Zoé se mantiene como emblema musical

La banda reforzó su estilo con el primer concierto de los tres programados en el Palacio de los Deportes

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León Larregui

CIUDAD DE MÉXICO.

Hay bandas que aunque tengan más de 20 años de existencia parecería que en su música el tiempo no pasa. Ese es el caso de Zoé que una vez más hizo vibrar a miles de seguidores que los han seguido a lo largo de su carrera y que se dieron a la tarea de abarrotar la primera de tres fechas que la banda tiene en el Palacio de los Deportes.

En punto de las nueve de la noche, los primeros sonidos del escenario emergieron en medio de tonalidades púrpuras que estaban suspendidas sobre el entarimado, esto mientras algunos de los asistentes buscaban entre la oscuridad sus lugares, que en esta ocasión la distribución fue con asientos numerados en la pista.

Así, de pronto, la batería de Rodrigo Guardiola marcaba el ritmo de Velur, tema con el que la banda abrió la primera de tres presentaciones, vendidas en su totalidad, en el Palacio de los Deportes, las cuales forman parte de su gira que comenzó en marzo pasado.

Después acompañada de una cascada de gráficos de colores que simulaban una acuarela viviente en la pantalla central del escenario, Zoé le dio vida a Karmadame, canción que fue acompañada por el coro que formaban las miles de personas reunidas.

Muchísimas gracias y muy buenas noches. Estamos muy contentos de estar aquí en esta sede, es la primera vez que tocamos tantes noches seguidas aquí, estamos muy agradecidos, muchísimas gracias”, dijo León Larregui a sus fans quienes no dudaron en responderle con una ovación antes de que No hay mal que dure resonara en las bocinas del recinto de Iztacalco.

Si algo siempre ha caracterizado a Zoé es que en sus shows la producción y el diseño de iluminación brillantes, no sólo por los colores que utilizan sino también por los gráficos que incluyen que van formando atmósferas que acompañan a cada una de las canciones que tienen en sus setlist, como en Últimos días.

Prismas en colores verdes que viajan sobre un fondo negro y bailan en luces rojas, que a su vez se transforman en ondas de líneas que se combinan con las luces blancas que dan un efecto de contraluz a los integrantes de la banda, hacen que el público se introduzca en el mundo de Zoé, ese donde Larregui, Guardiola, Sergio Acosta, Jesús Báez y Ángel Mosqueda son Dios y disfrutan de su creación. “Muchísimas gracias”, dijo León.

Así llegó el turno de Azul, canción con la cual las acuarelas de colores se volvieron a hacer presentes en la pantalla del escenario y la voz del público se convirtió en el coro más preciado de la velada.

Si bien en esta ocasión el formato del show era con asientos numerados hasta en la pista, eso no les importó a los seguidores de la agrupación que desde el primer momento se mantuvieron en pie para ser testigos de los movimientos de la banda.

Estrobos en tonos rosa y luces púrpuras, así como una cascada de luz cálida abrazó a 10 A.M., esto apenas estaba comenzando, la banda lo sabía y el público, que se entregó en cada tema, iba haciendo más grande la emoción de volver a ver a Zoé en vivo.

Los disparos de gráficos de colores, como si fueran balas de pintura y el bajo de Mosqueda, anunciaron que Nada, una de las canciones ya considerada clásica de la banda, estaba por llegar. Por los siguientes cuatro minutos el Palacio de los Deportes rindió tributo a uno de los éxitos de Zoé.

Un círculo de luz cálida sobre el escenario que iluminaba a la banda y una imagen del universo moviéndose, anunció la llegada de Arrullo de estrellas… y justo en eso se convirtieron los miles de celulares que se encendieron en el Palacio para acompañar el tema mientras, con su propia luz, iluminaban al público. “Muchísimas gracias, gracias por usar sus luces, muchas estrellas, una lluvia de estrellas, muchas gracias”, dijo León.

De nueva cuenta los gráficos, ahora aquellos inspirados en los videos de los años 80 en donde las líneas de colores marcaban las figuras, se volvieron una premonición; Fin de semana llegó para quedarse por los siguientes días.

Con las figuras de un caleidoscopio de colores primarios como fondo fue como El duelo se hizo presente en el show, dando oportunidad a los presentes de tomarse un breve respiro antes de que llegara el turno de Canción de cuna para Marte

Así llegaron Paula, Vía Láctea y Poli a los altavoces del recinto, sólo para arrancarles la emoción y la voz a los presentes que quedaron hipnotizados con las barras blancas que formaban figuras en las pantallas del escenario.

En medio de la lucha entre las luces rojas y azules, Hielo se convirtió n el preámbulo de otro éxito de la banda: Labios rotos, la cual tiñó el recinto de rojo y arrancó la ovación del público a quien Zoé le regaló Sonidos de Karmática Resonancia, canción que da nombre a la gira.

Tras una breve salida del escenario, la banda regresó para enloquecer a sus fans con Fiebre, Luna y No me destruyas, pero lo mejor estaba, como siempre, al final. Soñé y Love se convirtieron en himnos de una generación entera que los coreó a todo pulmón.

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