Óscar Jae­nada, la conciencia en Don Quijote

El actor español es parte del elenco de 'El hombre que mató a Don Quijote', filme que el director estadunidense Terry Gilliam tardó 17 años en concretar

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MADRID.

Terry Gilliam cono­ció al actor español Óscar Jae­nada hace años en un Festival de Cine de Ibiza, pero fue hasta que lo vio en Cantinflas que el cineasta supo que tenía frente a él a esa “conciencia” que apa­recería y desaparecería en El hombre que mato a Don Qui­jote, el más reciente filme del cineasta, el cual fue califica­do como un “proyecto maldi­to” debido a las complicaciones que tuvo para filmarlo la prime­ra vez, hace 17 años.

“Digamos que mi personaje es el bien y el mal de El Quijo­te y de Sancho Panza. Soy esa conciencia que aparece, que se va, dice lo que tiene que decir, que desaparece, que remue­ve e implementa la duda en los personajes.

Es muy interesante cómo me caracterizaron para este pa­pel, voy con mucho tatuaje, con tintes en el pelo, es muy curio­so cómo me veo, pero me gusta jugar con todo eso”, expresó en entrevista exclusiva con Excél­sior el actor de 42 años, quien se dio a conocer en México por su trabajo en 'Cantinflas' (2014), de Sebastián del Amo.

Terry Gilliam, hoy de 76 años, trató de levantar el pro­yecto de El hombre que mató a Don Quijote hace más de una década y debido a los distintos problemas que enfrentó la pro­ducción tuvo que cancelarlo.

En octubre del 2000 Gilliam dio el claquetazo del filme en Bardenas, Reales de Navarra, lugar que se convirtio en una pesadilla para los involucrados, debido a las inundaciones que se registraron entonces y que convirtieron la zona desértica en un lodazal. A eso se sumó el ruido de las aerona­ves de la OTAN (Orga­nización del Tratado del Atlántico Norte) que pilotaban sobre la región, así como la hernia doble discal en la columna del actor francés Jean Roche­fort, que le impidió montar a caballo e in­terpretar a Don Quijote.

Éste es un proyecto que Te­rry ya lleva muchos años inten­tándo hacer. Es un director al que he admirado y admiro mu­chísimo y puedo contar que va a ser una de esas películas que marcan historia. No todos los directores tienen la posibilidad de dedicar 20 años para mejo­rar su película y Terry, debido a sus desastres o a las catástrofes que ha sufrido, ha ido trabajan­do su película durante todo este tiempo. Creo que le ha queda­do un guión finísimo, una di­rección en la que se ve todo el arte y todos los años de trabajo que ha debido pasar para llegar ahí. Estoy convencido de que va a ser una gran película, pues ya he visto algo de la misma y me pone los pelos de punta”, expli­có Jaenada.

Gilliam, quien en el 2000 había elegido a Jean Rochefort y Johnny Deep para los roles principales, ha hablado de la frustración que sintió al no rea­lizar este filme, que por fin se logró rodar este año en distintos parajes de Portugal y España, en Toledo.

Hacer mi versión de Don Quijote es una obligación mé­dica. Es un tumor cerebral que tengo que extirpar como sea”, comentó hace tiempo en una entrevista otorgada al diario es­pañol El País.

Además, el cineasta comen­tó que así como el Quijote de Cervantes, siempre tuvo el sue­ño de lograr lo imposible.

“Don Quijote es un soña­dor, un idealista y un román­tico, decidido a no aceptar las limitaciones de la realidad, avanzando sin importar los contratiempos, como hemos hecho nosotros desde el co­mienzo de la producción.

Hemos estado trabajando en esto durante tanto tiempo que la idea de terminar de ro­dar esta película clandestina es bastante surrealista. Cualquier persona sensata habría renun­ciado hace años, pero a veces los cabezotas soñadores ganan al final, así que doy las gracias a todos los idealistas que se han unido para hacer realidad este sueño”, expresó Gilliam hace tres meses, justo al término del roda­je de El hombre que mató a Don Quijote.

La trama ha ido mutando desde 1989, año en que el cineasta concibió la idea de hacer una cinta relaciona­da con el clásico de Miguel de Cervantes Saavedra. El primer tratamiento del guion hablaba de un cineasta llamado Toby que quería rodar su propia ver­sión de El Quijote, en un pueblo de España. El primer Toby se­ría Johnny Depp, con el tiempo se confirmó a Ewan McGregor, luego a Jack O’Connell y el ro­daje final se hizo con Adam Dri­ver (Star Wars).

Justo con Adam Driver es con quien tuve más escenas. Me meteré mucho en sus decisio­nes y le haré dudar. De verdad que éste es un proyecto muy in­teresante. Es un juego de sen­saciones, no es El Quijote en sí, es lo que representa El Quijote en las sociedades de ahora y de antes”, explicó Jaenada.

El hombre que mató a Don Quijote, contó con el guión de Terry Gilliam y Toni Grisotti, quien ha trabajado con él en Ti­deland y en Pánico y locura en Las Vegas.

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