Golpe a Manlio
Manlio Fabio Beltrones es un político hábil, curtido, inteligente. En el lenguaje popular diríamos que tiene un “gran colmillo”. Sabe sacar ventaja, aun en situaciones adversas. Lo hemos visto a lo largo de la actual Legislatura. El sonorense ha logrado imponer la ...

Francisco Garfias
Arsenal
Manlio Fabio Beltrones es un político hábil, curtido, inteligente. En el lenguaje popular diríamos que tiene un “gran colmillo”. Sabe sacar ventaja, aun en situaciones adversas. Lo hemos visto a lo largo de la actual Legislatura. El sonorense ha logrado imponer la percepción de que controla la Cámara alta, aun cuando el PRI, su partido, no tiene siquiera la mayoría relativa.
Pero ayer se llevó tremendo revés. Una mayoría de senadores, incluidos sus aliados del Verde, se le voltearon. Por un margen de tres votos, rechazaron la famosa Ley de Competencia Económica, supuestamente diseñada para combatir las prácticas monopólicas.
Este dictamen, conocido también como Ley Beltrones, otorgaba a la Cámara de Senadores la facultad de ratificación de los nombramientos de los integrantes de la Comisión Federal de Competencia (CFC), una reforma por la que abogó el presidente Calderón, cuando era candidato a la Presidencia de la República.
“La ratificación (de los nombramientos) por parte del Senado no es un tema novedoso. Por el contrario, ya está previsto por la misma Constitución. Es por ello que resulta fundamental otorgarle a dicha Cámara la facultad de ratificación de los nombramientos de los comisionados de los órganos reguladores, realizados por el Ejecutivo federal”, escribió el candidato presidencial del PAN, en un texto que apareció en la revista Nexos, en junio de 2006.
Pero una cosa son las promesas de campaña, y otra estar sentado en La Silla. El primer mandatario desbarató ayer la importante reforma, valiéndose de una impresionante operación en la que participaron varios gobernadores, que llamaron a los senadores, pero también funcionarios de la SHCP que, nos aseguran, ofrecieron hasta los vales para comprar medicina que exigían los del PVEM.
El comentario, en los pasillos de la casona de Xicoténcatl, es que el gobierno federal no quiere perder el control de los órganos reguladores. En reuniones con los negociadores del Senado, los representantes del Ejecutivo llegaron a comentar que, si cedían en la CFC, después vendrían la Cofetel, la Cofemer, la Comisión Reguladora de Energía, la Cofepris.
Los senadores conjeturaban con el tema. Ricardo Monreal, coordinador del PT, consideró que se trata de un “juego de vencidas” entre el Presidente de la República y el senador del PRI. “El martes ganó Manlio, el jueves ganó el Presidente, aunque se pierde una oportunidad histórica para otorgar autonomía e independencia de un importante órgano regulador del Estado”, nos dijo el zacatecano.
Nos acercamos a Beltrones para, de viva voz, conocer su opinión. “No fue una operación contra Manlio. Fue a favor del PAN-gobierno, y digo PAN-gobierno, porque al PAN no le hacen caso y al gobierno sí”, nos dijo el coordinador de los senadores del PRI.
Le preguntamos también si conocía los motivos por los cuales sus aliados incondicionales del PVEM cambiaron el voto a favor de la reforma, expresado apenas el martes anterior, y se fueron con la postura del gobierno federal.
Antes de responder, el senador del PRI adoptó una expresión de ironía, reforzada con una sonrisa. “No les he preguntado qué fue lo que sucedió. Tuvieron la cortesía de avisarme que iban a votar en contra, pero no me dijeron las razones…”
Por supuesto que no le creímos.
El dictamen fue devuelto “en pedazos” a la Cámara de Diputados. Los senadores mandaron a San Lázaro únicamente los artículos que aprobaron. Lo incorporado por los senadores —descentralización de la Cofeco y ratificación de los nombramientos— se quedó en Xicoténcatl. “Kafka se metió en el Congreso”, resumió el sinaloense Francisco Labastida.
Ulises Ruiz no controla ya ni a los priistas de Oaxaca. La bancada tricolor en el Congreso local votó dividida una “dispensa” a Irma Piñeyro para que pudiera ser secretaria de Gobierno de Gabino Cué. Nueve votaron a favor y siete en contra. La funcionaria, vinculada con Elba Esther Gordillo, no tiene el título académico que se requiere para ocupar el importante cargo. Piñeyro libró el obstáculo con el voto favorable de los nueve priistas.
Lo paradójico es que la exigencia del título es un requisito impuesto por el propio Gabino, en una iniciativa que apenas mandó al Congreso local. Fue un autogolazo. Varios funcionarios de su gabinete, entre ellos el secretario de Desarrollo Agropecuario y Pesca, Salomón Jara, estarían en la misma situación.
Ulises mezcló su cólera con la impotencia. Mandó llamar a Martín Vázquez, coordinador del grupo priista en el Congreso, para hablar del caso. El diputado Héctor Pablo Ramírez, su ex vocero, accionista mayoritario en el diario El Despertar, ordenó poner, a ocho columnas, un título con un lenguaje muy pejista: “Irma Piñeyro, secretaria espuria”.