se debe exigir a los medios es investigación y certeza.

La nota en comento se sustenta en un cable que señala como fuente una investigación que el “Cisen realiza un búsqueda de otros vínculos de Venezuela y grupos radicales de México.”

Sería bueno que si el Cisen, a cuyo titular le tengo un afecto especial, tiene más datos al respecto, los presente y entregue a los medios de comunicación para que esa información sea pública y abierta a los ciudadanos mexicanos.

WikiLeaks nos deja algunas lecciones: no todas las informaciones de la embajada de EU son verídicas y aun cuando la información debe ser pública los datos deben ser contrastados con una información veraz sobre el quién lo dice, porqué lo dice y cuándo lo dice. Es decir, los principios básicos del periodismo que, por supuesto, no pretendo enseñar a los profesionales de esta actividad y mucho menos a las instituciones de seguridad nacional de nuestro país vecino del norte.

        *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

            ruthzavaletas@yahoo.com

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