La falta de políticas del gobierno de Salomón Jara agrava consumo de alcohol en calles de Oaxaca 

En los primeros meses del año se contabilizaron más de 4 mil delitos, de los cuales 730 correspondieron a ilícitos contra la vida y la integridad, incluidos homicidios en aumento

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La falta de políticas públicas eficaces en la administración del gobernador Salomón Jara Cruz ha derivado en que, en la capital de Oaxaca y su zona conurbada, el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública se mantenga como la conducta antisocial más visible para la ciudadanía, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Seguridad Pública Urbana (ENSU).

 

El estudio, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), no solo mide la percepción de inseguridad, también indaga en la confianza hacia las autoridades y en la manera en que la población evalúa su entorno cotidiano.

 

Los resultados más recientes indican que el 69.4 por ciento de las personas encuestadas afirmó haber presenciado este tipo de comportamiento en Oaxaca de Juárez y en otros 11 municipios que integran la zona metropolitana, entre ellos Santa Lucía del Camino y Xoxocotlán.

 

Esta situación refleja la ausencia de acciones efectivas por parte del gobierno estatal, ante la persistencia de estas conductas en espacios públicos. Un ejemplo recurrente es el consumo de alcohol en calles y plazas, en muchos casos bajo el argumento de celebraciones realizadas en espacios abiertos.

 

Autoridades municipales han reconocido que algunos recorridos festivos, denominados de forma errónea como calendas, en particular los organizados por grupos universitarios, concentran parte de estas problemáticas.

 

De acuerdo con estos señalamientos, en dichos eventos se registra consumo excesivo de alcohol, alta afluencia de participantes y acumulación de residuos sólidos. Frente a este escenario, las propias autoridades han planteado la necesidad de establecer mecanismos de regulación, lo que deja ver pendientes en la implementación de acciones preventivas y de control.

 

La ENSU también identifica otras conductas y delitos reportados con frecuencia por la población. Los robos o asaltos son mencionados por al menos 57 de cada 100 personas, mientras que el vandalismo, ya sea a través de grafitis u otros daños, es observado por 49 de cada 100 encuestados. Además, 35 por ciento refirió haber tenido conocimiento o presenciado disparos con armas de fuego, así como la venta o consumo de drogas.

 

A este panorama se suman las cifras oficiales de incidencia delictiva. Oaxaca cerró 2025 con 878 homicidios dolosos, 3,078 lesiones dolosas, 31 secuestros y 80 extorsiones, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En la capital, el narcomenudeo registró un incremento de 81.8 por ciento, al pasar de 54 a 100 casos, pese a una reducción general de delitos de alto impacto de 32.2 por ciento. Los delitos patrimoniales, como robo, fraude y extorsión, concentraron más de 1,407 casos, junto con reportes de violencia familiar.

 

Durante el arranque de 2026, la tendencia se mantiene. En los primeros meses del año se contabilizaron más de 4 mil delitos, de los cuales 730 correspondieron a ilícitos contra la vida y la integridad, incluidos homicidios en aumento. Municipios como Juchitán reportan altos índices en homicidio, extorsión y narcomenudeo.

 

En enero, se registró un promedio de 12.45 robos diarios, con un total de 386 casos. Entre estos destacan el robo a vehículos, con 71 denuncias, a negocios, con 46, y a casa habitación, con 37. La violencia letal también se mantiene elevada, con 121 víctimas de homicidio registradas solo en marzo.

 

El reporte más reciente de la ENSU indica que 70.5 por ciento de la población considera insegura la capital oaxaqueña y los municipios donde persisten rezagos en la atención institucional por parte del gobierno de Salomón Jara Cruz.

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