Desvío de mirada: el argumento que mantiene cancelados los exámenes de la UNAM

Pese a realizar viajes de hasta 15 horas y justificar que los movimientos correspondían a lecturas o resolución de ejercicios en papel, la institución mantuvo la anulación de las pruebas sin revelar puntajes ni ofrecer mecanismos de reconsideración

María Fernanda, de 19 años, llegó desde Guerrero tras preparar durante un año su ingreso a Medicina.
María Fernanda, de 19 años, llegó desde Guerrero tras preparar durante un año su ingreso a Medicina.Laura Toribio

Viajaron 15 horas desde Chiapas o recorrieron cientos de kilómetros desde Guerrero para escuchar exactamente lo mismo con lo que salieron de casa: su examen de ingreso a la UNAM está cancelado. Sin conocer su puntaje y, según relatan, sin un mecanismo para cambiar la decisión.

Uno a uno, los aspirantes cruzaron este lunes las puertas de la Avenida del Aspirante para una revisión individual. Llegaron con una cita en la mano. Algunos salieron con lágrimas, otros con enojo y varios con la misma sensación: que la revisión no abrió la posibilidad de modificar el resultado.

En los casos documentados por Excélsior, la Universidad mantuvo la cancelación de los exámenes.

Para los aspirantes, la evidencia que les fue mostrada se reduce a segundos de grabación: un movimiento de los ojos, una sonrisa o el gesto de bajar la mirada. Toda la revisión ocurre detrás de una ventanilla con barrotes: de un lado, los funcionarios con las grabaciones; del otro, los aspirantes que llegan para pedir explicaciones sobre la cancelación de su examen.

La UNAM cuenta con las grabaciones completas de los exámenes pero durante las revisiones, a los aspirantes les muestra fragmentos de los videos relacionados con la cancelación.

El instructivo de la UNAM contempla como causa de cancelación el “desvío de mirada” cuando, de manera reiterada, la persona aspirante aparta la vista de la pantalla del monitor, haciendo sospechar que está observando o utilizando material u objetos no permitidos.

Pero los aspirantes cuestionan por qué, si esa conducta fue detectada durante la aplicación, nunca recibieron una alerta en ese momento. En los casos consultados por este diario, aseguran que terminaron el examen sin recibir advertencia alguna y que solo conocieron la supuesta irregularidad cuando se publicaron los resultados y encontraron su prueba cancelada.

María Fernanda, de 19 años, llegó desde Guerrero tras preparar durante un año su ingreso a Medicina. Nunca recibió alertas durante la prueba en línea ni fue convocada al examen presencial de control. Al consultar el sistema, solo encontró una palabra: “cancelado”.

En la revisión le mostraron las grabaciones. Ella reconoció que bajó la mirada, pero explicó que lo hizo hacia su hoja de operaciones para resolver los ejercicios. La respuesta que recibió fue que el lápiz no se escuchaba en la grabación y que, por ello, no podían confirmar qué estaba haciendo al bajar la mirada. Tampoco pudo conocer su puntaje. Le explicaron que, al cancelarse el examen, también se canceló el resultado. Ahora evalúa estudiar otra carrera en la Universidad Veracruzana, aunque su objetivo era Medicina en la UNAM.

Quince horas para ver tres videos

Otra María Fernanda, de 18 años, llegó desde Altamirano, Chiapas, después de un viaje de aproximadamente 15 horas. También aspiró a Medicina.

María Fernanda, de 18 años, terminó el examen convencida de que le había ido bien.
María Fernanda, de 18 años, terminó el examen convencida de que le había ido bien.Laura Toribio

Su familia había tomado medidas para garantizar que pudiera presentar el examen en las mejores condiciones. Debido a los cortes de luz e internet que enfrentan en su municipio, la trasladaron a la capital del estado. Vaciaron el lugar donde realizaría la prueba y pidieron a familiares y vecinos que evitaran hacer ruido. Terminó el examen convencida de que le había ido bien. Después encontró la misma palabra: “cancelado”.

