El misterioso caso de Nancy Guthrie; el FBI aumenta a 100 mil dólares la recompensa

El FBI duplicó la recompensa por información sobre Nancy Guthrie, desaparecida en Arizona, en un caso que conmociona a Estados Unidos

thumb
Nancy Guthrie en el sitio “Most Wanted” del FBI, en una imagen vista en un teléfono celular en Tucson, Arizona, mientras continúa su búsqueda tras su desaparición.Getty Images via AFP

El caso de Nancy Guthrie tiene en vilo a Estados Unidos. Lo que comenzó como la desaparición inquietante de una mujer de 84 años en un suburbio tranquilo de Arizona, se ha convertido en una investigación federal seguida minuto a minuto por millones de personas, con la Casa Blanca involucrada y el FBI redoblando recursos.

La noche del pasado sábado 31 de enero parecía rutinaria. Nancy, madre de la presentadora estrella de NBC, Savannah Guthrie, regresó a su casa en Catalina Foothills, en Tucson, alrededor de las 21:48 horas, después de compartir con su familia. Nada hacía prever que sería la última vez que se tendría certeza de su paradero.

Horas más tarde, ya en la madrugada del domingo 1 de febrero, se produjo el primer indicio de que algo no estaba bien. A la 01:47, la cámara del timbre de la vivienda fue desconectada. La acción no fue accidental: alguien manipuló el dispositivo.

A las 02:12, el software del sistema registró la presencia de una persona en el porche, aunque no quedó video disponible. En ese momento, los investigadores no podían descartar que se tratara incluso de un animal. Pero 16 minutos después, a las 02:28, el marcapasos de Nancy se desconectó de la aplicación vinculada a su teléfono. Esa secuencia terminó por encender todas las alarmas. 

thumb
Imagen captada por una cámara de seguridad muestra a un individuo enmascarado manipulando el dispositivo en el porche de la vivienda donde desapareció Nancy Guthrie, en Tucson, Arizona.Policía de Arizona

Lo peor estaba por venir.

Cronología de una desaparición que sacudió al país

La mañana del domingo, Nancy no acudió a la iglesia, algo impropio en su rutina. El 1 de febrero fue reportada como desaparecida. Pronto, la policía del condado de Pima descartó que se tratara de una ausencia voluntaria. “No se fue por cuenta propia, lo sabemos”, afirmó el sheriff Chris Nanos.

El 5 de febrero llegó la confirmación más inquietante: rastros de sangre encontrados en el porche de la casa correspondían a Nancy Guthrie, según análisis de ADN. El caso pasó formalmente a tratarse como un secuestro.

Señales alarmantes de que hubo lucha en los minutos en los que desapareció.

A pesar de la gravedad del hallazgo, las autoridades insistieron en que creían que Nancy seguía viva. “La queremos de vuelta a casa”, dijo el sheriff, en una conferencia que fue transmitida en cadena por los principales canales del país.

Ese mismo día, Savannah Guthrie apareció en redes sociales, visiblemente afectada, acompañada de sus hermanos. Entre lágrimas, pidió una prueba de vida a los secuestradores. “Necesitamos saber, sin lugar a dudas, que está viva y que ustedes la tienen”, suplicó.

La presión mediática creció de forma exponencial. Decenas de equipos de televisión se instalaron frente a la vivienda en Tucson. Helicópteros sobrevolaron la zona residencial. El caso dejó de ser local para convertirse en un asunto nacional. 

La intervención federal y la escalada de la recompensa

El presidente Donald Trump habló directamente con Savannah y ordenó que todas las agencias federales estuvieran a disposición de la familia. La portavoz de la Casa Blanca abrió una rueda de prensa diaria refiriéndose al caso. El director del FBI, Kash Patel, comenzó a recibir informes personales sobre la investigación.

El 8 de febrero, Savannah anunció que la familia estaba dispuesta a pagar por el regreso seguro de su madre. Paralelamente, comenzaron a llegar notas de rescate, algunas exigiendo pagos en Bitcoin. Una persona fue detenida por enviar una comunicación falsa, pero posteriormente fue liberada. Otras cartas, sin embargo, contenían detalles específicos del interior de la vivienda, lo que mantiene abierta la posibilidad de autenticidad.

El 10 de febrero, el FBI difundió seis fotografías y tres videos en blanco y negro obtenidos tras un análisis forense digital de datos residuales de la cámara, que había sido manipulada. En las imágenes aparece un individuo enmascarado, aparentemente armado, acercándose a la puerta de la casa.

