El día que el “Ku Klux Klan mexicano” secuestró al director de Excélsior

Un grupo que se hacía llamar Ku Klux Klan Mexicano exigió a los periódicos publicar su existencia; tras la negativa de Excélsior, secuestró a su director y después protagonizó una balacera frente a la redacción

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Integrantes encapuchados del Ku Klux Klan aparecen en una imagen histórica durante una entrevista sobre el grupo y Excélsior.Excélsior / Archivo histórico

Hace más de un siglo, cuando Excélsior apenas comenzaba a consolidarse como uno de los periódicos de referencia en México, un grupo encapuchado irrumpió en la historia del diario.

En 1923, una organización que se hacía llamar Ku Klux Klan Mexicano comenzó a enviar cartas y comunicados a periódicos de la Ciudad de México para exigir que se difundiera su existencia y sus supuestos objetivos. Según los documentos conservados en el Archivo Histórico de Excélsior, el grupo afirmaba que pretendía combatir a funcionarios corruptos, ladrones y secuestradores.

El episodio, sin embargo, pronto dejó de ser una disputa por espacio en los periódicos y se convirtió en una historia de amenazas, secuestros y disparos.

Excélsior se negó a publicar sus demandas

A principios de julio de 1923 comenzó a aparecer información sobre este grupo, que adoptó una estética similar a la del Ku Klux Klan estadunidense, incluidos los característicos atuendos y capirotes utilizados para ocultar la identidad de sus integrantes.

El grupo buscó que distintos periódicos de la capital publicaran sus cartas y explicaran las razones de su existencia. Excélsior se negó.

En agosto, la negativa provocó la primera confrontación. Integrantes del llamado Ku Klux Klan Mexicano irrumpieron en la redacción del periódico con la intención de intimidar a los trabajadores y obligarlos a publicar sus comunicados.

La respuesta del diario fue mantener su negativa. En sus páginas, Excélsior incluso calificó a los integrantes del grupo como “mamarrachos” y anunció que no publicaría sus demandas.

Pero la presión no terminó ahí.

Secuestran al director de Excélsior

La siguiente acción fue mucho más grave.

Una noche de agosto de 1923, el director de Excélsior, José Campos, fue interceptado cuando circulaba en su automóvil junto con su chofer por la esquina de Florencia y Paseo de la Reforma, cerca del Ángel de la Independencia.

Los integrantes del grupo lo secuestraron y lo llevaron a un lugar despoblado. Durante el rapto, le quitaron su vehículo y desarmaron a su chofer. Horas después, Campos fue liberado.

La razón que, de acuerdo con las crónicas conservadas por el periódico, dieron sus captores fue precisamente la negativa de Excélsior a reconocer públicamente la existencia del grupo y publicar sus demandas.

El 27 de agosto de 1923, Excélsior publicó una crónica sobre el secuestro y pidió a las autoridades investigar los hechos.

Lo que ocurrió después convirtió el episodio en uno de los capítulos más singulares de la historia del periódico.

Una balacera en la redacción

Tras el secuestro, Excélsior advirtió en sus páginas que, si los integrantes del grupo regresaban, encontrarían una redacción preparada para defenderse.

Y regresaron.

Días después, hombres encapuchados llegaron nuevamente a las instalaciones del periódico. Esta vez, la confrontación terminó a tiros.

Los integrantes del grupo dispararon contra la fachada del edificio que entonces ocupaba Excélsior, en una zona que actualmente corresponde a la calle Artículo 123, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Los trabajadores del diario respondieron a la agresión.

Durante el enfrentamiento resultaron heridos un conserje del periódico y uno de los integrantes del grupo, identificado posteriormente como Joaquín Mercader.

Mercader fue trasladado a un hospital. Ahí recibió la visita de José Campos, el mismo director que días antes había sido secuestrado.

Según las crónicas de Excélsior, Mercader le dijo a Campos que su intención había sido devolverle la pistola que le habían quitado durante el secuestro. La explicación provocó una respuesta directa del director: los trabajadores del periódico habían repelido el ataque porque el grupo había llegado disparando.

Joaquín Mercader murió dos o tres días después.

Y entonces, el grupo desapareció.

¿Existió realmente el Ku Klux Klan Mexicano?

Después de la muerte de Mercader prácticamente no volvió a aparecer información sobre el llamado Ku Klux Klan Mexicano en las páginas de Excélsior de esos años. Tampoco se esclareció plenamente quiénes integraban la organización ni quién estaba detrás de sus acciones.

El propio periódico publicó posteriormente un señalamiento contra El Universal, al que responsabilizó de estar detrás de las agresiones. Sin embargo, esa acusación nunca quedó esclarecida.

Por ello, el episodio quedó rodeado de interrogantes.

Algunos especialistas lo han interpretado como parte de una confrontación periodística entre Excélsior y El Universal, mientras que otras interpretaciones sostienen que el grupo sí existió y que las agresiones registradas en 1923 fueron reales.

Lo que permanece en el Archivo Histórico de Excélsior son las crónicas de aquellos días: cartas, comunicados y relatos de un grupo que exigió ser reconocido públicamente, amenazó al periódico, secuestró a su director y terminó enfrentándose a tiros con los trabajadores del diario.

Un episodio ocurrido hace más de 100 años que muestra, de manera poco conocida, hasta dónde podía llegar una disputa por la publicación de información en el México de los años veinte.