Estadunidenses, pero mexicanos

Insistente es la lucha de los llamados republicanos contra el presidente demócrata, en tanto que él da razones.

El ser mexicano reduce a un “pero” las relaciones personales y oportunidades de trabajo en Estados Unidos. Esto sucede hoy todavía y hay autoridades de allá que lo implantan y lo promueven como a la fecha lo hace el Senado que, además, de paso, fastidia a Obama y trata de no dejarlo gobernar. Lo mejor es que de todos modos gobierna, para horror de los blancos que no pueden soportar el mandato de un negro, aunque sea mulato. La discriminación racial no ha muerto; como el huevo de la serpiente renace.

Insistente es la lucha de los llamados republicanos contra el presidente demócrata en tanto que él da razones, se muestra inteligente y liberal y no actúa basándose en diferencias raciales sino tratando de lograr cultura, trabajo y bienestar para todos. Quizás precisamente por eso sus enemigos se confabulan contra ese hombre que no llegó al poder para conquistar igualdades sociales ni para luchar contra diferencias raciales sino para lograr trabajo y bienestar para todos, empezando por los que de bienestar carecen. Lo cual para el ciudadano rico y además blanco puede resultar alarmante.

El sábado pasado los senadores republicanos votaron en contra de una ley que habría otorgado la legalización a muchos miles de mexicanos indocumentados que antes de cumplir dieciséis años, requisito que se pide, fueron llevados por sus padres al país del norte y ahí siguen, como estadunidenses, pero indocumentados.

Ahora, con la ley aprobada y promovida por el Senado no podrán legalizar su situación, ni obtener títulos en universidades ni tampoco, si lo quisieran, formar parte del servicio militar. A la fecha los indocumentados en EU son unos once o doce millones que ahora han perdido la oportunidad de legalizar su situación. No obstante Obama no se ha declarado vencido y afirma que insistirá en arreglar en el país el “incompleto sistema de inmigración”.

Por lo pronto las ilusiones y posibilidades de una vida mejor para muchos, en su mayoría estudiantes, se vinieron abajo y hasta el republicano presidente del Senado, Harry Reid, se mostró inconforme. En el Senado mismo la situación dio un giro porque muchos habían votado anteriormente por la aplicación de la ley a la que posteriormente dejaron de apoyar y ahora se opusieron a ella con un rotundo no. Barack no cesará en esta lucha, aunque los republicanos le han dicho que tienen por meta principal impedir que se reelija como presidente en 2012.

Obtuvo Obama que el Congreso derogara la también controvertida ley que prohibía hacer pública la condición de homosexual en la fuerza armada. Ahora los homosexuales ya no deben ocultar que lo son; antes gays y lesbianas debían esconder sus preferencias sexuales ante la amenaza de ser despedidos. Ellos y ellas ahora están de fiesta en tanto que los jóvenes indocumentados ven truncada la posibilidad de graduarse como universitarios o de, con todos los riesgos que ello implica, ingresar al ejército.

Además de la discriminación racial, a la fecha persiste en Estados Unidos y en contra del presidente la inconformidad de las derechas reaccionarias por haber conseguido que se promulgara la ley de la reforma sanitaria que puede llegar a obtener cobertura médica para 32 millones de ciudadanos. Contra esto, y con la estabilización de la economía mediante la otorgación de empleos en el sector privado, los reaccionarios llamados republicanos siguen estando en contra de Obama por habérsele ocurrido hacer el bien al pueblo.

Discriminación como trato desigual entre personas en cuanto a prerrogativas, derechos, consideración social. Discriminar en el sentido de separar, diferenciar, alejar, ofender, perjudicar. La discriminación como mal al que todavía no se ha logrado poner remedio. 

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