Estados Unidos anuncia acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudita: medio
La administración Trump presentó el pacto como un paso para reforzar la alianza con Arabia Saudita

Estados Unidos anunció el miércoles que alcanzó un acuerdo de cooperación nuclear civil con Arabia Saudita, así como un convenio bilateral sobre salvaguardias nucleares, suscritos por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y su homólogo saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman.
Estos dos acuerdos establecen conjuntamente la base legal para una asociación de varias décadas y de miles de millones de dólares, que impulsará diversos objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear", señaló el Departamento de Energía de Estados Unidos en un comunicado.
El pacto contempla la participación de empresas estadunidenses y abre la posibilidad de que Riad pueda enriquecer uranio en su propio territorio bajo determinadas condiciones.
Aunque el Gobierno de Donald Trump sostiene que el acuerdo no contribuirá a la proliferación de armas nucleares, especialistas y legisladores han expresado preocupación por la posibilidad de que el enriquecimiento de uranio pueda servir, en el futuro, para desarrollar capacidades militares.
¿Qué incluye el acuerdo nuclear entre EU y Arabia Saudita?
Extraoficialmente, el acuerdo permitirá que compañías estadunidenses participen en el desarrollo de la infraestructura nuclear saudita, incluyendo la construcción de reactores y de instalaciones para producir combustible destinado a la generación de electricidad.
Según funcionarios estadounidenses, el objetivo es ayudar al reino a diversificar sus fuentes de energía y reducir el consumo interno de petróleo, destinando una mayor parte de su producción a la exportación.
El acuerdo también permitiría a Arabia Saudita enriquecer uranio y reprocesar residuos nucleares, dos actividades que constituyen vías potenciales para la fabricación de un arma nuclear. Los Emiratos Árabes Unidos aceptaron renunciar a ambas cuando firmaron un acuerdo similar con Estados Unidos en 2009.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su par, el príncipe Abdulaziz bin Salman, firmaron el pacto —conocido como "Acuerdo 123"— junto con un acuerdo bilateral de salvaguardias, informó el Departamento de Energía de Estados Unidos en un comunicado.
El Gobierno dijo que el acuerdo también se ajusta a los acuerdos de no proliferación recogidos en la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos, que se cuentan entre los más estrictos del mundo.
Arabia Saudita lleva tiempo afirmando que, si no se alía con Estados Unidos, podría hacerlo con China o Rusia, que tienen normas de proliferación diferentes.
El Departamento de Energía señaló que el acuerdo se remitirá ahora al Congreso. A menos que el Congreso consiga los votos necesarios para oponerse al acuerdo en un plazo de 90 días, este entrará en vigor. No obstante, se necesitaría una mayoría de dos tercios para anular un veto presidencial.
Inquietud por la seguridad en Medio Oriente
El anuncio llega en un contexto de fuertes tensiones regionales, marcado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y por el programa nuclear iraní.
Diversos analistas consideran que permitir el enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita podría incentivar una nueva carrera tecnológica en Medio Oriente, debido a que el mismo proceso utilizado para producir combustible para reactores también puede emplearse, con mayores niveles de enriquecimiento, para fabricar material apto para armas nucleares.
A diferencia del denominado "estándar de oro" aplicado en otros acuerdos nucleares firmados por Washington, este convenio no incluye una prohibición absoluta al enriquecimiento de uranio ni incorpora algunas salvaguardas internacionales más estrictas promovidas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo que ha despertado críticas entre expertos en no proliferación.
La administración Trump ha defendido que el acuerdo fortalecerá la alianza estratégica con Arabia Saudita, limitará la influencia de competidores como China y Rusia en el sector nuclear y permitirá que empresas estadunidenses lideren futuros proyectos energéticos en el reino.
Mientras tanto, el Congreso deberá evaluar si el pacto cumple con los requisitos de seguridad y no proliferación antes de autorizar su entrada en vigor.