Se le observa manipulando la cámara durante varios segundos. Luego arranca plantas del jardín y las coloca estratégicamente para cubrir el dispositivo. Viste pasamontañas, chaqueta con cremallera, guantes y porta una mochila.

El análisis permitió precisar nuevos detalles:

  1. Hombre de complexión media.
  2. Estatura estimada entre 1.75 y 1.78 metros.
  3. Mochila identificada como “Ozark Trail Hiker Pack” negra, de 25 litros.

El FBI pidió a la población estar atenta a cualquier persona que hubiera sido vista con ese modelo en la zona de Tucson.

Mientras tanto, más de 13 mil pistas han sido procesadas. El Buró instaló un puesto de mando operativo las 24 horas en Tucson y extendió búsquedas a otras localidades, incluida una operación conjunta con el sheriff en Rio Rico, al sur del estado.

El 9 de febrero, Savannah habló de “desesperación”. Explicó que su madre padece problemas cardíacos severos y necesita medicación diaria. Cada día sin tratamiento representa un riesgo letal. Ese factor ha intensificado la angustia colectiva.

El 11 de febrero, medios estadunidenses informaron sobre la liberación de un detenido interrogado en relación con el caso. No hay, hasta ahora, sospechosos formales identificados públicamente.

Y este 12 de febrero de 2026, el FBI anunció un incremento significativo en la recompensa: de 50 mil a 100 mil dólares por información que conduzca al paradero de Nancy Guthrie o al arresto de los responsables. El gobierno federal está dispuesto a redoblar esfuerzos.

El anuncio se hizo a las 23:53 GMT y duró apenas un minuto en su transmisión formal, pero el impacto fue inmediato. La cifra simboliza la urgencia y la gravedad del caso. Un país en espera y el contexto nacional

Hoy, casi dos semanas después de su desaparición, Estados Unidos sigue pendiente de cada actualización. Las redes sociales amplifican cada imagen, cada rumor, cada comunicado oficial. La historia ha tocado fibras profundas: la vulnerabilidad de una mujer mayor, la exposición pública de una familia conocida y el misterio que aún no encuentra respuesta.

Nancy Guthrie sigue desaparecida. Su casa permanece acordonada. Su familia, en pausa. Y un país entero espera que una llamada, una pista o un error del responsable rompan el silencio que mantiene en vilo a Estados Unidos.

De acuerdo con datos del FBI y del National Crime Information Center (NCIC), en Estados Unidos se reportan cada año más de 500 mil denuncias de personas desaparecidas; alrededor de 40% corresponde a adultos mayores de 65 años, muchos de ellos vinculados a padecimientos médicos o cognitivos.

En Arizona, el Departamento de Seguridad Pública ha señalado que las desapariciones de adultos mayores han mostrado una tendencia al alza en la última década, particularmente en condados con alta población de retiro como Pima.

El FBI puede ofrecer recompensas económicas bajo el programa Rewards for Justice o mediante autorizaciones específicas del Departamento de Justicia; en casos de secuestro, las cifras suelen oscilar entre 25 mil y 250 mil dólares, dependiendo de la gravedad y del impacto federal del delito. El incremento a 100 mil dólares coloca este caso dentro del rango de prioridad nacional.

En investigaciones de secuestro, la agencia aplica protocolos de respuesta inmediata que incluyen análisis forense digital, recuperación de datos residuales en dispositivos electrónicos y geolocalización avanzada, técnicas que han permitido resolver en los últimos años más del 85% de los secuestros denunciados a nivel federal, según estadísticas oficiales.

Además, cuando la víctima presenta condiciones médicas críticas, como enfermedades cardiacas que requieren medicación diaria, el Departamento de Justicia clasifica el caso como de alto riesgo vital, lo que acelera la coordinación interestatal y el despliegue de recursos.

Hoy, mientras el reloj avanza y las autoridades insisten en que no dejarán un solo rincón sin revisar, el caso de Nancy Guthrie se ha convertido en un espejo incómodo de las vulnerabilidades más profundas del país: la fragilidad de la vejez, la exposición pública, la violencia que irrumpe en lo cotidiano. La recompensa crece, las pistas se multiplican y la incertidumbre persiste, tensando a una familia y a una nación entera que aguarda una señal, una llamada, una prueba de vida que rompa esta espera insoportable. 

¿Dónde está Nancy Guthrie?

«pev» 

X