Tatuajes que ayudan a sanar
Aunque en nuestro país, el cáncer de mama es la primera causa de muerte en las mujeres por tumores malignos, cuando esta enfermedad se detecta en etapas tempranas, las posibilidades de supervivencia -a 5 años y más - son por arriba del 95 %, de acuerdo a la Secretaría de Salud.

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Tatuarse la areola y el pezón tras una reconstrucción mamaria es una oportunidad para las sobrevivientes de cáncer de mama de cerrar un ciclo que culmina con la sanación de su cuerpo.
Por esta razón, como artista del tatuaje Andreas Nash apoya -de manera gratuita- a mujeres que no tienen los recursos necesarios para acceder a esta técnica de tatuajes oncológicos que no sólo reconstruye sus mamas, sino también su autoestima.
Con más de 11 años de experiencia, su labor altruista la realiza en Amuletto Tattoo Studio, el cual, ubicado en la Ciudad de México ya se convirtió en un refugio para las guerreras que vencieron al cáncer.
“En este camino encontré mujeres que no se pueden reconstruir por diferentes factores, ya sea porque no lo desearon, por el dinero, por el dolor que implica reconstruirte y voy aprendiendo de ellas.
“Durante todo el año, no solo en octubre, cada mes hago los tatuajes de al menos 4 mujeres”, señaló en entrevista con Excélsior.
Andrea Nash agregó que no solo tatúa la areola y el pezón en una mama reconstruida, sino también cubre las cicatrices que dejó la mastectomía.
“Cada mujer tiene el poder de decidir lo que quiere hacer con su cuerpo. Y si decide no reconstruir sus pechos, también la apoyamos.
“Yo resignificó las cicatrices en las mujeres que no desean tener el pezón porque no se reconstruyeron el pecho. Entonces en su cicatriz les tatuamos las piezas de arte que ellas eligen para que se sientan cómodas”, señaló Nash.
FUNDACIÓN XIXI
Aunque en nuestro país, el cáncer de mama es la primera causa de muerte en las mujeres por tumores malignos, cuando esta enfermedad se detecta en etapas tempranas, las posibilidades de supervivencia -a 5 años y más - son por arriba del 95 %, de acuerdo a la Secretaría de Salud.
Y el aumento de sobrevivencia ha incrementado el número de mujeres que desean reconstruir sus mamas.
Ante esta demanda, apoyada por su familia y amigos, Andrea Nash creó la Fundación XIXI, la cual, recibe donativos en efectivo y en especie, ya que sus puertas están abiertas -de manera gratuita- para todas las sobrevivientes de cáncer de mama que deseen culminar la reconstrucción de sus senos.
Para tatuarse o donar se puede escribir por whats app al número 55 8056 9984 o mandar un mensaje al sitio https://www.instagram.com/xixi_fundacion/.
Para solicitar un tatuaje, las mujeres se anotan en una lista de espera. El único requisito es que las heridas y la piel estén completamente cicatrizadas.
“Mínimo se necesitan que hayan pasado 6 o 7 meses desde que la mujer entró en remisión y también 6 o 7 meses desde la reconstrucción de mamas. De preferencia que haya transcurrido un año.
“¿Por qué? Porque yo necesito que la cicatriz y la piel ya esté completamente sana para poder nuevamente entrar con la aguja en el caso de las mujeres que quieren el pezón.
“En el caso de las mujeres que no se reconstruyeron, necesitan también estar en remisión y que de la cirugía donde se le hizo la mastectomía radical hayan pasado al menos 7 meses para que la cicatriz ya esté sana, no lastimarla y no ocasionar inflamación”, detalló.
¿EL TATUAJE ES DOLOROSO?
Andrea Nash explicó que la reconstrucción de la areola y el pezón prácticamente no duele porque las mujeres pierden sensibilidad por los procedimientos que se realizaron durante su enfermedad.
No obstante, si existe alguna molestia se utiliza anestesia local.
Para el diseño, si solo se perdió un seno, la artista del tatuaje copia el pezón y reconstruye. Si se extirparon ambas mamas, se hace la forma de acuerdo a las características físicas de cada persona.
Con medidas de higiene que respaldan su trabajo, el tatuaje se realiza en una sola sesión. Al concluir, no hay sangrado, pero se debe utilizar una crema especial para mantener la piel tatuada bien hidratada. Y durante 15 días, las mujeres no deben nadar, para evitar infecciones.
