Especialistas alertan: obesidad eleva hasta cuatro veces el riesgo de depresión

Las personas se sienten estigmatizadas y discriminadas por su apariencia física, lo cual puede aumentar hasta cuatro veces el impacto en la salud mental, alertan

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Foto: Pixabay

Los procesos hormonales y biológicos aumentan el riesgo de que las mujeres que viven con obesidad sufran algún problema de salud mental, señaló a Excélsior Emma A. Chávez Manzanera, coordinadora de la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

Las mujeres son más vulnerables por muchos mecanismos biológicos. Por ejemplo, el síndrome de ovario poliquístico y otros procesos hormonales ocasionan un mayor riesgo de que las mujeres que viven con obesidad tengan depresión o ansiedad”, indicó la especialista.

Chávez Manzanera explicó que esta situación se puede presentar en la etapa reproductiva de la vida o incluso cuando se empieza a envejecer, por lo cual, es importante recibir atención en salud mental,  porque la obesidad ya no depende del control de peso, sino de los cambios propios de la mujer.

Pero también debemos considerar la menopausia, el envejecimiento en la mujer, que es un proceso que hace que haya mayor ganancia de peso por procesos fisiológicos independientes a lo que comen o la actividad física que realizan. Entonces, la mujer es más vulnerable a tener mayor depresión y ansiedad relacionada a la ganancia de peso”, sostuvo.

La doctora en Ciencias Médicas añadió que es importante aclarar que no todas las personas que viven con obesidad van a tener un problema de salud mental, pero su condición aumenta el riesgo, por lo cual, insistió en que la enfermedad debe abordarse de manera multidisciplinaria.

La prevalencia es de 30 a 50% y esto aumenta cuando se tiene más grado de obesidad. Pero si evaluamos correctamente la salud mental de los pacientes, nos permite varias cosas.

Primero, tratar uno de los orígenes que perpetúa la ganancia de peso.Lo segundo, mejorar su calidad de vida y en tercer lugar aumenta el apego a los tratamientos a largo plazo”, detalló.

NO ES UN PROBLEMA ESTÉTICO

El reto que tenemos como sociedad es dejar de considerar a la obesidad como un tema estético y eliminar la idea de que bajar de peso  sólo depende de la voluntad de la persona, explicó a este diario Iñaki Villanueva, director del área médica de obesidad de Lilly México.

Indicó que se trata de  una enfermedad ocasionada por factores biológicos, genéticos y ambientales, que a su vez pueden generar problemas de salud mental.

Lo primero que tenemos que reconocer es que la obesidad es una enfermedad crónica y dejar de lado esta conversación de que es un tema estético. Es una enfermedad con un componente biológico bien identificado y bien descrito sobre el que podemos incidir”, dijo.

Iñaki Villanueva añadió que las personas que viven con obesidad se sienten juzgadas, situación que las deprime y por tanto evitan pedir ayuda.

Expuso que la estigmatización impacta psicológicamente y puede provocar enfermedades de salud mental.

Y es lo que tenemos que hacer los médicos, darle ese acompañamiento libre de sesgo y estigma al paciente.

De hecho, dentro del tema del estigma muchos pacientes no buscan ayuda para evitar sentir ese juicio, por lo cual, cuando un paciente logra llegar a un médico de primer contacto, se tiene la obligación de derivarlo con los especialistas que requiera para que con una atención integral y multidisciplinaria logre un control de peso”, señaló el especialista en bienestar y salud corporativa.

UN DIAGNÓSTICO OPORTUNO ES CLAVE

 Para lograr un abordaje integral de la obesidad, al iniciar el tratamiento se debe realizar una evaluación para verificar si la persona sufre de depresión, ansiedad o si tiene algún trastorno de la conducta alimentaria porque si no se atiende estos aspectos, serán pocos los avances, puntualizó Fernando Pérez Galaz, cofundador de la Fundación Obesidades.

Se analiza la parte genética, las causas biológicas, el ambiente donde se desenvuelve el paciente, pero si tú detectas como médico de primer contacto que la persona con obesidad tiene un puntaje alto para ansiedad y depresión, debemos derivarlo con un especialista en salud mental”, expuso.

Añadió que la depresión o incluso la ansiedad se puede manifestar de diferentes maneras, como el trastorno por atracón, donde la persona no puede parar de comer, aunque no tenga hambre.

El 30% de los pacientes que tiene un índice de masa corporal arriba de 30 —lo cual ya se considera obesidad—, tiene trastorno por atracón y 80% de ellos no está diagnosticado”, puntualizó.

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