México, el mercado educativo más resiliente de América Latina
Impulsados por la era de la IA, los jóvenes mexicanos ya no apuestan sólo por los gigantes tradicionales; ahora miran hacia países con mejores derechos laborales de posgrado, destaca un informe de ETS

A pesar de que a nivel internacional las fronteras académicas parecen estrecharse y las políticas migratorias se vuelven más selectivas, México ha emergido como un caso de estudio excepcional.
Mientras que la movilidad estudiantil global enfrenta una de sus mayores contracciones en la historia reciente, los estudiantes mexicanos demuestran una tenacidad que los posiciona a la vanguardia de la región. México fue el país que emitió más visas estudiantiles el año pasado y los jóvenes ya no están apostando por los gigantes del sector, están mirando a otras naciones que ofrecen mejores derechos laborales de posgrado.
No se trata sólo de un deseo de superación, sino de una adaptabilidad estratégica que está redefiniendo el futuro laboral en la era de la inteligencia artificial.
De acuerdo con el análisis de ETS, organización creadora del examen TOEFL iBT, el número total de visas de estudiante (F-1) emitidas por Estados Unidos sufrió una caída drástica de 31% a nivel mundial entre 2024 y 2025. Este descenso representa que más de 101 mil estudiantes dejaron de acceder al sistema educativo estadunidense en apenas un año.
Sin embargo, en este contexto de retracción, México ha logrado contener su descenso en 9%, pasando de 5 mil 388 visas en 2024 a 4 mil 878 en 2025. Esta cifra destaca con fuerza cuando se compara con la debacle de otros gigantes educativos: India se desplomó 58%, China 30% y Colombia, el par más cercano en la región, también registró una caída de 30 por ciento.

Para Michelle Cripps, directora de Gestión de Canales para las Américas de ETS, estos números corroboran que el estudiante mexicano no se amedrenta ante la incertidumbre.

“Los datos confirman que México es un mercado de alto valor y notable estabilidad dentro del panorama global de la educación internacional”, afirmó Cripps en entrevista. Para la directiva, la resiliencia de los estudiantes frente a la “turbulencia política y migratoria” es una señal alentadora para todo el ecosistema educativo de América Latina.
Más allá de los "Big Four"
La resiliencia mexicana no sólo se mide en la permanencia, sino en la diversificación. El tradicional dominio de los llamados “Big Four” (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia) está cediendo terreno ante destinos emergentes que ofrecen programas más accesibles y una oferta bilingüe atractiva.
En 2024, 60% de los examinados de TOEFL aspiraba a establecerse en uno de los “Big Four”, pero para 2025 esa cifra descendió a 54%. Este cambio de timón ha beneficiado a países como Corea del Sur, cuya matrícula internacional se ha duplicado con un crecimiento de 90%, y Alemania, que aumentó 33% hasta alcanzar los 402 mil estudiantes en 2025.
“Estamos ante un punto de inflexión en la movilidad estudiantil global”, explicó Cripps.
Si bien los principales destinos siguen siendo relevantes, observamos una clara redistribución de la demanda hacia nuevas regiones.”
Los estudiantes mexicanos están apostando por estos destinos no sólo por el menor costo, sino por los derechos laborales de posgrado que ofrecen países como Francia y Japón.
La movilidad académica es sólo la punta del iceberg de un cambio cultural más profundo en la fuerza laboral mexicana. Según el 2026 ETS Human Progress Report, la seguridad laboral en México ha dejado de ser estática. Un impresionante 78% de los trabajadores mexicanos afirma que su empleabilidad depende hoy de una evolución continua.

Esta cifra se sitúa ligeramente por encima del promedio global (77%), lo que refleja que en México se entiende con mayor urgencia que la formación académica ya no termina con un título. A pesar de que 70% de los trabajadores confiesa no tener una imagen clara de cómo serán los empleos en la próxima década, 78%, incluyéndolo, ya está desarrollando activamente nuevas habilidades para proteger su futuro profesional.
El binomio del éxito
Uno de los puntos más críticos discutidos por Cripps es la irrupción de la IA en el aprendizaje. Contrario a la creencia popular de que las herramientas de traducción automática harían obsoleto el aprendizaje de idiomas, la realidad muestra lo contrario.
“La IA no va a reemplazar a los humanos. Simplemente si tú no te adaptas y no eres resiliente, otros humanos que sí lo son y están aprendiendo constantemente te van a reemplazar a ti”, sentenció Cripps. En México, 30% de las tareas actuales ya involucran el uso de IA y se espera que esta cifra alcance 55% en sólo dos años.
El dominio del inglés académico, validado por certificaciones como TOEFL, se convierte en el puente necesario para operar estas tecnologías. Cripps enfatiza que, dado que la mayor parte de la investigación en tecnología y los ecosistemas de startups operan en inglés, el idioma sigue siendo la herramienta fundamental para el acceso global. “Si tú aprendes a usar la inteligencia artificial junto con el inglés, tienes un potencial ilimitado”, aseguró.

Pese al optimismo y la resiliencia individual, el reporte de ETS señala brechas que México debe cerrar para no frenar su potencial. Existe una disparidad alarmante: “Aunque 88% de los trabajadores considera que las certificaciones son esenciales para mantenerse competitivos, solamente 37% siente que tiene acceso a rutas de certificación profesional. Entonces vemos una necesidad muy clara de ampliar el acceso a herramientas de aprendizaje, validación de habilidades y oportunidades internacionales” puntualizó.
Además, el Índice de Progreso Humano sitúa a México en 82.3 puntos, frente a un promedio global de 96.7. Este dato subraya la necesidad de que gobierno y empleadores amplíen las rutas de credencialización.
“México es un mercado de una estabilidad notable. La diversificación de destinos y la resiliencia de los estudiantes y trabajadores mexicanos ante la turbulencia global son señales alentadoras para el ecosistema educativo de la región”, concluyó Cripps, subrayando que la generación actual es joven, digital y adaptable. La resiliencia está ahí, en los datos y en las aulas; el reto ahora es dotar a ese talento de las herramientas estructurales para que su movilidad no sea únicamente una respuesta a la crisis, sino un motor de crecimiento sostenible para el país.