El análisis superior hace fuerte al hombre de los negocios; 35 años de periodismo profesional

David Páramo cumple tres décadas y media de informar con fortaleza, integridad y sin miedo a sobreponerse a cualquier circunstancia.

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David Páramo, columnista de Excélsior.

“Escucha al hombre fuerte de los negocios en Imagen”, suena en un promocional en la radio, justo minutos antes de iniciar nuestra plática. Y justo es eso lo que podría describir bien a David Páramo, quien cumple este día 35 años de ser un referente en el ámbito del periodismo económico, de finanzas y negocios, quien ha mostrado fortaleza en muchos aspectos de su vida.

De cepa periodística, pues fue José Alfredo Páramo, su padre, maestro, columnista y periodista en el ámbito de la cultura y la música, quien lo incentivó a convertirse en reportero y luego en editor en 1988 en El Economista, y desde entonces ha llevado su palabra a varios diarios mexicanos, estaciones de radio y canales de televisión.

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Páramo sonríe cuando se le recuerda que es muy mencionado en la fuente periodística cuando se habla de explicar fenómenos como la inflación, el tipo de cambio, los modelos económicos de cada administración que le ha tocado cubrir y entender, pero que son los taxistas y otros trabajadores de a pie y en sus vehículos quienes lo idolatran.

Es verdad, empecé en el periodismo por mi padre. Tendría 16 años cuando mi papá estaba haciendo un reportaje sobre músicos callejeros en el Zócalo para la revista Señal. Me invita a acompañarlo. Me emocioné cuando me dejó entrevistar a los músicos callejeros. Cuando llegamos a la casa, me dijo y ¿por qué no le escribes tú? Yo estaba en la preparatoria. Escribí yo la nota y se la entregó a Alberto Barranco, que era el director de la revista, y ahí me contrataron y pues a trabajar en el periodismo”, recuerda.

Al terminar la preparatoria, decide estudiar periodismo financiero. Pero, ¿qué fue lo que lo llevó a estudiar el mundo de los negocios y la economía?

Entré al periodismo económico gracias a Luis Enrique Mercado. Estaba en la carrera, había tenido varios trabajos y se funda El Economista. Luis Enrique reclutó a un grupo de jóvenes que eran estudiantes del ITAM, de economía, y les impartió cursos de periodismo durante todo un año, así como a estudiantes de periodismo. Comencé en esta fuente y no me he salido de ella en 35 años”, explica.

Las anécdotas periodísticas son bastantes. En más de tres décadas y media, siempre hay experiencias que marcan, y Páramo tiene las suyas muy en mente.

A mí me tocó muy joven en el periodismo aquella famosísima renegociación de la deuda de Carlos Salinas de Gortari, que se hizo en un evento en Palacio Nacional. Me ha marcado reportar el Tratado de Libre Comercio, las privatizaciones de la banca y la modernización del sector financiero. Cuando empecé había 18 bancos y hoy más de 50. Cómo estos bancos han ido cambiando, es una grata experiencia.

Mi primera fuente fue el Banco de México. Mi primer día fue muy chistoso, pues el que era el jefe de prensa del Banxico me recibió con mucha amabilidad, con cortesía y me dijo que sólo se debía explicar cómo estaban las cosas. Todo un reto en ese entonces cubrir esa fuente, pues mi primer gran nota fue cuando conseguí la cifra de las reservas antes de que se publicaran, y ganar esa información. Hoy tú y yo sabemos que eso ya no es tan importante pues hoy esa información es recurrente, pero antes sólo se reportaban tres veces al año.

Me ha tocado ver cómo se ha transformado el Banco Central, cómo se privatizaron los bancos, cómo se hizo mal, cómo se metieron muchos que no sabían o que eran defraudadores. También cómo se construyó un sistema financiero total y absolutamente diferente. Hay quienes hablan de la crisis del 95, de los problemas que eso originó. De la banca y el Fobaproa, y lo ven en términos de enfermedad. Creo que fue un proceso muy intenso, muy interesante para la banca mexicana. Y que todo el dinero que se utilizó, ha sido bien gastado porque se salvó el sistema financiero y hoy tenemos uno de los más sólidos en todo el mundo. Entonces, creo que ésas son las cosas que me han marcado”, recuerda.

