Fijan fecha para juicio militar del cerebro de los atentados del 11 de septiembre en EU
Khalid Sheikh Mohammed, acusado de ser el cerebro del 11 de septiembre, será juzgado junto a otros sospechosos en la base de Guantánamo.

Un juez militar dictaminó este miércoles que el hombre acusado de ser el cerebro detrás de los ataques del 11 de septiembre de 2001, Khalid Sheikh Mohammed, será juzgado a partir de junio de 2028.
El proceso se llevará a cabo junto a otros sospechosos: Walid bin Attash, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa Ahmed al-Hawsawi, quienes están acusados de haber conspirado en los atentados.
Mohammed está señalado como el principal responsable de orquestar el complot para estrellar aviones secuestrados contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono. Un tercer avión se estrelló en un campo de Pennsylvania, completando la serie de ataques que dejaron casi 3.000 muertos y marcaron un antes y un después en la historia contemporánea de Estados Unidos.
El acusado se encuentra detenido en la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo, Cuba, desde 2006. Su caso ha sido uno de los más emblemáticos y controvertidos en torno al sistema de justicia militar y a la detención de sospechosos de terrorismo en la llamada “guerra contra el terror”.
Tribunal de apelaciones anuló acuerdo de culpabilida
Un tribunal de apelaciones estadounidense anuló por segunda ocasión el acuerdo de culpabilidad en 2025. Por mayoría de dos a uno, el tribunal validó la decisión del exsecretario de Defensa Lloyd Austin, quien en agosto de 2024 revocó los acuerdos de culpabilidad de Mohammed y dos coacusados, que les habrían evitado la pena de muerte.
Estos acuerdos habían sido restablecidos por un juez militar en noviembre de ese año, pero el tribunal de apelaciones concluyó que “el ministro actuó dentro de los límites de sus facultades legales y no queremos cuestionar su juicio”, además de señalar que el juez militar cometió “errores indiscutibles”.
Aunque los términos del acuerdo no se hicieron públicos, medios estadounidenses informaron que los acusados habían aceptado declararse culpables de conspiración para cometer delitos a cambio de cadena perpetua, evitando así un juicio que podría haber conducido a la pena de muerte.