Cierre de ingenio en Veracruz deja en el desamparo a más de 5 mil familias

El cierre del ingenio San Pedro en la región de Los Tuxtlas, Veracruz, sin aviso previo a las autoridades estatales, deja en incertidumbre a más de 5 mil familias

Trabajadores del ingenio
Trabajadores del ingenio San Pedro en la región de Los Tuxtlas, VeracruzFoto: Especial

El cierre del ingenio San Pedro en la región de Los Tuxtlas, Veracruz, sin aviso previo a las autoridades estatales, deja en incertidumbre a más de 5 mil familias y amenaza con profundizar la crisis que desde hace meses golpea a los municipios de Ángel R. Cabada, Saltabarranca y Lerdo de Tejada.

La gobernadora Rocío Nahle calificó el cierre como un acto de “irresponsabilidad empresarial” y acusó a la compañía de actuar de manera unilateral y anunció que su administración buscará nuevos inversionistas si el grupo decide no continuar con la operación del ingenio.

Y es que el cierre del ingenio tomó por sorpresa al gobierno de la mandataria, quien acusa que la empresa “no le avisó” el cierre, aunque sí lo hizo ante sus trabajadores y proveedores con un comunicado en el que presuntamente garantizó que liquidaría adeudos.

Aunque la ley no obliga a una empresa privada a notificar al gobierno estatal antes de cerrar, el impacto regional es tan amplio que la administración veracruzana intenta contener el daño político y económico.

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El ingenio cerradoFoto: Especial

La gobernadora ordenó investigar el ingreso ilegal de azúcar al país, un fenómeno que —según productores— ha presionado los precios y debilitado a los ingenios locales. Ingreso ilegal de azúcar

En paralelo, circulan versiones entre líderes cañeros sobre presuntas cuotas millonarias exigidas por autoridades municipales a la empresa, lo que habría tensado aún más la operación.

El gobierno estatal no ha confirmado estas acusaciones, pero el tema ya forma parte del clima de ingobernabilidad que rodea la región.

La crisis llega en un momento especialmente delicado: el cierre del San Pedro se suma al del ingenio San Francisco, cerrado hace más de una década, que dejó a productores sin certeza de compra y a miles de trabajadores sin ingresos en plena temporada de zafra.

La cadena económica que depende del ingenio —transportistas, obreros, comercios, servicios— enfrenta un escenario de parálisis.

Mientras tanto, el gobierno estatal intenta proyectar control al prometer que atraerá inversión y asegura que habrá acompañamiento a productores y que no permitirá que la industria cañera colapse, sin embargo, la fragilidad en el sector ya fue evidenciada.