Contar 35 años ininterrumpidos no es fácil, sobre todo con las posibilidades de perder la vida y su carrera por un accidente cerebrovascular en el que 90% de las personas quedan con secuelas permanentes, y ésa es otra cosa que marca a cualquier persona. A pesar de ello, se ha sobrepuesto y ha vuelto más fuerte como se señala en el eslogan en la radio: El hombre fuerte de los negocios.

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David Páramo, en su juventud.

EL AMOR A LA RADIO

Para algunos, David Páramo es un reportero de alfombra y aire acondicionado. Él lo sabe y sonríe al recordarlo. “Fíjate que nunca fui reportero realmente, fui reportero muy poco tiempo. A los muy pocos meses de fundado El Economista me volví editor. Y entonces, reportero como tal, pues he sido poco”.

En la radio, recuerda, “empecé a principios de los noventa, y en este medio he tenido varias etapas. Empecé como comentarista, luego teniendo programas y creo que ésa es otra manera muy diferente de hacer que llegue la información a la gente. Te diría que la radio es quizá el medio que más me divierte, donde me siento más cómodo.

Lo que intento es contar las historias, o sea, que las historias puedan ser entendibles para absolutamente cualquier persona. Existe el mito de que el periodismo financiero es complicado, pero al final del día se trata de asuntos que tienen que ver con nuestra cotidianidad. Si no puedes explicar eso, no eres apto para el análisis superior”.

EL FUTURO

Páramo no duda en responder sobre lo que viene en el futuro del periodismo económico, y el mensaje que da a las nuevas generaciones es sencillo.

Voy a citar a Luis Enrique Mercado. Él decía que debemos agradecer a Luis Echeverría y José López Portillo, pues antes de ellos la prensa financiera no era relevante. Las crisis vuelven muy relevante a la fuente. La prensa financiera ve en estos momentos su evolución y su importancia. Hoy el regreso del populismo debe ser seguido por los periodistas, las preocupaciones financieras. Es así como lo veo.

Hoy hay nuevas tecnologías y espacios para reportar y ver a la economía evolucionar, pero al final del día, reportar e informar siguen siendo la misma cosa. Cuando la gente dice que las criptomonedas van a destruir a los bancos centrales, es risible, pues hay que entender cómo funciona el mundo de las finanzas. Es como hablar del teatro que dicen que nada más hay 34 posibilidades dramáticas, y con eso se han hecho obras de arte, pues algo así sucede con el mundo financiero, se pueden contar, se pueden aplicar de maneras diferentes, sólo eso”.

Agrega que el futuro es cada vez más rápido. “Pero la información tiene que seguir siendo la misma, basado en los criterios de qué, quién, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué. “O sea, pueden surgir otras maneras de llegar la información, y el gran reto es evitar que la inmediatez nos quite hacer las verdaderas funciones del periodismo, que es estar bien verificado, bien contado y explicar bien las cosas”.

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José Alfredo Páramo, padre de David.

*José Alfredo Páramo.

QUERIDO DAVID:

Es para mí, viejo periodista ya cercano al noveno decenio de su vida, participar en este homenaje por tus 35 años consagrados al periodismo financiero.

Muchos años antes de tu ingreso en el periódico El Economista, en 1988, ya había descubierto tu vocación de periodista cuando me acompañabas en mis investigaciones de campo y en algunas entrevistas.

La verdadera epifanía de tu vocación ocurrió al final de un concierto de música oaxaqueña realizado en el Palacio de Minería de la Ciudad de México. Cómo me conmovió ver al espigado muchachito con una rodilla en el suelo para escuchar las palabras de los niños mixe que habían participado en ese concierto.

Poco tiempo después, tras leerte una columna mía para el periódico El Sol de México, te mostraste totalmente contrario a lo expuesto. Tomé en cuenta tus argumentos y tras una prolongada investigación decidí modificar mi texto de acuerdo con tus argumentos.

Finalmente, expreso mi orgullo por haber sido colega tuyo en El Economista durante más de 20 años, cuando colaboré en el suplemento cultural La Plaza de ese diario.

Hoy día, te sigo cotidianamente en Excélsior, así como en Imagen Radio e Imagen Televisión y confirmo lo acertado que fui al haber descubierto tu vocación periodística desde tu adolescencia.

–José Alfredo Páramo

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