Tras el Mundial, miles marchan en las calles de Argentina contra las políticas de Milei
Jubilados argentinos denuncian que sus pensiones siguen siendo insuficientes frente al costo de vida

Miles de personas de sindicatos, movimientos sociales y partidos de izquierda se sumaron a jubilados para protestar en Buenos Aires contra el ajuste del gobierno de Javier Milei, en la primera movilización política tras la fiebre mundialista en Argentina.
Grupos de jubilados marchan semanalmente al Congreso argentino para exigir mejoras en sus pensiones y acceso a medicamentos, en protestas muchas veces dispersadas por la policía.
Se están haciendo millonarios un 20 por ciento y después el 80 por ciento que estamos abajo seguimos en la misma, con un salario bajo", dice a la AFP frente al Congreso Raúl Maldonado, de 69 años.
Casi la mitad de los 7.8 millones de jubilados de Argentina reciben la pensión mínima y un bono que, juntos, equivalen a 324 dólares. Menos de un tercio de la canasta básica del adulto mayor.
Tras un mes en el que el mundial acaparó la atención de los argentinos, se sumaron este miércoles a la movilización los sindicatos nucleados en la Confederación General del Trabajo (CGT), principal central obrera del país.
Hugo Benítez, secretario de Seguridad Social de la CGT, dijo que la entidad resolvió incrementar desde ahora su presencia en las movilizaciones.
Benítez señaló que el país atraviesa una "situación crítica de todo el trabajo y ni hablar de la industria nacional".
Las reivindicaciones de la marcha contrastan con el optimismo del gobierno por el superávit fiscal y la mejora en la calificación crediticia del país.
"Estamos creando las condiciones para que mejore el empleo, para que mejoren los salarios y para que mejore el ingreso de toda la población", aseguró el miércoles el viceministro de Economía, José Luis Daza.
La oposición y sectores sociales denuncian que el éxito contra la inflación, reducida a golpe de austeridad de cerca del 200 por ciento al 33.5 por ciento en dos años y medio, ha tenido un costo en materia de pérdida de empleos y una reducción del consumo.
Para Horacio Jerez, secretario del gremio de la industria del calzado, "lo macroeconómico es una cosa y la vida social cotidiana de todos los argentinos es otra".
"Hay una falta de trabajo enorme", destacó a la AFP Jerez, que señaló a la apertura de las importaciones y la baja del consumo como causantes del cierre de fábricas.
Añadió que, por la inflación de 33.5 por ciento interanual, "el poder adquisitivo del salario baja".
También hubo marchas el miércoles en distintos puntos de Argentina para reclamar contra la suspensión de programas sociales, y se registraron enfrentamientos con la policía en Avellaneda, en la periferia sur de Buenos Aires.