Titanic, viaje a través del tiempo

Excélsior realizó el recorrido virtual que permite conocer el trasatlántico desde sus entrañas, tanto en su máximo esplendor como los restos del naufragio

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Titanic: Un viaje a través del tiempo, que se presenta en la plaza comercial Samara Satélite, embarcará a los asistentes al barco más famoso del mundo a través de una aventura de realidad virtual, a partir del hoy.

¿Te imaginas hacer un viaje en el tiempo, subir al Titanic cuando estaba en todo su esplendor y conocerlo por dentro?

La experiencia inmersiva Titanic: Un viaje a través del tiempo ofrecerá a los visitantes no solo ser espectadores del famoso transatlántico, sino sumergirlos en sus interiores como si fueran testigos presenciales de su existencia.

Titanic: Un viaje a través del tiempo, que se presenta en la plaza comercial Samara Satélite, embarcará a los asistentes al barco más famoso del mundo a través de una aventura de realidad virtual, a partir del hoy.

Es una experiencia única que transporta a los visitantes a bordo del legendario transatlántico a través de una narrativa envolvente y gafas de realidad virtual. El público viajará en el tiempo con la ayuda de tecnología de punta y recorrerá estancias emblemáticas del barco, como la gran escalinata, los camarotes de primera clase o la sala de máquinas, mientras conoce las historias humanas detrás de los pasajeros y la tripulación.

Es un recorrido inmersivo que combina el rigor histórico con una propuesta emocional y visual de gran impacto. Este tipo de experiencias inmersivas redefine la forma en que el público se relaciona con el entretenimiento y la historia. A diferencia de los espectáculos tradicionales, el visitante no es solo un espectador, sino que se convierte en parte activa del relato. Esto permite una conexión emocional más profunda con los contenidos, al apelar a los sentidos y a la participación directa.

La experiencia genera un recuerdo vívido, casi tangible, y ofrece una manera innovadora de explorar temáticas culturales, históricas o artísticas con un enfoque contemporáneo, accesible y emocionalmente resonante”, expresó a Excélsior César Ruiz Encina, Regional Manager Latam de Fever Originals.

Esta, como otras experiencias inmersivas, apuesta por la tecnología, pero también por la creación de espacios físicos.

Aunque la inteligencia artificial (IA) puede formar parte de algunos aspectos del desarrollo de experiencias inmersivas, en el caso de Titanic: Un viaje a través del tiempo, el enfoque está puesto en la combinación de medios físicos y digitales para construir una ambientación envolvente.

La tecnología utilizada incluye realidad virtual en alta definición, efectos sonoros en 360, ambientación lumínica y escenografías que permiten al visitante ser parte del Titanic por una vez en su vida. Más que depender exclusivamente de la IA, la experiencia apuesta por la integración armoniosa de recursos técnicos, diseño narrativo y montaje escénico para crear un entorno realista y emocionalmente potente”, dijo Ruiz Encina.

Titanic: Un viaje a través del tiempo no es la única apuesta de entretenimiento interactivo de Fever, aunque sí uno de sus originales. Sin embargo, tienen otras propuestas que apuntan hacia las experiencias inmersivas donde los espectadores son los protagonistas. Es así que están involucrados también en El laberinto de Tim BurtonMystika, un viaje inmersivo espiritual.

En Fever, nuestra misión es democratizar el acceso al entretenimiento, haciéndolo accesible en distintas ciudades del mundo y ofreciendo una variedad de temáticas que van desde el arte y la historia, hasta la música y la cultura pop.

Creemos que el entretenimiento debe evolucionar al ritmo de las expectativas del público, que busca experiencias memorables, interactivas y personalizadas. Las experiencias inmersivas permiten generar una conexión más profunda entre el contenido y la audiencia.

Este enfoque permite no solamente cautivar al público, sino también redefinir la forma en que consumimos cultura y entretenimiento en nuestro país”, detalló.

Las experiencias inmersivas son una nueva ventana de entretenimiento para no solo ser un observador, sino tener interacción con el mundo que se presenta a los asistentes, dejando un recuerdo vívido de su paso por tal creación.

Un recorrido virtual

 

En el primer piso de Samara Satélite se encuentra la experiencia inmersiva Titanic: Un viaje a través del tiempo. Como si se tratara de un viaje, y justo lo es, los asistentes hacen su reservación y guardan sus pertenencias en un casillero, porque es difícil viajar al fondo del mar, al naufragio, con alguna maleta.

Para empezar, son recibidos en una pequeña habitación, ambientada en 1912, para la foto del recuerdo y enseguida, una pantalla revela el número de pasajero para ingresar a la experiencia.

Los organizadores ofrecen una serie de instrucciones básicas para usar los lentes virtuales, como saber que los otros asistentes están más cerca de lo que parecen y que está prohibido sentarse con ellos, así como medidas de seguridad como levantar la mano en caso de necesitar ayuda.

El grupo se reúne físicamente alrededor de un punto particular y, con lentes puestos y activos, inicia el recorrido por el tiempo. Primero, el viaje virtual transporta a los asistentes a una plataforma donde una nave submarina baja a las profundidades del naufragio, a alrededor de cuatro mil metros bajo el agua. Desde ahí, los exploradores recorren el lugar con total seguridad, incluso viéndolo desde diferentes perspectivas, con el apoyo de un especialista virtual que explica detalles de lo sucedido y que es el guía para moverse, literal paso a paso, en cada escena.

Después, el traslado es al 10 de abril de 1912 en Southampton, Inglaterra, donde se es testigo del momento en que zarpará el transatlántico y se visita la recepción de primera clase, su gran escalera, la cubierta, calderas y la elegancia de los camarotes, para después escuchar a los responsables de la creación del barco, entre ellos al capitán, quien muestra la cabina de mando.

En el trayecto, hay elementos virtuales que pueden ser tomados y levantados con las manos (virtuales también), como una pala para lanzar carbón a las calderas o abrir una llave de agua, entre muchos otros, para tener una experiencia vívida de los detalles.

El final es la gran sorpresa, y en todo momento se ofrecen datos exactos del transatlántico y su impacto con el iceberg, que lo llevó a su posterior y trágico hundimiento.

Es así como, tras aproximadamente 45 minutos, el viaje termina y la sensación es la de haber detenido el tiempo para estar en un momento preciso de la historia.

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