La actividad sísmica, abajo del promedio

Ante la falta de preparación política y normativa, la verdadera clave está en prevenir mediante tecnología y construcción adecuada.

La especialista resalta que los desastres no son naturales, sino consecuencia de fallas humanas al construir sin normatividades estrictas ni monitoreo de estructuras.
La especialista resalta que los desastres no son naturales, sino consecuencia de fallas humanas al construir sin normatividades estrictas ni monitoreo de estructuras.AFP

La tierra se mueve. Lo hace a diario. Sucede con los terremotos que los de magnitud arriba de 5 pegan buenos sustos, además de que los recientes movimientos en Venezuela y Colombia, a los que se unió Perú, nos ponen de nervios. Además, se tiene la percepción de que hoy en día tiembla con más frecuencia. ¿Por qué?

“Porque tenemos mucha información”, señala Jocelyn Vargas, especialista en prevención sísmica y CEO de Vase Sísmica. “De hecho, la semana pasada nuestro equipo sacó la estadística: desde que comenzó la era instrumental, hace aproximadamente 100 años, hasta el día de hoy, cuántos sismos se vienen registrando por año arriba de magnitud de 5, 6 y 7 y en 2026 ni siquiera estamos en la media anual. Este año todavía estamos como en 12. El año en que en México registramos más sismos arriba de 7 fue en 2000, de hecho fue a nivel mundial. Por lo tanto, tiene mucho que ver con la percepción de toda esta información que estamos recibiendo constantemente y cómo se genera un tema importante de conversación con todo lo que sucedió, principalmente en Venezuela, porque a partir de ahí fue donde más empezamos a prestar atención a este tipo de eventos. Antes había pasado uno de Indonesia, a donde acaba de volver otro, ha pasado por Indonesia. Había ocurrido otro en Japón, Tonga, en las Filipinas, etcétera. Sin embargo, el de Venezuela fue muy impactante, sobre todo por la cantidad de fallecidos. No ha pasado ni un mes y ya tenemos el de Colombia, después, otra vez Japón”.

Vargas, ingeniera industrial y entusiasta de las geociencias, reitera que  la velocidad de la información contribuye a que prestemos mayor atención a estos eventos naturales.

Sin embargo los casos de Venezuela y Colombia dieron la impresión de que no estaban preparados.

“En Venezuela sonó un tipo de alerta sísmica como la de Android y tuvieron algunas personas unos segundos de tiempo sin saber de qué se trataba. Pudieron incluso evacuar con ciertos segundos de anticipación”.

Precisamente, en términos de prevención, cuáles son las herramientas a la mano.

“Los eventos sísmicos nunca van a dejar de suceder en zonas sísmicas tan importantes e incluso en donde no se consideraba zona sísmica, por ejemplo, en Nuevo León, hubo un sismo que se sintió de manera importante; en Chihuahua, donde no se había registrado, de hecho la red sísmica ni siquiera llega ahí, o en Nueva York, que nunca se había sentido uno”, señala.

Para Vargas, se debe mitigar el riesgo de pérdidas humanas derivados de eventos sísmicos y no apuntar a solamente capacitar a los Topos, por ejemplo, o a otras organizaciones que van a rescatar.

Más de 5 mil 500 personas murieron en los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela en junio.
Más de 5 mil 500 personas murieron en los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela en junio.REUTERS

Rechazar la ayuda

A propósito de las labores de búsqueda y rescate, el gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella demandó alguna certificación a gente con amplia experiencia.

“Todos los países tienen un organismo de protección civil y una autoridad que regula los protocolos, sobre todo por parte del USGS (el Servicio Geológico de Estados Unidos, una agencia científica que investiga los riesgos por desastres naturales y las condiciones de la Tierra)”, indica Vargas.

“Estados Unidos establece estándares internacionales de reacción y de atención a este tipo de situaciones de desastre a nivel mundial. Sin embargo, a lo largo de la historia se ha sabido que más allá de las certificaciones, lo importante e realmente saber cómo actuar. Los Topos, a nivel mundial, son muy reconocidos, porque la aplicación de sus técnicas y herramientas tecnológicas ha permitido salvar muchas vidas. En este nuevo gobierno quiero pensar que tiene que ver con que tal vez el presidente no reconoce la labor antes que, digamos, el certificado emitido por un organismo internacional”.

