EU acusa a Cuba de décadas de espionaje y subversión

Las acusaciones forman parte del endurecimiento de la política del presidente Donald Trump hacia el gobierno cubano

El presidente del Consejo de Estado de Cuba, Fidel Castro (izquierda), y al presidente de Etiopía, Mengistu Haile Mariam
Una fotografía tomada el 1 de mayo de 1978 en La Habana muestra al presidente del Consejo de Estado de Cuba, Fidel Castro (izquierda), y al presidente de Etiopía, Mengistu Haile Mariam.AFP

Estados Unidos acusó a Cuba de haber encabezado una extensa estrategia de "espionaje y subversión" dentro de territorio estadounidense durante casi siete décadas, en un nuevo episodio que profundiza el deterioro de las relaciones entre ambos países.

El señalamiento fue realizado mediante un informe especial difundido por el Departamento de Estado, en el que Washington sostiene que las operaciones de inteligencia cubanas lograron penetrar distintas estructuras gubernamentales y políticas estadounidenses a lo largo de varios decenios.

El documento asegura que "es una campaña que se ha infiltrado en las más altas esferas del gobierno de Estados Unidos", además de señalar que La Habana habría reclutado y formado "generaciones de activistas" y respaldado el "terrorismo de izquierda" como parte de su estrategia de influencia.

Las acusaciones forman parte del endurecimiento de la política del presidente Donald Trump hacia el gobierno cubano, en un momento en que la isla enfrenta una de las crisis económicas y energéticas más severas de las últimas décadas.

Diferencias se remontan a la Guerra Fría

Las tensiones entre ambos países comenzaron tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Aunque inicialmente Washington observó con cautela el cambio político en la isla, el contexto de la Guerra Fría llevó rápidamente al rompimiento de las relaciones.

Estados Unidos impuso sanciones económicas al gobierno encabezado por Fidel Castro, luego de la nacionalización de empresas estadounidenses. Como respuesta, Cuba fortaleció su alianza con la entonces Unión Soviética, consolidando un enfrentamiento político, militar e ideológico que se prolongó durante décadas.

El propio informe estadounidense reconoce que "La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional", aunque sostiene que el gobierno cubano optó por otro tipo de estrategia.

"En cambio, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo para una larga guerra de desgaste, organizado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, redes de aliados y una infraestructura revolucionaria diseñada para volcar a Estados Unidos contra sí mismo", señala el documento.

Fotografía de archivo de 1978
Fotografía tomada el 1 de mayo de 1978 en La Habana: primer vicepresidente del Consejo de Estado, Raúl Castro; al presidente del Consejo de Estado de Cuba, Fidel Castro; y al presidente de Etiopía, Mengistu Haile MariamAFP

Acusación contra Raúl Castro, otro episodio

El nuevo informe coincide con la ofensiva judicial emprendida por Washington contra Raúl Castro, expresidente cubano y figura histórica de la Revolución.

En mayo pasado, autoridades estadounidenses presentaron cargos relacionados con cuatro homicidios derivados del derribo de dos avionetas civiles pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996.

La acusación fue presentada en Miami, ciudad considerada el principal bastión del exilio cubano, durante la conmemoración del 20 de mayo, fecha en que se proclamó la República de Cuba en 1902.

El caso de las avionetas derribadas en 1996

La investigación estadounidense sostiene que dos aeronaves civiles fueron destruidas por cazas cubanos cuando realizaban un vuelo sobre el estrecho de Florida, provocando la muerte de cuatro personas.

Mientras que la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) concluyeron que el ataque ocurrió en aguas internacionales, el gobierno cubano ha sostenido durante años que las aeronaves ingresaron a su espacio aéreo y representaban una amenaza para la seguridad nacional.

Según la versión estadounidense, un exmilitar cubano infiltrado en la organización proporcionó información clave sobre el operativo y la decisión política habría sido tomada por Fidel Castro, mientras que Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas, habría ejecutado la operación.

Las nuevas acusaciones llegan en un escenario particularmente complejo para La Habana, marcado por dificultades económicas, escasez de energía y un incremento de las tensiones diplomáticas con Washington.