Vocación impulsa el cambio de carrera; elección de profesión, proceso complejo para jóvenes
De acuerdo con especialistas, los estudiantes se equivocan al escoger por interferencias de su entorno

Atestiguar la forma como su mamá sufrió al final de su vida llevó a Montserrat Salazar a inclinarse primero por estudiar enfermería, pues deseaba convertirse en esa persona que fuera empática con los enfermos y sus familiares y nadie más tuviera que padecer con la indiferencia ni sufrimiento como el que ella y su mamá afrontaron; pero después se dio cuenta que había tomado una mala decisión pensando a largo plazo.
“Yo tenía apenas 16 años y veía cómo los enfermeros no ayudaban a mi mamá o eran muy fríos con ella. A nosotros, como a sus familiares, no nos daban ninguna explicación. Yo solamente quería lograr que la gente no la pasara tan mal, como la pasé, y por eso decidí enfermería”, contó Montserrat en entrevista con Excélsior.
Con el paso de los años, con un duelo trabajado en terapia psicológica y los cuatro primeros semestres de enfermería con clases en línea por la pandemia, Montserrat se dio cuenta que ser enfermera no le gustaba, como ella lo había imaginado en un principio.
“Hasta después de un año de terapia psicológica, me di cuenta de que yo estaba estudiando esa carrera, porque quería salvar a mis pacientes, porque yo sentía que no había salvado a mi mamá”, dijo.
Durante sus sesiones de terapia, el psicólogo la apoyó con el examen de habilidades y al comparar el campo de acción entre las carreras profesionales: psicología y de enfermería, se dio cuenta de que se sentía mucho más cómoda y contenta con la primera y siendo enfermera se estresaba.
De filosofía a dibujo
Rogelio Vega, profesor de la Universidad Panamericana (UP), tiene una historia marcada de un alumno. No se le olvida que al inicio del semestre le comentó que acababa de inscribirse a la carrera de filosofía, pero, de pronto, al volverlo a encontrar en el campus y preguntarle sobre su avance, el joven le compartió que se había cambiado a diseño gráfico.
Extrañado, Vega cuestionó su cambio tan radical y el estudiante sin demora respondió: “descubrí que me puedo desvelar dibujando, pero no estudiando a Aristóteles”.
“Creo que algunos indicadores para saber si un alumno está en una profesión incorrecta es cuando de pronto los comienzas a escuchar que se sienten a disgusto, que las clases están aburridas o que no entienden”, aseguró Vega.
El psicólogo clínico Axel González Mendieta explicó que se vale equivocarse, pues en muchas ocasiones se elige de manera incorrecta la profesión, porque está basada en interferencias y no en la vocación.
González recuerda que cuando informó a su familia y entorno más cercano sobre su decisión de ser psicólogo, las primeras interferencias que recibió fueron las muecas de desaprobación o las voces que le repetían.
“Yo le llamo interferencia a todas esas voces e información que nada tienen que ver contigo o con tu vocación. La vocación es un llamado interno y tenemos que permitirnos escucharlo para poder decidir qué es lo que vamos a hacer el resto de nuestras vidas”, aseguró el psicólogo.
De acuerdo con González Mendieta, independientemente de lo que digan los demás, el termómetro de cada persona debe de ser su propio sentir, qué es lo que más le apasiona sin tener que pensar en las potenciales ganancias económicas.
APOYO PARA ELECCIÓN
La coordinadora de Orientación Vocacional de la UP, Gabriela Herrero, lo que recomienda para ir explorando las habilidades y gustos profesionales es que los alumnos desde el primer año de preparatoria tengan contacto con las carreras y los expertos les expliquen sobre sus campos de acción.
Luego, que en el segundo año, los colegios les den oportunidad a los estudiantes de prácticas, talleres y visitas de diferentes profesiones.
Y desde segundo año, también se les apliquen evaluaciones vocacionales, pruebas psicométricas y revisión de las habilidades.
“Si alguien desarrolla una habilidad es que su carrera está ahí, sólo hay que orientarlo para que empaten”, comentó Herrero.
En tercer y último año de preparatoria ya se debería vincular al alumno con la parte profesional y con sus habilidades más altas.
Los alumnos pueden apoyarse de herramientas digitales gratuitas como Compara Carreras ( https://imco.org.mx/comparacarreras/), que ofrece el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) sobre 65 licenciaturas y 15 carreras técnicas, en las que arroja costos para estudiarla, mercado laboral, salarios, entre otros.
A través de esta herramienta se sabe que estudiar una carrera universitaria continúa siendo tan rentable, que un egresado de educación superior puede ganar 85 por ciento más que una persona que sólo concluyó el bachillerato.
“Que Compara Carreras sea un pilar más para la toma de decisión y se complemente con tus gustos, tus preferencias y sobre todo, tus habilidades”, concluyó Martha Castro, investigadora de Educación de Imco.
FALTA DE GUÍA
Montserrat Salazar confesó que a ella no le dieron mucho apoyo en su escuela para elegir su carrera. Ella solamente leyó los planes de estudio de ciencias de la salud que daban en la UNAM y así fue como tomó su decisión.
Ni en los cuatro semestres que cursó de enfermería pudo practicar, porque ella perteneció a la generación de la pandemia, que se tenía que conformar con ver videos y no practicar con la gente.
“No sabíamos ni inyectar ni canalizar y así nos enviaron al hospital. Eran muchos pacientes y a veces me tocaban de nueve a 12 camas. En enfermería, todo el tiempo había mucho estrés. Ya no me sentía cómoda”, recordó.
En psicología su experiencia ha sido todo lo contrario; ahora participa en clases, estudia y se siente a gusto.
“Cuando yo veo a mi psicólogo, como que lo veo como muy apasionado y siento que así voy a ser yo”, finalizó.
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