La máquina del tiempo*: El inicio de la guerra de secesión

Carolina del Sur y otros seis estados sureños −Misisipi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas− se habían separado hacía menos de dos meses de la Unión

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En un inédito e increíble experimento científico, dos físicos y una reportera viajan juntos en una máquina maravillosa que se desplaza a través de agujeros de gusano del espacio-tiempo. Su objetivo: Comprender e investigar más a la humanidad para mejorarla, así como generar herramientas tecnológicas más avanzadas y conocimiento. (Amigos lectores, empleen su imaginación y ¡acompáñenos semana a semana!)

Carolina del Sur, Charleston, a 12 de abril de 1861.

Esta vez el viaje en el hiperespacio había sido un poco más complicado que lo de costumbre. El agujero de gusano con el cual nos trasladamos se había colapsado, algún cálculo había salido mal con la materia exótica que permite su estabilidad en la malla espacio-temporal. Pese a las dificultades pudimos llegar al 11 de abril de 1861, a la ciudad y puerto de Charleston, en el estado de Carolina del Sur, pero ya no precisamente a los Estados Unidos, sino a otro país, a los Estados Confederados de América.

En este momento histórico Carolina del Sur y otros seis estados sureños −Misisipi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas− se habían separado hacía menos de dos meses de la Unión debido a su insistencia en seguir con un sistema económico basado en la esclavitud, a los derechos de los estados frente al gobierno federal y a la coyuntura política que originó la elección de Abraham Lincoln como presidente republicano y abolicionista en marzo de 1861. Por su parte, los Estados Confederados estaban gobernados por el presidente Jefferson Davis desde febrero de 1861, mismo que proclamó la secesión y la independencia de la Unión, que fue declarada ilegal por el presidente Lincoln.

Veíamos a Charleston como una ciudad próspera económicamente hablando, nos impresionaban las abundantes plantaciones de algodón pertenecientes a las mansiones neoclásicas de los blancos adinerados, además de las atractivas oficinas de gobierno estilo colonial, federal y georgiano y, por las calles y mercado encontrábamos a sirvientes, artesanos y trabajadores negros realizando sus actividades cotidianas. Llegábamos justo en el instante que marcaría el inicio de la Guerra Civil de Estados Unidos, un periodo doloroso para las partes participantes de la guerra y que posteriormente necesitó una reconstrucción social y política pero que –hasta la fecha, en los tiempos de donde venimos− no ha podido sanar el racismo y la discriminación.

Ese día 11 decidíamos cómo prepararnos. Los tres tendríamos que disfrazarnos de soldados voluntarios confederados –incluida yo, que tendría que verme del género masculino. Sabíamos, que, con el nuevo gobierno de Davis, los sureños estaban tomando los fuertes que se encontraban en sus territorios, pero Fort Sumter, cerca de la bahía de Charleston, todavía se resistía y seguía teniendo dentro de sus paredes a oficiales federales, quienes necesitaban suministros para vivir. Sin embargo, el ejército confederado había boicoteado una embarcación desarmada, Star of the West, con provisiones para los soldados norteños, y cada vez la situación se hacía más precaria. El presidente Lincoln retomaría esta idea nuevamente avisando al gobernador de Carolina del Sur, Francis W. Pickens, sus intenciones de llevar provisiones a los soldados de la Unión. 

En respuesta, el gabinete de la Confederación se negaría, plantearía como solución la entrega del fuerte o abrir fuego contra Fort Sumter antes de que llegara la flota federal; el mayor Robert Anderson, del ejército norteño, rechazaría rendirse. Esto originaría la batalla que queríamos atestiguar, así como la toma del fuerte a través de un múltiple ataque procedente de Fort Johnson, Fort Moultrie y la batería flotante de Cummings Point −un buque con un conjunto de cañones−, todos los puntos a menos de 3 kilómetros de distancia y rodeando por todos los costados a Fort Sumer.

Sabíamos que no sería fácil. Era la primera vez que nos expondríamos al calor de las armas y la artillería. Debido a que la batalla comenzaría en Fort Johnson nos unimos bajo las órdenes del general Pierre G. T. Beauregard y de su capitán George S. James. Habían dado las cero horas ya del día 12 de abril, con nerviosismo estábamos esperando las primeras negociaciones que podrían haber detenido esto –pero los “hubieras” tristemente no existen en la historia. 

Estábamos al tanto de que unos mensajeros llegarían a Fort Sumter 25 minutos después solicitando nuevamente la rendición de los soldados federales, pero por segunda vez, el mayor Anderson se negaría a rendirse por la necesidad de provisionar el fuerte. A las 3:20 de la mañana, el coronel James Chesnut y el capitán S. D. Lee, ambos del ejército sureño, avisarían la lamentable decisión a Anderson de abrir fuego en una hora. Faltaba poco para la batalla –mis compañeros y yo comentábamos en voz muy baja que la necedad humana no tiene límites, que de qué sirve la inteligencia de nuestra especie si no podemos acordar nuestras diferencias, que pasa el tiempo y las peleas y guerras siguen, un diálogo de sordos continuo y sin fin. 

