Lino Nava siempre será supersónico
El guitarrista y compositor falleció a los 55 años a causa de cáncer en el cerebro

Hubo un tiempo en el que a Lino Nava se le veía en todos lados. Alfombras rojas, festivales de música, películas, conciertos, comidas de la SACM y hasta dándole ánimos a José José en un video.
Su posición como guitarrista, compositor y elemento esencial del rock nacional lo ponía en todos lados, pero era su talento e increíble carisma lo que lo hizo quedarse hasta el 7 de mayo de manera física...y prevalecerá por la eternidad y en la memoria colectiva gracias a lo que sus cuerdas hicieron con La Lupita y otras bandas desde la década de los 90.
Nava la llevaba bien con todos. Él llegó al mundo el 25 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México, así que no era casualidad que, a su manera y con la música que hizo con La Lupita, plasmara parte de la realidad social de México y se involucrara con alineaciones como Fobia, Caifanes y Café Tacvba.
Tu sonrisa y tu guitarra nos abrazan y nos dan consuelo. Toda la luz en tu camino, hermano”, fueron las palabras que Saúl Hernández, vocalista de Caifanes, le dedicó a Lino a través de su cuenta de X tras su fallecimiento el martes.
Subsistiremos como recuerdo en los demás, por mientras se conviertan en recuerdo a su vez… buen camino mi querido Lino…”, escribió Rubén Albarrán en su cuenta de Facebook.
Desde 2019, Nava enfrentó un tumor cancerígeno en el cerebro. Durante tres años, el guitarrista se sometió a cinco cirugías, quimioterapias y radioterapias, pero este proceso no lo hizo bajar la guardia, al contrario, mantenía su buena actitud y su carisma intactos.
¡Hola! Anoche me dieron una increíble noticia, después de dos años y medio, cinco cirugías, meses de quimio, radiación y más ¡estoy libre de cáncer! ¡Yeahhhh! ¡Viva la vida!”, compartió en su cuenta de X en 2021. Su perrito lo acompañó en esa emotiva postal.
El proceso para llegar a ese post no fue nada sencillo. Lino vio menguada su salud por los tratamientos y tuvo que retirarse un tiempo de los escenarios, encontrando refugio y sanación en la música, su aliada eterna en esta y la otra dimensión.
Después del duro tratamiento para combatir el cáncer, el músico perdió parcialmente la visión de ambos ojos. En uno, aproximadamente 80 por ciento, 40 en el otro, compartió en varias ocasiones.
Al ser un duro golpe psicológico, se refugió en la composición de varias canciones para el disco Tormenta, el último que editó bajo el nombre del grupo La Lupita que desde 1989 compartió junto a Héctor Quijada quien, a propósito, pidió a Excélsior algunos días para poder reaccionar tras la muerte de su mano derecha, amigo y confidente. Y se respetó su derecho.
El rock es absolutamente invencible. Por eso, cuando salí del cáncer, lo primero que hice fue hacer este álbum con Héctor, siendo una oportunidad para celebrar 30 años de amor con el grupo”, dijo en una conferencia de prensa.
Tras el diagnóstico, Lino no podía perder más tiempo y para celebrar las tres décadas también se lanzó a anunciar un concierto en el Teatro Metropólitan y el Vive Latino para promover Tormenta.
“Creo que la música es completamente terapéutica y sanadora, cada que despiertas y pones una canción te cambia la perspectiva de la vida, sea la música que sea cambia tu energía, transforma moléculas y es maravilloso, el medicamento más cabronsísimo se llama música y es completamente seguro.
“30 años junto a Héctor, no es más que una celebración de amor y rock, porque el rock tiene una especie de maldición familiar o bendición familiar, yo recuerdo cuando mi papá me puso un disco de los Beatles, en ese momento me inyectó un veneno maravilloso que sigue y seguirá. En La Lupita tenemos la dicha de recibir familias enteras en nuestros conciertos porque la música no escoge edades, no es como en el aeropuerto, aquí el pasaporte es tu corazón, el oído la comunicación familiar”, señaló en el mismo encuentro con medios.
Fue con La Lupita con quien llegó bajo los reflectores, pero antes de Paquita disco, Contrabando y Traición y El país de la lujuria, Lino ya estaba metido en el mundo de la música. Desde chamaco.
En la preparatoria escribió sus primeras canciones, pero se tomó más en serio la música cuando estudió con Héctor Castañón la técnica Spickatto para guitarra. Al ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM se integró a Raxas, la banda de heavy metal con la que grabó Presencia, en 1988, y se convirtieron en los teloneros de Black Sabbath durante un concierto que dieron en León, Guanajuato.
“En paz descanse mi amigo y excompañero de banda, Lino Nava. gran persona y músico. Comparto una versión en vivo de una rola que tocábamos hace 35 años, cuando éramos músicos metaleros. un abrazo, amigo, buen viaje. y mil recuerdos vivos”, escribió Fernando Benítez, integrante de Raxas, en su cuenta de X.
Tras su paso por Raxas, Nava también tocó junto a Kenny y Los Eléctricos. En 1991 fundó La Lupita y el resto es historia, que se complementa con Recolector, una banda que armó junto a Tony Almont (Toque Profundo), Frank Ferrer (Guns N’ Roses) y Rusty Anderson (guitarrista de Paul McCartney).
Y como buen artista que no podía quedarse quieto, su talento no se limitó a los escenarios y se extendió al cine, en donde participó en la composición de bandas sonoras como Seis días en la oscuridad, Kilómetro 31, Rudo y cursi, Mordidas y Los insólitos peces gato.
Su esposa dio a conocer que el 3 de mayo recayó, fue hospitalizado y, finalmente, el pasado martes falleció.
Lino se fue en paz antes de las 22:00 horas y, de acuerdo con Chava Rock, varios amigos alcanzaron a verlo y despedirse de él.
SU CARRERA
Lino Nava hizo seis discos de estudio con La Lupita.
Dirigió el video de Arre, el sencillo en el que La Lupita juega con el regional mexicano.
Tiene un repertorio de 94 canciones en la Sociedad de Autores y Compositores de México.
Fue el productor del primer disco de Amandititita.
En 2007, produjo la secuencia de entrada para los MTV Latinoamerica Awards.
clm