El planeta entra en zona de riesgo: tres años seguidos con calor histórico
El ECMWF advierte que el calentamiento global ya ronda 1.4 °C y que el umbral del Acuerdo de París podría alcanzarse antes de 2030

El año 2025 se consolidó como el tercer año más cálido jamás registrado, apenas 0.01 °C más frío que 2023 y 0.13 °C por debajo de 2024, que continúa encabezando la serie histórica. La temperatura media global alcanzó los 14.97 °C, lo que representa 0.59 °C por encima del promedio de 1991-2020 y 0.13 °C menos que en 2024.
Estas conclusiones forman parte del informe Aspectos destacados del clima global, publicado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), organismo que gestiona el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) en nombre de la Comisión Europea.
El documento detalla que enero de 2025 fue el mes más cálido registrado a escala global, mientras que marzo, abril y mayo ocuparon el segundo lugar más cálido para esos meses. De hecho, todos los meses del año, con excepción de febrero y diciembre, superaron en temperatura a los mismos meses de cualquier año anterior a 2023.

Un calentamiento que se acerca peligrosamente al límite climático
De manera general, el ECMWF señala que la temperatura del aire en 2025 fue 1.47 °C superior al nivel preindustrial —definido como el periodo de 1850 a 1900—, lo que convirtió a 2025 en el segundo año más cálido de la serie histórica. Con base en distintos métodos de estimación, el organismo calcula que el calentamiento global a largo plazo ronda actualmente los 1.4 °C por encima del nivel preindustrial.
“De mantenerse la tasa actual de calentamiento, el límite de 1.5 °C establecido en el Acuerdo de París podría alcanzarse a finales de esta década, más de diez años antes de lo previsto”, advirtió el organismo.
El informe indica que cerca de la mitad de la superficie terrestre mundial registró en 2025 más días de lo habitual con estrés térmico intenso, definido como una temperatura percibida de 32 °C o más. En regiones secas y, en muchos casos, ventosas, estas condiciones favorecieron la propagación de incendios forestales excepcionales, que generaron grandes cantidades de carbono y contaminantes atmosféricos tóxicos.

Este fue el caso de América del Norte y de algunas zonas de Europa, que incluso alcanzaron sus mayores emisiones anuales por incendios forestales. Según el informe, estas emisiones degradaron de forma significativa la calidad del aire y tuvieron efectos potencialmente nocivos para la salud humana, tanto a escala local como regional.
La Antártida y los océanos rompen récords históricos
El documento precisa que la temperatura global de la superficie del mar fue de 20.73 °C, la tercera más alta jamás registrada, solo por detrás de 2024 y 2023. Además, la Antártida alcanzó su temperatura anual más alta medida, mientras que el Ártico registró la segunda más elevada de su historia.

En febrero de 2025, la cobertura combinada de hielo marino en ambos polos cayó a su nivel más bajo desde que comenzaron las observaciones satelitales a finales de la década de 1970.
En el Ártico se observaron, entre otros indicadores:
- La menor extensión mensual de hielo marino en enero, febrero, marzo y diciembre.
- El segundo nivel más bajo para junio y octubre.
- El cuarto mínimo anual más bajo en febrero.
- El tercer máximo anual más bajo en septiembre.

Tres años consecutivos por encima del umbral de 1.5 °C
El ECMWF destaca que las temperaturas globales de 2023, 2024 y 2025 superaron en promedio más de 1.5 °C el nivel preindustrial, constituyendo el primer periodo trianual que rebasa este umbral crítico.
Según el organismo, este comportamiento excepcional se explica por:
- La acumulación sostenida de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera.
- La reducción de la capacidad de absorción de CO₂ por parte de los sumideros naturales.
- Los niveles inusualmente altos de la temperatura del mar, asociados a un episodio de El Niño y otros factores de variabilidad oceánica, amplificados por el cambio climático.
También influyen los cambios en la concentración de aerosoles, la cobertura de nubes bajas y las variaciones en la circulación atmosférica”, añadió el ECMWF.
Para Laurence Rouil, directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus en el ECMWF, los datos de 2025 ofrecen una imagen clara: la actividad humana continúa siendo el factor dominante detrás de las temperaturas excepcionales observadas. Asimismo, subrayó que los GEI atmosféricos han aumentado de manera constante durante la última década.

Seguiremos monitoreando los gases de efecto invernadero, los aerosoles y otros indicadores atmosféricos para ayudar a quienes toman decisiones a comprender los riesgos de mantener las emisiones actuales y a responder de forma eficaz. La atmósfera nos está enviando un mensaje y debemos escucharlo”, concluyó.
De acuerdo con datos consolidados del C3S y del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el umbral de 1.5 °C definido en el Acuerdo de París corresponde a un promedio multianual, no a un solo año aislado. Sin embargo, el hecho de que tres años consecutivos (2023-2025) hayan superado ese nivel es considerado por la comunidad científica como una señal estadísticamente robusta de que el sistema climático se acerca de forma acelerada a un calentamiento estructural superior a ese límite.
El IPCC estima que, al ritmo actual de emisiones —alrededor de 37 mil millones de toneladas de CO₂ al año—, el presupuesto de carbono restante para mantener el calentamiento por debajo de 1.5 °C podría agotarse antes de 2030, lo que refuerza la urgencia de reducciones drásticas y sostenidas de gases de efecto invernadero, especialmente en los sectores energético, industrial y de transporte.
«pev»
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