Unos pequeños botes se acercarían de Fort Sumter a Fort Johnson con la orden de inicio. Exactamente a las 4:30 de la mañana, el capitán James le ofrecía el honor del primer cañonazo a Roger A. Pryor, un editor de un periódico de Virginia, quien también fungía como general del ejército confederado. El editor, y también general, declinaría la oferta. Se ofrecería el teniente Henry S. Farley al primer cañonazo, la señal de comienzo, que se registraría a las 4:45 de la mañana. Nunca habíamos escuchado semejante estruendo, había sido disparado desde un cañón tipo mortero y veíamos cómo se estrellaba dentro del Fort Sumter, estratégicamente en los cuarteles de madera; de esta manera se iniciaba la Guerra de Secesión –la cual duraría aproximadamente 5 años. 

A partir de ese cañonazo comenzaría un ataque artillero con miles cañones desde los fuertes Johnson, Moultrie y la batería flotante de Cummings Point. Se realizaba cada lanzamiento con muy pocos minutos de diferencia y nos teníamos que agachar o alejar en el momento de la ignición. El ruido nos ensordecía, nos cansaba mental y físicamente, retumbaba en el cielo y en el sitio donde estábamos como un sismo. Parecía que el tiempo era eterno, no acabábamos de disparar cañonazos. Ya no sabíamos si estábamos sordos, con zumbidos o mareados, además nos impresionaba ver en llamas el Fort Sumter. Hasta las 7 de la mañana, el mayor Anderson del ejército norteño dio la orden al capitán Abner Doubleday de contestar las agresiones de los sureños. Para esa hora también sabíamos que ya habían llegado los buques de suministros de los yankees, pero que se habían alejado para no ser destruidos durante el bombardeo. Lo que más temíamos era que cayera un cañonazo en algún almacén de pólvora, sería un desastre. Fue en ese momento de oportunidad que aprovecharíamos para salir rápidamente del Johnson Fort. La batalla se incrementaría y las nubes poco a poco amenazaban con convertirse en tormenta. 

Habíamos regresado a la ciudad, ya más serenos aunque bastante cansados. La población estaba alarmada y algunos comentaban que los cañonazos los habían despertado en la madrugada. No era para menos, lo que no se imaginaban, era que iniciaba un conflicto que cambiaría para siempre sus vidas, pues 34 horas después del primer cañonazo, el mayor Anderson se rendiría, pero el presidente Lincoln convocaría a 75,000 voluntarios para formar un ejército contra los Estados Confederados. Así las guerras…

Ya en la noche, tomaríamos de nuevo nuestras cosas para otra vez viajar en el tiempo, para comprender tantas cosas de la humanidad, entre ellas esa inmensa capacidad que tenemos tanto para construir como destruir, de complicarnos la vida, de no poder acordar y llegar hasta las últimas consecuencias de nuestros egoísmos, la historia sigue su camino y sólo somos pequeños lectores de este gran libro, el aprendizaje es permanente. Los invito a que me sigan la próxima semana. Au revoir! 

“Charleston Architecture Through the Ages” en el portal de Ahoy Charleston: https://www.ahoycharleston.com/charleston-architecture-through-the-ages/ 

“Charleston harbor civil war” en el portal de la Library of Congress: https://www.loc.gov/search/?q=charleston+harbor+civil+war

“Civil War/Fort Sumter National Monument. NPGallery. Digital Asset Management System” en el portal de National Park Service: https://npgallery.nps.gov/SearchResults/1f5c1e63adf0436db31feff23850eca4?view=gallery

Doubleday, Abner. Reminiscences of Forts Sumter and Moultrie. Estados Unidos: Harper & Brothers, 1876, en el portal PDDOC/ American Civil War Anecdotes, Incidents, Articles, and Books: https://www.pddoc.com/skedaddle/articles/sumter_and_moultrie.htm 

“Fort Sumter. Frequently Asked Questions” en el portal de National Park Service: https://www.nps.gov/fosu/faqs.htm 

“Fort Sumter. Where the American Civil War Began” en el portal de National Park Service: https://www.nps.gov/fosu/index.htm

Hatcher, Richard. “The Problem in Charleston Harbor” en el portal Civil War: https://www.civilwar.org/hallowed-ground-magazine/winter-2010/problem-in-charleston-harbor.html 

Kilmer, George L. “Heroes of Sumter” en The Princenton Union. Minnesota, 9 de septiembre de 1897, p. 8, columnas 1 y 2, en el portal de la Library of Congress-Chronicling America. Historic America Newspapers: https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83016758/1897-09-09/ed-1/seq-8/ 

Lebby, Robert. “The First Shot on Fort Sumter” en The South Carolina Historical and Genealogical Magazine. Vol. 12, No. 3 (julio de 1911), pp. 141-145 en el portal de la Universidad de Chicago: https://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Journals/SCHGM/12/3/The_First_Shot_on_Fort_Sumter*.html  

Lee, S. D. “Who First Fired at Sumter” en Daily Globe. Minnesota, 20 de octubre de 1882, p.4, columna 7, en el portal de la Library of Congress-Chronicling America. Historic America Newspapers: https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83025287/1882-10-20/ed-1/seq-4/

“Shaping a Volunteer Army. First Battle of Manassas” en el portal Civil War: https://www.civilwar.org/hallowed-ground-magazine/spring-2011/shaping-a-volunteer-army.html 

The Battle of Fort Sumter and First Victory of the Southern Troops. Charleston: Request, 1861, en el portal de la Universidad de Carolina del Sur: https://digital.tcl.sc.edu/cdm/ref/collection/sclpam/id/1237 

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* La presente crónica está basada en documentos e investigaciones de hechos reales; los elementos ficticios son sólo secundarios para justificar lo real. La bibliografía consultada se encuentra al final del texto.