“La lucha libre también es para mujeres”: El Hijo del Santo se confiesa antes del retiro
La lucha libre ya no es ‘cosa de hombres’. El Hijo del Santo afirma que hoy las mujeres destacan en el ring gracias a su fortaleza, disciplina y perseverancia

El Hijo del Santo está por decir adiós a los cuadriláteros tras 40 años de trayectoria. Cuatro décadas pueden decirse fácil, pero detrás de ellas hay esfuerzo, dedicación, dolor y el reconocimiento de una realidad innegable: la lucha libre ya no es solo ‘cosa de hombres’.
Hoy la lucha libre es para hombres, para la Comunidad LGBT+ y, obviamente, para las damas”, se sincera el enmascarado durante una conversación con Excélsior.
Dentro y fuera del ring: Mujeres que brillan en la lucha libre

Antes se creía que ir a la arena era sinónimo de un ambiente puramente masculino, tanto en el ring, como en las gradas. Pero el panorama ha cambiado: hoy tenemos luchadoras con una enorme técnica y, sobre todo, una gran disciplina dentro el cuadrilátero. Y alrededor, familias enteras, niñas gritando a todo pulmón y mujeres de todas edades con máscara haciendo catarsis.
Para El Hijo del Santo, eso es muestra de que el deporte evolucionó y ahora es un campo en el que las mujeres también tienen derecho y espacio para destacar:
Yo admiro mucho a mis compañeras luchadoras, porque la lucha libre es un deporte muy fuerte y muy aguerrido, y mis compañeras luchadoras son -de verdad- grandes atletas”, afirma sin titubear.
Pero las mujeres no sólo brillan en este deporte sobre la lona, también lo hacen desde afuera. Para muestra, la propia madre del luchador, quien lo apoyó desde el inició y quien lo inspiró a seguir con el legado. Y hoy también está Gabriela Obregón, esposa de El Hijo del Santo y su mánager, pero, sobre todo, su mayor inspiración para saltar al ring y entregarse en cada batalla.
La conocí hace más de 30 años, hicimos un gran equipo y después una gran familia muy hermosa. Hemos hecho un gran equipo los cuatro: mi hija, mi hijo, ella y yo. Ella es la inspiración para dar siempre cada paso en mi carrera profesional”, relata El Hijo del Santo.

El éxito del enmascarado también se debe a la afición, con mención honorífica para aquellas mujeres de distintas generaciones que lo han apoyado desde el inicio:
Gracias a mis hermosas fans porque muchas ahora son mamás, quizá muchas ya son abuelas. Gracias, porque El Hijo del Santo no nada más atrajo la atención de los varones, sino también de las mujeres de estas tres generaciones”.
El consejo de El Hijo del Santo para la futuras luchadoras
La leyenda de la lucha libre dirá adiós al ring el próximo 13 de diciembre en el Palacio de los Deportes, pero antes, quiere darle un mensaje a las generaciones que ya vienen, sobre todo a esas niñas y jóvenes que sueñan con ser luchadoras profesionales.
Para él, la lucha libre es un deporte serio y no solo un espectáculo. Por ello, debe abordarse con rigor académico, pasión y amor:
Estudien, prepárense antes de ser luchadoras. Si van a ser luchadoras profesionales, entrenen con maestros que realmente les enseñen lucha libre real, (porque) la lucha libre no solo es brincar y hacer saltos. La lucha libre es llavear, ‘contrallavear’... Busquen a un buen maestro para que les enseñe las bases”, recomienda el hijo del 'Enmascarado de Plata'.

Llegó el momento de decir adiós a la leyenda
Portar la máscara plateada y mantener viva la leyenda que inició su padre ha sido un reto monumental. Sin embargo, en cuatro décadas, el luchador supo defender el nombre con honor, abrazar el legado y hacerlo propio.
Sin duda, reconoce el gladiador mexicano, el momento en que sintió que ese legado ya le pertenecía fue su primer campeonato en 1984 contra el Negro Casas, en el extinto Toreo de Cuatro Caminos.
Este legado lo hice mío cuando empecé a hacer mi propia historia, cuando gané mi primer campeonato, cuando empecé a ganar máscaras y cabelleras, fue cuando El Hijo del Santo comenzó a formar su propia carrera, la gente me vio de esa manera. También me ayudó mucho conservar al personaje como El Hijo del Santo, porque ya veían al Santo, y a El Hijo del Santo como otro personaje”, confiesa el luchador.
Las despedidas son difíciles, pero el cuerpo también habla. El Hijo del Santo cree que el momento en que decidió que era tiempo de retirarse vino después de esa terrible lesión de las cervicales en 2013, que lo orilló a alejarse del deporte durante muchos meses.
La vida te va dando avisos. Esa lesión fue un aviso porque tuve que dejar de luchar, empecé a analizar si ya era momento de empezar a decir adiós, ya no exponer mi cuerpo en el ring. Han pasado más de 10 años, afortunadamente estoy bien, pero eso fue lo que me llevó a tomar esta decisión”, relata con nostalgia la leyenda de los cuadriláteros.
Para El Hijo del Santo, su debut en octubre de 1982 es la lucha más importante de su carrera, pero asegura, sin temor a equivocarse, que la que atesorará por siempre será la que marque el fin de su era:
Quiero que me recuerden como un luchador muy profesional y, como siempre me lo han dicho, como un caballero. A mis fans los invito a conquistar sus sueños, a perseverar, a ser disciplinados y a acompañarme este 13 de diciembre en el Palacio de los Deportes a mi última lucha”.

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