Profeta del culto mariano; el lugar de descanso

El acaecido líder fue enterrado en la Basílica de Santa María la mayor, tras llevar una vida de devoción dedicada a la virgen; “Ella no se ha olvidado de mí”

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Papa Francisco

Los restos del papa Francisco reposarán junto a la Virgen.

Jorge Mario Bergoglio fue enterrado ayer en la Basílica de Santa María la Mayor, la iglesia más grande de Roma dedicada al culto mariano.

“Jorge Mario Bergoglio eligió como última morada terrenal la Basílica construida según la tradición en el siglo IV, durante el pontificado de Liberio”.

“En un sueño, la Madre de Dios le había pedido que construyera una iglesia en un lugar marcado por un acontecimiento prodigioso. Y en la mañana del 5 de agosto de 358, en pleno verano, una nevada blanqueó la colina del Esquilino, marcando el perímetro del lugar de culto”, expresó el cardenal Rolandas Makrickas, arcipreste de Santa María la Mayor.

Se trata de un templo que ha estado siempre presente a lo largo del pontificado de Jorge Mario Bergoglio, desde su elección hasta el alta tras su última hospitalización en el Policlínico Gemelli de Roma.

Makrickas recordó que de inicio, el Papa planeaba  estar en la Basílica de San Pedro, como la mayoría de sus antecesores.

Una semana después, sin embargo, cambió de idea, pues presenció un llamado de la Virgen.

“La Virgen me dijo: ‘prepara la tumba’. La Virgen no se ha olvidado de mí”.

Tras eso, Francisco tomó la decisión definitiva que se concretó ayer:

“Busca un lugar para mi tumba porque quiero que me entierren en esta basílica”.

Según la agencia Vatican News, Francisco no es el primer Papa que es enterrado en esta iglesia tan vinculada al pueblo de Roma.

En ese sitio, están enterrados los papas Clemente VIII, Paulo V y Pío V, la princesa Paulina Borghese (hermana de Napoleón) y el escultor y arquitecto Gian Lorenzo Bernini, y una gran estatua de Felipe IV realizada por este último situada en la entrada.

El templo alberga el icono mariano más importante, la Salus Populi Romani.

Por tradición, es una imagen que se atribuye a San Lucas, evangelista y patrón de los pintores.

De acuerdo con el sitio de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, es una figura muy querida por la piedad popular y está estrechamente vinculada a la identidad de Roma y sus Papas.

Según una tradición relatada por Cesare Baronio, la Salus habría sido llevada durante tres días en procesión por las calles de la ciudad, ante la cual el Papa Gregorio I (590-604) se detuvo en oración para implorar el cese de la plaga.

La relevancia es tal que el fallecido jesuita argentino pone sus viajes apostólicos bajo la protección de la Salus, a quien solía visitar antes de su partida y después de su regreso.

La reliquia de la Sagrada Cuna, el pesebre en el que fue depositado el niño Jesús, recuerda la importancia de Santa María la Mayor como el “Belén de Occidente”.

Su relevancia es tal que en ese sitio se celebró misa por primera vez en Navidad y por siglos los Papas acudieron a la Basílica manteniendo esta costumbre.

El dato

Protectora de Bergoglio

  • La Basílica alberga el icono mariano más importante, la Salus Populi Romani.
  • Antes de sus viajes, el papa Francisco se encomendaba a ella.
  • El panel de madera de cedro muestra a la Virgen de pie de medio cuerpo con el niño en brazos.

El cardenal decano de seno humilde

El  cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio y quien presidió ayer la misa para despedir al papa Francisco, es una figura clave para el futuro del Vaticano.

A los 91 años de edad cumplidos el pasado 30 de enero, Re proviene de una familia campesina de origen humilde, aunque su padre era carpintero y su madre ama de casa.

Tiene un hermano y cinco hermanas, una de las cuales es religiosa.

Battista es el responsable de dar a los cardenales electores las indicaciones sobre el que consideran que debe ser perfil del nuevo Pontífice, de acuerdo con el periódico español ABC.

Además, el originario de la región italiana de Borno será el responsable de analizar el estado de la Iglesia y guiar, en cierto modo, a los votantes y candidatos antes de entrar en el cónclave.

Ingresó al seminario con sólo 11 años de edad, en el año 1945.

Además, se mantuvo en contacto permanente con los estudios filosóficos y teológicos.

Fue ordenado sacerdote por parte de monseñor Giacinto Tredici, el 3 de marzo de 1957, recordó la agencia de noticias italiana ANSA.

Su colaboración con el papa Juan Pablo II fue continua.

Fungió como adjunto de la Secretaría de Estado, también acompañó al Pontífice en numerosos viajes apostólicos en Italia y en el extranjero.

Como obispo eligió el lema “Virtus ex alto”.

Battista despidió ayer a Francisco, como el mayor representante de las exequias.

En su momento, el decano del Colegio de Cardenales participó en el cónclave para elegir a Benedicto XVI, así como en el encuentro del que resultó electo Juan Pablo II. Su papel en el clero es clave.

De la Redacción

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