Yeah Yeah Yeahs, pieza por pieza
Cinco lustros de su fundación celebró la banda neoyorquina de indie rock en el Teatro Metropólitan con su Hidden In Pieces Tour

El tour Hidden In Pieces, de la banda fundada hace 25 años en Nueva York, los Yeah Yeah Yeahs, emboscó el escenario del Teatro Metropólitan, con “canciones que rara vez (o nunca) se han interpretado, junto con todos los favoritos de siempre, con nuevos arreglos” para todos sus seguidores.
Mientras por las calles aledañas al recinto, los transeúntes vivían sus propios conciertos callejeros, dentro del Metropólitan, los Yeah Yeah Yeahs reconectaron con los suyos, con tres mil de ellos (sold out, de acuerdo a los organizadores) a través de su catálogo, entre el sonido de las cuerdas de guitarras acústicas.
El grupo conformado por la vocalista Karen O, el guitarrista y tecladista Nick Zinner y el baterista Brian Chase salieron a escena a las 21:22 horas, entre gritos de emoción y un recinto oscuro que agregó expectativa y calibró el ánimo.
Blacktop, con un verso de In Heaven (Lady In The Radiator Song), de Peter Ivers y David Lynch, arrancó los primeros suspiros y alaridos de “te amo” y “gracias” para Karen O.
Tras saludar a sus seguidores mexicanos, los YYY dejaron el alma en Mystery Girl, seguida de Gold Lion, en la que ya no hubo asiento ocupado, pues todos se levantaron a gozar la interpretación y el momento, como un regalo infinito.
Hyperballad, cover de Björk, dejó a todos en silencio, para escuchar en lo más profundo.
Su canción de 2006, Cheated Hearts, incluida en su segundo álbum, Show Your Bones –nominado a Mejor álbum de música alternativa en los Grammy 2007– resonó entre los corazones que fueron engañados, es decir, en todos quienes incluso brincaron para corearla.
No faltó la versión completa de Isis, seguida de Warrior y Runaway, justo para aventar el corazón y perderse hasta encontrarlo.
Skeletons, Spitting Off the Edge, Mars y Turn Into agregaron melancolía al cierre de la jornada, que definitivamente explotó en Maps, en la que la vocalista dirigió el micrófono directo al corazón y dijo que el corazón de los ahí presentes era el suyo.
Para Y Control, la música subió de volumen y, tras 70 minutos de música para gozar estar triste, para gozar estar juntos con la misma sensación, llegó el encore a las 22:29 horas. Fue con Burning y Zero con las que el escenario, que fue de rojo a azul, todo en tonos oscuros, se sumergió en la despedida del primero de tres conciertos en México, justo a las 22:41 horas, siendo un show corto y apasionado.