Italia identifica a presunto organizador de cacerías humanas en Sarajevo

Extranjeros adinerados habrían pagado hasta 100 mil euros para matar en Sarajevo

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El documental Sarajevo Safari reactivó el interés judicial sobre las presuntas cacerías humanas.Especial.

Durante más de tres décadas, los rumores sobre supuestas “cacerías humanas” cometidas durante el asedio de Sarajevo circularon como una de las historias más perturbadoras de la guerra de los Balcanes. Hoy, esas versiones han dejado de ser simples relatos para convertirse en materia judicial.

Autoridades italianas identificaron al primer presunto organizador de estos crímenes, un hombre de 80 años originario de Pordenone, en el norte de Italia, señalado por haber facilitado viajes de extranjeros adinerados para disparar contra civiles bosnios durante el conflicto.

El indiciado, cuya identidad permanece bajo reserva, trabajaba como chofer y es investigado como uno de los posibles articuladores logísticos de estos viajes, por los cuales se cobraban alrededor de 100 mil euros por día. Según las autoridades, durante años el sujeto habría presumido su participación en estas expediciones, presentándolas como “safaris” organizados en plena guerra.

En sus primeras declaraciones ante la justicia, negó los cargos de homicidio violento por motivos abyectos y aseguró que viajó a Sarajevo únicamente por razones laborales.

Italia reabre heridas de la guerra de los Balcanes

La investigación se enmarca en un proceso judicial abierto en Italia con la colaboración de Bosnia y Herzegovina, orientado a identificar y sancionar a los organizadores y participantes de estos crímenes contra la humanidad.

Aunque durante años se habló de manera extraoficial sobre la existencia de estas prácticas, el tema volvió a ocupar la atención pública tras el estreno del documental Sarajevo Safari, del director esloveno Miran Zupanic, en 2022, que recuperó testimonios y material sobre estos hechos.

La Fiscalía de Milán abrió formalmente una investigación contra ciudadanos italianos que habrían participado en estas cacerías humanas durante el asedio de Sarajevo, entre 1992 y 1996. El fiscal Alessandro Gobbis investiga a varios sospechosos por homicidio voluntario múltiple con agravantes de crueldad y motivos abyectos, delitos que no prescriben en el sistema jurídico italiano.

De acuerdo con las pesquisas, los implicados provenían principalmente del norte del país —Piamonte, Triveneto y Lombardía— y habrían pagado entre 80 mil y 100 mil euros, a valores actuales, para disparar contra civiles indefensos “por diversión”.

La investigación se inició tras la denuncia del fotógrafo y escritor Ezio Gavazzeni, quien durante casi dos años recopiló testimonios y documentación que, según afirma, prueban que estas prácticas existieron realmente. Gavazzeni trabaja junto a los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini, ex magistrado de amplia trayectoria, y sostiene que incluso si el proceso no prospera judicialmente, los hechos ocurrieron.

“Sarajevo Safari”, el horror detrás del asedio

Sarajevo vivió durante mil 425 días bajo el fuego constante de las milicias serbobosnias que controlaban las colinas que rodean la ciudad. El asedio, el más largo sufrido por una capital en la historia moderna, dejó más de 10 mil civiles muertos, entre bombardeos y disparos de francotiradores.

En ese contexto extremo surgieron los relatos sobre occidentales adinerados que pagaban para participar en lo que se conoció como “Sarajevo Safari”.

Según testimonios recogidos por la Fiscalía, existía incluso una lista de precios que establecía tarifas diferenciadas para disparar contra adultos, mujeres, niños e incluso embarazadas. Edin Subašić, ex general de brigada bosnio y antiguo agente de inteligencia militar, afirmó que se trataba de una actividad organizada y conocida en ciertos círculos.

Los llamados “turistas de la guerra” llegaban principalmente a través de Trieste y eran trasladados por Belgrado hasta Pale, a pocos kilómetros de Sarajevo.

Los expedientes judiciales mencionan al menos a tres sospechosos concretos, originarios de Turín, Milán y Trieste. Este último es descrito como un hombre rico, influyente, cazador experimentado y con un perfil psicológico inquietante. Subašić describió a estos individuos como personas en busca de adrenalina extrema, con recursos económicos y capacidad de influencia para eludir investigaciones.

El caso también incluye testimonios internacionales. John Jordan, bombero estadounidense que trabajó como voluntario en Sarajevo, declaró ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia haber visto en varias ocasiones a extranjeros armados con rifles de caza sofisticados, claramente ajenos al conflicto local.

La Fiscalía de Milán solicitó formalmente su testimonio completo para integrarlo a la investigación, que cuenta con el apoyo de la unidad especial de los Carabineros.

Uno de los aspectos más inquietantes del caso es la posible omisión o conocimiento previo de agencias de inteligencia occidentales. Documentos citados en el expediente indican que los servicios secretos bosnios alertaron en 1994 al entonces servicio de inteligencia militar italiano sobre la existencia de estos “safaris humanos”, un dato que hoy vuelve a generar preguntas incómodas sobre responsabilidades y silencios durante la guerra.