Hallan refugio en una “covialdea” de la Marina; inició operaciones en marzo del año pasado
La dependencia brinda comida, asistencia médica y un lugar dónde dormir a enfermos con síntomas leves de covid; se ubica en la alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México

CIUDAD DE MÉXICO.
La Secretaría de Marina (Semar) implementó un “búnker contra el covid-19” en sus instalaciones de la Ciudad de México, que ha funcionado como un refugio para personas con síntomas leves de covid, para aislarse de manera voluntaria y romper la cadena de contagio.
El Centro de Aislamiento Voluntario (CAV) bautizado por los usuarios como “covialdeas” inició sus operaciones en marzo del año pasado y ha dado atención a 163 hombres y mujeres en las instalaciones de la Secretaría de Marina, en la alcaldía Coyoacán, donde antes de la pandemia la Banda Sinfónica de la Secretaría de Marina ensayaba.
Este refugio para personas con síntomas leves del SARS-CoV-2 está ubicado en el Polígono Naval de San Pablo Tepetlapa y comparte espacio con el Centro de Estudios Navales en Ciencias de la Salud (CENCIS). De acuerdo al personal médico encargado, brinda cuidados mayoritariamente a hombres por la alta prevalencia del virus en esta población
La Teniente de Corbeta, Ana Belem Soto Tapia, médica del Centro de Aislamiento Voluntario de la Marina, explicó que son un equipo multidisciplinario de médicos, enfermeros, sicólogos, personal de cocina, limpieza y personal de lavandería, que brinda servicios de cuidado para la población que no pueda mantener aislamiento en casa o no desee poner en riesgo a su familia, sin importar si tienen o no familiares laborando en la Secretaría de Marina.
El proyecto inició en marzo de 2020, y el fin de estos CAVS es brindar a la población que tengan covid, un espacio para pasar su aislamiento y romper la cadena de contagios”, declaró.
La médica naval relató que las personas que acuden por lo regular tienen otros familiares infectados, comparten espacios en sus hogares con personas vulnerables al virus o no tienen quien pueda apoyarlos en las tareas diarias del cuidado.
Nuestros usuarios vienen con un temor al qué pasará, tienen mucho temor porque tienen familiares contagiados, y entran con ese temor, tienen la incertidumbre de saber qué pasará con ellos, ingresar a instalaciones desconocidas y cada uno trae una historia de vida”, explicó la doctora quien tuvo que cortarse el cabello para poder ponerse con mayor facilidad el equipo de protección personal.
Al ingresar manifiestan sentir temor al estar lejos de sus familias, sin embargo, son atendidos y revisados constantemente sus signos para darles la tranquilidad de ser evaluados correctamente y en caso de complicaciones ser trasladados a otro nivel de salud.
Soto Tapia consideró que la comunidad que se crea en la adversidad es una experiencia importante para el personal médico e incluso existe empatía con los internos al haber elementos de la Marina que también han padecido la experiencia de tener enfermos y fallecidos en sus familias.
Nosotros también contamos con familiares que están enfermos o que han fallecido por covid, y los entendemos de humano a humano, de hermano a hermano”, expresó.
En un recorrido realizado por Excélsior, el Teniente de Fragata , Romeo Alegría Ocaña, supervisor médico del Centro de Aislamiento Voluntario de la Secretaría de Marina, indicó que actualmente hay 114 hombres y dos mujeres.
Vestido con el Equipo de Protección Personal, el especialista relató que es una experiencia diferente, al tratar con pacientes graves hospitalizados, y conocer otra faceta del drama de los contagiados que están lejos de sus familias, tener a varios miembros contagiados y no poder hacer nada, p no poder despedirse cuando alguno fallece por complicaciones del coronavirus. Destacó que, aunque los pacientes son personas que realizan actividades normales, están en un centro de alto contagio de covid, por lo que los cuidados son vitales para el personal naval.
Relató que el pasado miércoles una interna recibió la noticia del fallecimiento de su mamá. En solidaridad, los demás internos no pusieron música y dieron sus condolencias a la mujer. Para el médico esta es una experiencia del coronavirus.
Los internos están divididos en dormitorios para hombres y mujeres. En un pasillo general, a los infectados se les toman sus signos vitales por parte de enfermeros que están vestidos con Equipo de Protección Personal para evitar el contagio y hay divisiones de plásticos para que los médicos de guardia puedan descansar en un área libre del virus.
A las dos de la tarde se les sirven sus alimentos, los cuales son preparados sin grasas y carbohidratos. Los dormitorios están divididos para hombres y mujeres y no se permite el acceso entre ellos.
No hay televisores, ni radios. Los internos pueden usar teléfonos móviles y tabletas. Sin embargo, hay juegos de mesa y pueden salir al jardín.
Martha Patricia López aseguró que ella y su familia se contagiaron cuidando a su mamá, quien falleció por covid-19 este miércoles y de quien lamenta no haber podido despedirse.
Ella, su esposo, hijo, hermana y hermano fueron atendidos en el Centro de Aislamiento Voluntario de la Marina, y actualmente, dice ser la única que espera para ser dada de alta.
Por la desesperación, mi mami enfermó, ella falleció y en la intención de ayudarla nos fuimos contagiando, yo creo que dos semanas que empezaron los contagios, terminamos todos contagiados”, relató.
