Mejor trabajo

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Una nueva edición de los Juegos Centroamericanos llegó a su fin el pasado sábado. El evento realizado en Santo Domingo fue un éxito para el país organizador, así como también lo fue para México, que tuvo una histórica participación en la capital de República Dominicana, acumulando una espectacular cosecha de preseas, significando un brillante primer paso en el proceso que culminará en dos años con la participación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. 

 Aunque es cierto que el año pasado fue el primero del ciclo olímpico, con los Centroamericanos los atletas empiezan a sentir que el gran evento deportivo se aproxima. Para muchos, es la primera experiencia de este tipo fuera de territorio nacional con la exigencia de representar a México a nivel internacional como parte de una delegación. La actuación en Santo Domingo genera sensaciones positivas de lo que se está haciendo; las 407 medallas logradas son un récord histórico, así como las 167 preseas áureas, superando lo hecho en Mayagüez y en San Salvador, respectivamente. Nuestro país viajó a la República Dominicana con su delegación más grande de la historia para cualquier evento de este tipo: 646 deportistas nos representaron de manera brillante. Esto se debió no sólo a su talento para lograr los boletos centroamericanos, también tuvo que ver que la relación entre el Comité Olímpico y la CONADE va por buen camino; aunque el titular del deporte gubernamental, Rommel Pacheco, ha tenido sus tropiezos, quedando a deber en algunos aspectos en su gestión, al menos no se ha convertido en un escollo para los atletas, como sí lo fue su antecesora.

El COM con Mary José Alcalá ha logrado no depender del gobierno para apoyar a los atletas, en su gestión ha buscado acercarse a la iniciativa privada, que se ha convertido en un poderoso aliado. Eso ha permitido mayor espacio de maniobra y mayor libertad al momento de trabajar. Aunque es evidente que lo sucedido las pasadas dos semanas no es parámetro ni para lo que va a ocurrir en Lima el próximo año cuando se realicen los Juegos Panamericanos, ni mucho menos para lo que va a suceder en dos años en el sur de California, las competencias serán mucho más complejas, ahí se enfrentarán con atletas de mayor capacidad. El trabajo se debe redoblar, los recursos deben seguir fluyendo, el apoyo a los atletas, y el tener cada vez mejores entrenadores debe ser piedra angular del proyecto del deporte mexicano, si se pretende algún día llevar el éxito en el evento regional a los escenarios de mayor relevancia del orbe.

México está muy lejos de la élite mundial, pero es un hecho que aquí sobra talento y, si se le cobija adecuadamente, se puede competir con lo mejor que el mundo puede ofrecer; aunque para hacerlo a nivel masivo y aspirar a conseguir más que un puñado de preseas en los Olímpicos el camino es largo. Al menos parece que se está trabajando mejor, y que, de seguir así, y también erradicando a los caciques de las federaciones, la tendencia podría continuar.