Morena recompone su ruta en BCS; Rubén Muñoz emerge como la carta limpia rumbo a 2027
El exalcalde de La Paz mantuvo un crecimiento sostenido en las mediciones internas y externas en los últimos meses

En Baja California Sur, Morena entró de manera anticipada en un proceso de redefinición interna. Los recientes episodios políticos en la entidad no solo generaron desgaste en perfiles visibles, sino que encendieron alertas sobre la necesidad de replantear la candidatura rumbo a la gubernatura de 2027.
El caso más evidente es el del alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez. Su viabilidad dentro del bloque oficialista se debilitó por dos factores de alto impacto. Por un lado, la ruptura política que significó la postura del Partido del Trabajo —con el que está vinculado— al votar en contra de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Por otro, los señalamientos públicos retomados en medios sobre presuntas investigaciones en el extranjero por posibles vínculos con el crimen organizado, un tema que, aunque no se ha resuelto judicialmente, golpeó su percepción como opción de certidumbre para Morena.
A la par, el escenario de alianzas también comenzó a fracturarse. El Partido Verde ya perfila una ruta propia en la entidad y dejó claro que no aceptará imposiciones en la definición de candidaturas, abriendo la posibilidad de que Morena enfrente la elección sin el respaldo completo de sus aliados.
En el plano local, el desgaste institucional también pesa. El gobierno estatal enfrenta bajos niveles de aprobación, mientras que en La Paz la administración de Milena Quiroga fue señalada por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos, incluidos cuestionamientos recientes por compras a sobreprecio que ya son materia de revisión administrativa. Estos factores impactaron directamente la percepción de la marca Morena en la entidad.
Frente a este escenario, dentro del partido comienza a consolidarse una conclusión: Morena no solo necesita un perfil competitivo, sino una candidatura que recupere credibilidad y permita recomponer la narrativa del movimiento.
Es ahí donde aparece Rubén Muñoz.
El exalcalde de La Paz mantuvo un crecimiento sostenido en las mediciones internas y externas en los últimos meses, al punto de colocarse hoy en empate técnico con Milena Quiroga dentro de la contienda por la candidatura. Su posicionamiento responde a una combinación de factores: experiencia de gobierno, presencia territorial y, sobre todo, distancia de los escándalos que hoy rodean a otros aspirantes.
A diferencia de sus competidores, Muñoz no carga con el desgaste de administraciones en funciones ni con rupturas políticas dentro del bloque oficialista, lo que lo coloca como una opción capaz de mantener la unidad interna sin profundizar el costo reputacional del partido.
En un contexto de fragmentación, tensiones entre aliados y cuestionamientos públicos, Morena enfrenta una decisión estratégica de fondo en Baja California Sur: apostar por continuidad o por credibilidad.
Bajo esa lógica, Rubén Muñoz comienza a perfilarse como la carta limpia del movimiento para 2027, no solo por su competitividad, sino por su capacidad de reconstruir la confianza en un momento en que la marca más lo necesita.
«pev»
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