Eréndira Hoyos, con el cáncer en los genes

Cuando recibió el diagnóstico de cáncer de ovario, Eréndira Hoyos tenía 41 años, un historial como deportista, se alimentaba de forma saludable

Por: Olimpia Ávila

No te da cáncer nada más a ti, la familia se enferma contigo. Y es complicado salir de estos sube y baja.
No te da cáncer nada más a ti, la familia se enferma contigo. Y es complicado salir de estos sube y baja.Elizabeth Velázquez

Cuando recibió el diagnóstico de cáncer de ovario, Eréndira Hoyos tenía 41 años, un historial como deportista, se alimentaba de forma saludable. Nunca había tenido sobrepeso.

Tuvo dos hijos a los que amamantó y no contaba con ningún antecedente familiar.

Ella rompió con los parámetros médicos convencionales que asocian este tipo de tumores a mujeres mayores de 50 años o con abdomen inflamado.

A mí me encanta aprender y respaldarme mucho en la ciencia... nada de lo que dice la literatura médica coincidía con los síntomas que yo tuve”, recuerda Eréndira, quien actualmente tiene 44 años.

Su perfil atípico la llevó a investigar e insistir hasta que logró realizarse una prueba genética que confirmó una mutación en el gen BRCA1.

Es una mutación que te puede hacer propensa al cáncer de mama, de páncreas y de ovario. Entonces, a partir de que conocí esa mutación, mi tratamiento cambió, porque ya es un tratamiento más dirigido”.

En los años de tratamiento, luego de seis cirugías complejas, Eréndira entendió que se enfrenta a una enfermedad crónica e incurable.

“Hace un año comprendí por doctores que no han tenido una buena calidad al decirme las cosas, que es una enfermedad incurable, que se vuelve un cáncer crónico… desde un inicio tuve metástasis en el músculo psoas. Y apenas mi sexta cirugía la tuve en julio y me tuvieron que cortar colon, intestino delgado, porque ya se había infiltrado”, narra.

“Ha sido muy duro, porque no te da cáncer nada más a ti, la familia se enferma contigo. Y es muy complicado poder salir de estos estados de ánimo que son sube y baja”, agrega.

A su combate a la enfermedad y la sombra del cáncer de mama marcada en su genética se suma la batalla contra el desabasto.

“Lamentablemente he estado en esta situación de no tener mi tratamiento a tiempo, de tener que estar peleando por medicamento, sobre todo este último año, y son medicamentos realmente muy caros. Yo estuve en un protocolo con un medicamento que se llama Olaparib y cada caja cuesta casi 70 mil pesos, entonces al mes me tenían que dar dos cajas… no hay dinero que alcance para el cáncer”, subraya.

En su batalla con el cáncer, pide a las mujeres no dar por sentada la salud, “porque es lo más valioso que tenemos. Y no dejen pasar cualquier síntoma”.