El pasado mes de junio trascendió que una excongresista norteamericana, Marjorie Taylor Greene, viajó a México para recibir un tratamiento médico. La propia Greene reconoció públicamente que el principal motivo de tratarse clínicamente en nuestro país era que no cuenta con Health Insurance, seguro de salud en español, lo cual hace incosteable su tratamiento.
Este caso muestra el doble discurso y la hipocresía con que suelen conducirse los políticos estadunidenses con respecto a nuestro país, pues, anteriormente, la excongresista republicana por Georgia había alertado a la sociedad norteamericana sobre el peligro de viajar a México.
Eran otros tiempos, cuando Greene trabajaba activamente por la agenda de Trump; sin embargo, desacuerdos sobre la no liberación de los archivos del caso Epstein y la expiración de subsidios para asistencia financiera (contenidos en la Affordable Care Act, coloquialmente conocida como Obamacare) en materia de salud aceleraron el rompimiento de Greene con Trump y el Partido Republicano.
Greene representa el desencanto de bases y liderazgos en el movimiento MAGA, la base popular de Trump, con la política exterior de la Casa Blanca, que prefiere usar cuantiosos recursos públicos en pelear guerras en el extranjero a nombre de terceros países, como el genocida Estado de Israel, mientras millones de estadunidenses no pueden acceder a servicios de salud básica.
Trump asegura estar haciendo historia y manteniendo la hegemonía de Estados Unidos en el mundo; empero, los datos sobre salud pública no acompañan este relato. De acuerdo con datos del Health System Tracker, la media de la esperanza de vida en Estados Unidos es de 79 años, es decir, 3.7 años más baja que el promedio de 82.7 en países desarrollados (Alemania, Australia, Canadá, España, Francia, Reino Unido, Suiza y Japón) de la OCDE.
El problema no radica en la falta de infraestructura o capital humano, yace en el modelo basado en seguros privados, modelo que mercantiliza la salud dejando de lado a personas desempleadas, trabajadores informales, pobres y crónicamente enfermos, así como a sus familias. En EU, las enfermedades crónicas representan la primera causa de muerte y discapacidad, el aumento de padecimientos como obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas y condiciones mentales ha crecido de 40.1% a 45.7% de 2011 a 2023 en niños.
En 2024, 27.1 millones de personas no tuvieron acceso a servicios de salud, 5.9% de los niños y adolescentes (menores de 18 años) y 11.6% de los adultos de 18 a 64 años; al menos, cuatro de cada diez personas mayores de 65 años sin seguro (38.6%) no cuentan con acceso a servicios de cuidado ni medicamentos. En 2024, ocho de cada diez personas sin seguro de salud eran de familias de bajos ingresos (80.1%) y seis de cada diez eran personas de color, 63.7% (Tolbert, et al 2026).
La falta de acceso a servicios de salud ya ha sido cuestión de interés para la academia norteamericana; un estudio clásico del Instituto de Medicina (Harvard, 2002) concluyó que la población sin seguro de salud tenía, en general, una salud más pobre y vidas más cortas con respecto a los asegurados.
De acuerdo con la consultora de impuestos Thompson Reuters, al no renovar el subsidio a los seguros de salud en 2025, Washington ahorrará hasta 335 mil millones de dólares en un plazo de 10 años. Dinero necesario para las guerras con su aliado, el Estado terrorista y genocida de Israel, pues, de febrero a junio de 2026, EU gastó más de 113 mil millones de dólares en el conflicto con Irán, país con el que finalmente signó un acuerdo por reparación de daños por 300 mil millones de dólares.
Referencia: Kaiser Family Foundation. (2026, 16 de junio). Key facts about the uninsured population. KFF. https://www.kff.org/uninsured/
*Analista