Este lunes, durante su revisión, le mostraron tres videos. En uno, aparecía mirando el examen y sonriendo. El señalamiento era que había interactuado con terceras personas. Ella explicó que sonrió porque una pregunta tenía como respuesta su propio estado y pensó: ‘Uff, qué suerte’. El funcionario que le mostró el video, dijo, no insistió en ese señalamiento.

Los otros videos estaban relacionados con el movimiento de su mirada. María Fernanda sostiene que no volteaba hacia los lados ni hacia otra persona. Simplemente recorría con los ojos la pantalla para leer una pregunta completa. La cancelación se mantuvo. Antes de salir, entregó dos escritos para solicitar formalmente los videos que le fueron mostrados y una explicación por escrito del motivo de la cancelación.

Una revisión sin cambio de resultado

Los casos se repitieron durante la jornada. Aspirantes que llegaron desde distintos estados y desde la propia zona metropolitana entraron por turnos para conocer las evidencias de sus casos. Al salir, varios coincidieron en el señalamiento que habían recibido: un supuesto desvío de mirada.

La dinámica de atención consistió en mostrar fragmentos de video de apenas unos segundos detrás de una ventanilla con barrotes.
La dinámica de atención consistió en mostrar fragmentos de video de apenas unos segundos detrás de una ventanilla con barrotes.Especial

La UNAM ha sostenido que las cancelaciones están respaldadas por evidencias de irregularidades detectadas durante el examen y que las revisiones permiten a los aspirantes conocer los elementos de sus casos. Pero los jóvenes consultados por Excélsior plantean otra pregunta: ¿qué demuestra exactamente la evidencia que les mostraron?

No cuestionan necesariamente que existan grabaciones. Cuestionan su interpretación. Una mirada hacia abajo, explican, puede significar que estaban leyendo su hoja de operaciones. Una sonrisa puede no implicar comunicación con otra persona. Un movimiento de los ojos puede ser simplemente el recorrido por la pantalla para leer una pregunta. Y, según sus testimonios, ninguna de esas explicaciones modificó la decisión.

“Queremos limpiar el nombre de mi hija”

Para las familias, el conflicto tampoco termina con la cancelación. Erika, madre de María Fernanda, viajó con su hija desde Chiapas. Dice que el objetivo era conocer qué ocurrió y, sobre todo, quitarle la etiqueta que, desde su perspectiva, quedó sobre quienes fueron sancionados con la cancelación. “Venimos a limpiar el nombre de mi hija”, explicó.

Mientras la esperaba, cuestionó lo que considera una incongruencia en los criterios utilizados por la Universidad. Le resulta difícil entender que a su hija le hayan cancelado el examen por mover la mirada durante segundos, cuando el abogado general de la UNAM, Hugo Concha Cantú, explicó que entre los comportamientos que habían llamado la atención de la Universidad estaba el de aspirantes que permanecían frente a la cámara “sin cambiar de postura”, incluso “sin bajar la cabeza”. También reprochó cómo puede interpretarse como irregular un movimiento de mirada cuando otros aspirantes admitieron haber utilizado herramientas no permitidas durante la aplicación.

Lo que ahora piden

Un grupo de aspirantes con exámenes cancelados presentó un escrito dirigido a la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) en el que solicita que cada caso tenga una determinación por escrito, fundada y motivada. Piden conocer la conducta específica que se les atribuye, el momento en que presuntamente ocurrió, la disposición del instructivo que consideran infringida, las evidencias que sustentan la cancelación, la instancia que las valoró y la autoridad que tomó la decisión. También solicitan conocer cuál es el mecanismo institucional para pedir una revisión, reconsideración o impugnación.

Al cierre de la jornada, la UNAM informó que los aspirantes habían sido atendidos sin objeciones. Sin embargo, en los casos documentados por Excélsior, las constancias de atención muestran otra parte de la historia: los jóvenes firmaron bajo protesta para dejar asentada su inconformidad con la decisión.