Ozono en CDMX: alertan por su vínculo con cáncer y daños graves a la salud
En un seminario sobre calidad del aire de la CAMe, el director del Instituto Nacional de Salud Pública advirtió más daños en pulmones

El ozono troposférico, contaminante del aire que detona la mayoría de las contingencias ambientales en la Ciudad de México, está asociado con el cáncer pulmonar y enfermedades cardiovasculares, señalan especialistas.
Las investigaciones apuntan a que es capaz de alterar el ADN y propiciar la formación y propagación de células cancerosas, de acuerdo con Horacio Riojas, director de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública.
Está documentado que el ozono puede dañar el ADN y la investigación actualmente está en qué tan asociada está la exposición crónica al ozono con algunos tipos de cáncer, especialmente en pulmones; bueno, algunos estudios epidemiológicos de largo plazo han demostrado esta asociación aún en personas que no son fumadoras, por lo que esta evidencia de la relación del ozono y el cáncer cada vez es mayor”, dijo el especialista durante un seminario de calidad del aire organizado por la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe).
Además, Riojas indicó que está documentado que el ozono afecta al sistema inmunológico, lo que propicia que enfermedades virales y bacterianas, como el covid-19 y otras, se puedan incrementar en condiciones de altos niveles de ozono.
Los primeros órganos afectados por la exposición a este contaminante son las vías respiratorias, pues es un irritante de éstas que rompe las capas protectoras.
Básicamente, daña las capas protectoras de estas vías respiratorias desde la nariz hasta los pulmones. El ozono rompe la protección que tiene la membrana de las vías respiratorias y a partir de ahí produce una serie de efectos bastante importantes”, dijo.
Entre ellas, reduce la capacidad pulmonar, retrasa la respuesta inmunológica en las vías respiratorias, lo que hace que las personas se vuelvan más propensas a que se instalen infecciones virales y bacterianas, agregó Riojas.
Además, el ozono genera afecciones, como dolores de cabeza, irritación de ojos y aumento de las crisis asmáticas.
En algunos otros órganos, por ejemplo, en los ojos, el efecto es aún más directo porque la mucosa de los ojos no tiene una capa protectora como las vías respiratorias y por eso es que cuando se incrementan las concentraciones de ozono, pues rápidamente sentimos este ardor en los ojos y también por la alteración de las vías aéreas se producen otros síntomas, como el dolor de cabeza”, explicó.
El ozono puede reducir el volumen de aire que se inhala cuando se hace una aspiración profunda y la velocidad de exhalarlo.
Se puede sentir incomodidad al respirar, cuando se hacen actividades físicas al aire libre, se respira más rápidamente y menos profundamente de lo normal.
La función pulmonar reducida puede ser un problema para los trabajadores al aire libre, los atletas, y personas que se ejercitan en el exterior.
De 2016 a la fecha, en la Ciudad de México se han activado 61 contingencia ambientales, de ellas, 49 han sido por ozono.
Los pronósticos meteorológicos indican que abril, mayo y parte de junio serán los meses donde el ozono será más intenso.
El especialista recomendó acatar las medidas para proteger la salud durante las contingencias ambientales por ozono, como son evitar las actividades al aire libre y la exposición a los contaminantes.
Los especialistas consideraron que es necesario tomar medidas para reducir el ozono en el Valle de México.
Recomendaron acciones puntuales para disminuir los Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), que son los precursores del ozono en la atmósfera.
Entre ellas, recuperar vapores en gasolineras, tanques de almacenamiento, autos, camiones y autobuses estacionados, rampas de hidrocarburos en autobuses y cambio a unidades eléctricas.
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