El sui géneris concurso de taquimecanografía que Excélsior organizó en 1919

Antes que existieran las computadoras como las conocemos ahora, el sonido característico de las máquinas de escribir mecánicas retumbaba en el hábitat Godínez de hace ya varias décadas

CIUDAD DE MÉXICO. 

Durante el siglo XX, Excélsior se caracterizó por organizar gran cantidad de concursos como rifas de Navidad para niños; otros de literatura; del día de las madres; de esculturas y demás oficios que formaban parte de la vida cotidiana. Además, con esta práctica, Excélsior buscaba un acercamiento con sus lectores y suscriptores.

En la actualidad, los avances tecnológicos han generado una revolución digital que era inimaginable hace cien años. Antes que existieran las computadoras como las conocemos ahora, el sonido característico de las máquinas de escribir mecánicas retumbaba en el hábitat Godínez de hace ya varias décadas.

En ese sentido, desde principios de octubre de 1919, se comenzó a publicar en las páginas de este rotativo de circulación nacional, la convocatoria de un peculiar concurso de taquimecanografía dirigido principalmente a mujeres de cualquier edad que tuvieran habilidades en el manejo máquina de escribir. Las mujeres concursantes se desempeñaban laboralmente en diferentes puestos como secretarias o aprendices de oficina.

El certamen con el que Excélsior buscaba consolidar la labor de la mujer que dependía de su talento en el uso de la máquina de escribir, se llevó a cabo la mañana del domingo 26 de octubre de 1919, en las instalaciones de la Escuela Nacional de Comercio. Las participantes comenzaron a llegar desde muy temprano para realizar las pruebas estenográficas.

El concurso consistió de tres pruebas; en la primera realizaron una copia íntegra del texto “Crónica de Hogaño” titulada “El elogio de la oficinista” de Núñez y Domínguez, publicado en Excélsior el mismo día del evento; para la segunda prueba las concursantes tomaron un dictado de cinco minutos con los ojos cerrados; mientras que en la tercera prueba también tomaron un dictado de 80 a 100 palabras contrarreloj.

Según las crónicas de Excélsior, a la segunda prueba se presentó para competir una niña de nombre Alicia Lugo de doce años de edad, quien, sentada en primera fila de uno de los salones, se dispuso a participar de manera muy activa con gran habilidad. A su vez, la niña Lugo ganó un premio especial que consistió en un reconocimiento honorífico por parte de Excélsior.

La publicación de Excélsior del 27 de octubre de 1919, mencionó que el jurado calificador estaba conformado de la siguiente manera: “Pedro Malabehar, secretario de redacción de Excélsior, como presidente, y como vocales, las señoritas María Angulo y Guadalupe Angelina Vasquez, y señores profesor Tomás Montaño, Joaquín Robles, Fernando Martínez Saldaña y Manuel Becerra Acosta, este último en representación también de nuestro diario.”

Los nombres de las ganadoras de cada prueba se publicaron el 3 de noviembre de 1919: La ganadora de la primera fue María Gutiérrez O.; de la segunda, Soledad Fragoso, quien, según la publicación de Excélsior, tuvo un trabajo casi perfecto; mientras que la tercera prueba la ganó Rita Muñoz. Los premios fueron tres máquinas de escribir mecánicas “Oliver”, modelo L.-10, mismas que fueron entregadas a los primeros lugares de cada prueba, entre casi doscientas mujeres participantes que se dieron cita ante la convocatoria de Excélsior.

Las ganadoras por cada prueba recibieron los siguientes premios:

Primer lugar: Máquina de escribir, reconocimiento y una medalla de oro

Segundo lugar: Reconocimiento y una medalla de plata.

Tercer lugar: Reconocimiento y una medalla de bronce.

Así como menciones honoríficas a las concursantes más sobresalientes.

Cabe destacar que actualmente la escritura mecánica ha pasado a la historia, con lo que se ha abierto el camino a la era de teclados compactos digitales que facilitan la realización de textos de todo tipo. Por otro lado, los dispositivos móviles nos acercan a teclados táctiles inteligentes que incluyen corrector de ortografía y, en algunos casos, hasta diccionario de términos. Es por ello que, a cien años de que Excélsior organizó el peculiar torneo de taquimecanografía, las nuevas generaciones están siendo parte de una etapa tecnológica que avanza cada día.