Vecinos observaron las demoliciones entre el temor y la expectativa.
Vecinos observaron las demoliciones entre el temor y la expectativa.AFP

 Jocelyn Vargas recuerda que en Venezuela también hubo resistencia para que pudieran dejar trabajar a especialistas de otros países por la información que pudiera circular después.

“Venezuela es un caso muy particular, uno de los que yo resaltaría este año, porque al no haber métodos constructivos o un reglamento de métodos de construcción, monitoreo de las construcciones, incluso estudios previos a las construcciones, derivó en más de seis mil muertos y muchos desaparecidos”, refiere.

“Nunca sabemos exactamente cuáles son las cifras finales, porque entre los desaparecidos y las cifras oficiales siempre hay una franja. Y esto va a suceder también en Colombia, esto va a seguir sucediendo en todos estos países hasta que no se empiece a aplicar una normatividad de construcción”.

Son eventos naturales

Para el vulgo ha sido muy cómodo referirse a eventos como los terremotos como “desastres naturales”. Para Vargas, esto es una anomalía.

“No hay ningún evento natural que sea un desastre. El desastre nosotros como seres humanos lo provocamos al no tener información suficiente, al no aplicar esa información, sobre todo hoy con tanta tecnología y no aplicarla de manera correcta”.

En la política, lo barato sale caro. El precio por tomar malas decisiones puede ser muy alto. Y el ciudadano paga. En ese sentido, señala Vargas, los costos de reconstrucción de todos estos sitios son muchísimo más altos que mantener monitoreadas estructuras que permitan conocer con tiempo cuáles son vulnerables o no a eventos, sobre todo en zonas de alta sismicidad.

Más de 30 mil viviendas quedaron destruidas por el terremoto registrado en el departamento del Chocó.
Más de 30 mil viviendas quedaron destruidas por el terremoto registrado en el departamento del Chocó.via REUTERS

“Los sismos son los únicos eventos naturales que no tienen un patrón específico. Sabemos que va a suceder uno mucho más grande o muchos más grandes en toda esta franja del Pacífico y en otras partes del mundo, por lo que tenemos que apuntar a la inversión en estas nuevas tecnologías, y eso empieza desde nosotros como sociedad, siendo proactivos” señala.

“Hoy en día vemos más sismos intraplaca. Esto quiere decir dentro del territorios que no necesariamente son estas grandes masas de placas grandes, pero en todo el mundo hay placas de conexión, placas sísmicas que en cualquier momento se pueden mover”, insiste Vargas, que lanza la reflexión siguiente como un aforismo: “Recordemos que la Tierra es un eje dinámico y que realmente no sabemos cuál es su comportamiento hasta que lo experimentamos”.

El caso de PERÚ, una “zona ciega”

Para la especialista, Perú es una zona muy interesante.  “Se le llama una ‘zona ciega’, que tiene más de 60 años, donde no se ha generado un sismo tan importante, pero se siguen acumulando esfuerzos, de manera que se dice en la comunidad científica que por lo menos les espera un sismo de 8.8”.

Tocado este punto, la pregunta es obligada: ¿por qué se llama ‘zona ciega’?

“Porque los sismos tienen una característica. Tener sismos tan grandes quiere decir que se están rompiendo las placas. Es decir, es bueno que esto suceda porque hay zonas donde hay una acumulación de esos esfuerzos. Mirémoslo como si fuera una liga que se está estirando, se está estirando. Cuando sucede un evento sísmico, se rompe. Estas ligas en estos puntos muy particulares del mundo siguen estirándose y no llegan a romperse, pero hay una acumulación de esfuerzos tan importante que, cuando se rompa, va a generar una liberación de energía tan importante que seguramente serán eventos sísmicos grandes”.

Japón, siempre está a la vanguardia

Jocelyn Vargas no lo duda.Japón es, por mucho, la nación mejor preparada en estas cuestiones.

“Es un país pequeño, multifactorial, muy acostumbrado a los sismos, a los tsunamis. Hay una implementación de un desarrollo de tecnología enorme. Pero te puedo hablar de la zona de California, en Estados Unidos, porque han tomado las mejores prácticas de lo que se hace en Japón y las han combinado con otras de otros países en cuanto a la normatividad de construcción, de prevención de riesgos, de las aplicaciones móviles, de monitoreo de estructuras, de emisión de informe, todo en tiempo real”, indica Vargas.

“El tiempo real permite tener la información suficiente como para mantener un estado de prevención más correcto. Chile también es un país muy preparado”.