Se acabó el futbol, pero tienen samba

Esas dos actividades forman parte de la identidad brasileña, aunque la primera no esté en su mejor momento

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Especialistas consideran que la samba y la religión son los muros de contención para evitar una revolución en Brasil. Foto: AP

BRASILIA, 24 de julio.— “Aquí en la tierra están jugando a futbol, hay mucha samba, mucho choro y rock and roll. A veces llueve, a veces pega el sol”. Estas palabras las escribía en 1976 el compositor Chico Buarque en una carta a su amigo dramaturgo Augusto Boal, que en plena dictadura militar le exigía noticias desde Portugal, y que luego se convertiría en uno de los singles titulado “Mi querido amigo”.

En aquel entonces, Brasil vivía un periodo de promesas de apertura política. La dictadura, que todavía se alargaría nueve años, provocaba que un gran segmento de los artistas más revolucionarios fuesen críticos con el régimen militar. Chico Buarque describe a la perfección cómo esta dualidad, en que la situación social y política no eran nada favorables, les impulsaba a buscar vías de escape —las más penetrantes el futbol y la samba— para acallar sus penas y desinhibirse de la censura y la represión.

Después de 40 años, las dos pasiones que forman parte del ADN de la población y que unen cualquier raza y clase social continúan siendo las mismas. Siempre se ha dicho que el futbol, la samba y la religión son los muros de contención para evitar una revolución. Aunque en estas últimas semanas hayamos visto que el primero de los paredones ha comenzado a fallar.

Se trata del mayor fenómeno social en Brasil, la identidad nacional, el reflejo de una historia nada fácil de contar. El futbol, más allá de ser el deporte más visto y practicado en ese país, se ha relacionado en su día a día con el ser humano con tal magnitud que se ve como parte de su propia naturaleza del país. Ha conseguido dar significado a los deseos más utópicos de la población y es, en muchos casos, prioridad en la vida de los brasileños.

Con la última experiencia vivida, la Copa del Mundo, una esperanza fue alimentada no sólo por la euforia masiva de una afición cegada e inconsciente, sino también por los propios políticos —Dilma llegó a calificarla como la “Copa de las Copas”— y los de la comisión técnica —“Ya tenemos una mano en la Copa”, dijo Carlos Alberto Parreira, 17 días antes de la inauguración mundialista—. Por si eso no fuera poco, incluso en el autocar de la selección brillaba: “El Hexa está llegando”. En definitiva, les vendieron algo que no tenían. Y el pueblo confió en ellos.

Tal vez fue esta pasión incontrolable, la misma que Buarque contaba a su amigo Boal, esa gran ingenuidad, lo que les llevó al descalabro con el 7 a 1 frente una impecable Alemania y que cuyas secuelas son de proporciones inimaginables.

Del mismo modo en que los atletas fueron tratados como héroes para tratar de imponerse a Alemania, también fueron tratados como villanos y responsables de nuestra desgracia después del partido. El exceso de proyección en los atletas, la sobreestimación y la subestimación de las posibilidades de los opositores, causó tal inestabilidad”, admite Flavio de Campos, sociólogo de deporte de la Universidad de Sao Paulo.

La vergüenza y humillación de ese día eran indiscutibles para muchos, en concreto para los periódicos internacionales que dedicaron su portada a la descalibrada goleada, aunque los más radicales fueron los mismos brasileños que titularon “Masacrados”, “Vergonzoso”, “La selección sufre la peor derrota de la historia” y hasta hubo un periódico que encabezaba su portada con un “Parabéns”, felicitando a los vice-campeones de 1950, que siempre fueron acusados del mayor desprecio hacia el futbol brasileño. “Ayer conocimos lo que es la vejación verdadera”, acababa añadiendo el rotativo Extra.

Creo que el futbol ha cambiado después de esta Copa del Mundo. Después de haber sufrido la derrota más contundente de la historia, espero que sirva para reformar profundamente los cimientos de la organización del futbol brasileño, federaciones estatales y los clubes. Hace mucho tiempo que es necesaria una restructuración profunda”, añade De Campos.

Y sólo faltó esperar al pitido final para que la Confederación Brasileña de Futbol anunciara importantes alteraciones en el organismo. El presidente de la CBF, José Maria Marin, presentó el martes al nuevo técnico, el excapitán de la seleção, Carlos Dunga, que sustituirá a Felipe Luis Scolari y que, a pesar de que admitió que no cambiará su estilo de ética, transparencia, compromiso y trabajo, sí es considerado una figura controvertida por su mala relación con la prensa.

Aunque esta transformación está orientada a mejorar el rendimiento de la pentacampeona en vistas a Rusia 2018, pasarán años antes de que los brasileños vuelvan a confiar en sus convicciones, en aquellos quienes les hicieron soñar lo que no eran. Hasta ese momento, la fe nacional seguirá depositada en la infalible samba.

Dilma Rousseff mantiene ventaja electoral

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, vencería a sus rivales cómodamente en la primera, en caso de haber la segunda vuelta también triunfaría, según un sondeo.

De acuerdo con una encuesta elaborada por la empresa Ibope, la candidata del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), obtiene 38% de las intenciones de voto, un punto porcentual menos de lo que ostentaba en junio.

Su principal rival, el socialdemócrata Aécio Neves (PSDB), consigue 22%, un punto porcentual más que en el sondeo previo.

En tercer lugar se ubica el socialista Eduardo Campos (PSB), con 8%, lo que le representa una pérdida de dos puntos porcentuales respecto a junio. Otros candidatos presidenciales suman siete puntos porcentuales.

En Brasil puede ganar en primera vuelta el candidato que obtiene la mitad más uno de los votos válidos. En este caso, Rousseff sólo supera en un punto porcentual a la suma de lo conseguido por todos sus contendientes (38% contra 37%), y no está claro si habrá segunda vuelta, según detalla la encuesta.

En caso de enfrentarse a Neves en un balotaje, Rousseff lograría 41%, contra 33% de su oponente. Si la contienda fuera contra Campos, la Presidenta mantiene también 41%, frente a 29%.

El sondeo se realizó entre el 18 y el 21 de julio con base en consultas a 2,002 personas, con un margen de error de dos puntos porcentuales.

Los resultados de Ibope muestran un escenario diferente al entregado por el Instituto Sensus el 19 de julio, en el que Rousseff y Neves aparecían técnicamente empatados en segunda vuelta, 36.3 contra 36.2 por ciento respectivamente.

Rousseff, detenida y torturada durante la dictadura militar (1964-85), perdió puntos en la carrera por un segundo mandato debido a las protestas por los gastos públicos destinados al recién terminado Mundial de Futbol.

Pasado el evento, la economía es el tema clave en la campaña electoral, ya que Brasil, séptima economía mundial, lucha contra una inflación creciente y una previsión de crecimiento para este año de apenas 1%, e incluso menos.

Las elecciones presidenciales en Brasil” se realizarán el domingo 5 de Octubre de 2014.

—AFP y AP

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