La técnica de Andreas Nash no solo brinda color, sino también volumen y profundidad con gran realismo en el cuerpo.
“El tatuaje de su pezón es para siempre. Y cuando se ven al espejo y lo ven, me encanta que muchas mujeres hablan de un empoderamiento interno al ver su pezón reconstruido o al ver su cicatriz cubierta. Entonces es como si hubieran sanado por completo, como si hubieran florecido”, señaló la artista del tatuaje Andrea Nash.
EL DATO
De acuerdo a la página de Cleveland Clinic, estas son algunas de las ventajas de un tatuaje de reconstrucción:
Se puede evitar la cirugía si se opta únicamente por un tatuaje en el pezón.
El tatuaje aunque es plano, tiene la apariencia de un pezón en 3D
Un tatuador puede añadir detalles finos para que el pezón parezca realista.
La piel sanará después de un tatuaje de pezón en aproximadamente siete a diez días.
NOTA RELATIVA YA LIBERADA EN PERIÓDICO
Domingo 18 de octubre de 2026.
***”CON EL TATUAJE DE MI PEZÓN ME SIENTO COMPLETA”: MAGALLY SOBREVIVIENTE DE CÁNCER DE MAMA***
Por Patricia Rodríguez Calva (prc@gimm.com.mx)
Fotógrafa: Elizabeth Velázquez
Hace tres años, a la coreógrafa Magally Guzmán Rodríguez le realizaron una mastectomía radical de lado derecho, después de librar una lucha contra el cáncer de mama que inició en 2021.
Como sobreviviente, en entrevista con Excélsior compartió que con un gran esfuerzo y apoyada siempre por su esposo y su hijo, tuvo que costear su enfermedad, logrando la reconstrucción de su seno derecho.
Señaló que estaba agradecida con la vida al haber superado la enfermedad, no obstante sentía que le faltaba algo y así inició su búsqueda.
“Quería reconstruir mi pezón y me lo cotizaron en 12 mil pesos, pero ya venía de un gasto enorme, por lo que no lo pude hacer. Pasó el tiempo y una amiga me platicó que Andreas Nash tenía un estudio donde tatuaba los pezones de manera gratuita.
“La contacté y me dijo que la única condición era que pasaran al menos seis meses de mi implante y que mi doctor me diera luz verde. Así que me anoté en la lista de espera”, señaló.
ME SENTÍ COMPLETA
Luego de seis cirugías en tres años y de una reconstrucción mamaria sumamente dolorosa, Magally señaló que aunque estaba decidida a tatuarse la areola y el pezón, sintió miedo.
“Le tenía miedo a las agujas y miedo a padecer más dolor, pero desde que llegué con Andreas sentí seguridad. Me explicó que iba a copiar el pezón de mi seno izquierdo. Se me quitó el miedo porque la verdad no me dolió nada, solo sentí algo de cosquilleo. Después tuve que usar una pomadita por 15 días y listo”, indicó.
Cuando concluyó la reconstrucción, Magally se miró al espejo y compartió que no pudo contener el llanto.
“No lo podía creer, clonó mi pezón, lo hizo perfectamente, es como 3D se ve muy muy real. Rompí en llanto, pero lloraba de felicidad porque al verme al espejo por primera vez en mucho tiempo me sentí completa como mujer”, confió.
A sus 49 años, la sobreviviente de cáncer de mama, relata que la enfermedad no acabó con su vida porque su tumor se detectó en una etapa temprana.
Ahora como mujer profesionista, madre y esposa realiza todas sus actividades de manera normal y se da tiempo para ser jurado en competencias de coreografía.
Por lo que recomendó a las mujeres practicar la autoexploración, realizar la mastografía y acudir periódicamente al médico para revisar las mamas.
“Va a llegar un momento en que todo va a terminar y entonces vas a poder continuar con tu vida y hacer todo lo que tú quieres. Estoy viva, estoy sana, soy feliz y valió la pena haberme tatuado porque me cambió la vida. Yo me veía al espejo y sentía que me hacía falta algo, que no sabía que era y la verdad era mi pezón”, señaló Magally Guzmán Rodríguez.
EL DATO
En México, de acuerdo al Observatorio Global de Cáncer (Globocan), al año en nuestro país se registran 34 mil 055 casos de cáncer de seno.
Debido a que más del 60 % de los casos se atienden en etapas avanzadas, con 8 mil 397 defunciones anuales, el cáncer de mama se mantiene como la primera causa de muerte en las mujeres por tumores malignos.