'The Blacklist' llevan Cuba a Manhattan
Debido a que deseaban trasladar a su protagonista Red Reddington a la isla, los productores construyeron parte de la misma en Nueva York, previo al restablecimiento de las relaciones

NUEVA YORK.
Tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el intercambio cultural se ha visto favorecido, pero antes de que eso sucediera, la serie The Blacklist necesitaba trasladar a su personaje principal a la isla como parte de su cuarta temporada.
Pero como eso era imposible en ese entonces, la producción montó diversas locaciones en Nueva York para refrescarla.
La nueva temporada de la emisión inicia con la agente Elizabeth Keen (Megan Boone), secuestrada en Cuba, episodio que se grabó antes de que las relaciones comerciales entre Estados Unidos y la isla se restablecieran.
Si bien se grabó en distintas locaciones de Nueva York, para los directores era importante mostrar nuevos lugares.
“Aunque las relaciones están cercanas, se sintió que debíamos hacerlo. Red Reddington (James Spader) tiene los medios para llegar a donde sea. En el mundo del programa, aunque Estados Unidos y Cuba no tuvieran buenas relaciones, Red podría llegar ahí, hacer negocios, e incluso manejar una dinámica por allá.
Reconocemos que Nueva York tiene una cierta imagen y que no podríamos recrear muchas locaciones y que podría no funcionar, pero podíamos replicar algunas cosas de Cuba en distintas locaciones de Manhattan”, comentó Jon Bokenkamp, uno de los productores del programa.
Cuba nos parece un lugar exótico, fresco. Los dos primeros episodios los grabamos en agosto, que logra que Nueva York se vea verde, nos permite jugar un poco, y mostrar algo nuevo, y logramos que se sintiera como si hubiéramos estado ahí”, añadió Bokenkamp.
Y excéntrico ha sido no sólo realizar esa maniobra, sino los personajes que James Spader ha realizado a lo largo de su carrera.
Es reconocido por interpretar personajes con particulares toques extravagantes y dramáticos en películas como Pretty in Pink, Sex, Lies, and Videotape, Crash, Stargate o Secretary y en la televisión como el abogado Alan Shore en The Practice y Boston Legal.
“Un personaje no puede ser lo suficientemente extraño para mí, todos son tan raros que lo peor que hicieron, o lo más excéntrico, no lo vas a ver nunca, ése es mi trato con el espectador.
Se sabe que ellos no están viendo lo más extremo del personaje, que es su imaginación la que tiene que concebir otros escenarios, y eso es lo que, tanto a ese espectador como a mí, nos mantienen curiosos. Me atrae todo aquello que no se ve”, dijo en un restaurante enfrente del Rockefeller Center.
Y en The Blacklist Raymond Reddington no es la excepción. Quizá el actor se ha mimetizado con estos personajes, ya que al asistir a su encuentro con diversos medios de comunicación internacionales, su sombrero y su manera un tanto cínica de mirar y actuar, se pueden observar claramente.
“Recuerdo que cuando era chico sólo me gustaban las películas de James Cagney y de Humphrey Bogart, y posteriormente me iba a gustar explorar la dicotomía en las personalidades, las idiosincrasias, las excentricidades porque siempre encuentro algo con lo que me puedo vincular; si el personaje se mueve en un amplio espectro mejor aún, porque como actor tengo más posibilidades.
Cuando comencé con el proyecto, recuerdo que el piloto era muy seco y por eso vi una posibilidad para involucrarme, para hacer humor, para ser irreverente, para divertirme en medio de la intensidad de la acción. Me gusta mucho interpretar a Red de ese modo porque como espectador busco exactamente lo mismo: sostener la atención, no encasillarme en un género, buscar el equilibrio”, sostuvo.
El actor, que debutó en 1981 con la cinta Endless Love, señala que su paso por la televisión de momento, no es transitorio. Spader se involucró con The Blacklist desde 2013 y desde ese entonces no ha querido alejarse de Reddington.
The Blacklist era el programa correcto para mí porque la construcción permitía que fuera en diferentes direcciones, es una serie que evoluciona y que se va para cualquier lado; Red evolucionó en su trato con Elizabeth y con las personas cercanas a él y si el programa continúa sorprendiendo en esta era donde hay tantas ofertas en televisión, entonces yo voy a seguir, siempre y cuando se mueva con la misma fluidez que en la actualidad”, indicó.
Todo comenzó con la idea de volver a Nueva York. El simple deseo de vivir en la Gran Manzana, regresó a James Spader en 2009 a Broadway donde dio vida a Jack Lawson en la obra Race. Ahora es que el actor permanece en Manhattan trabajando en The Blacklist.
Creo que los personajes malos atraen más porque el riesgo es mayor, la gente quiere salir de su vida cotidiana para meterse en algo que no les resulte familiar, a la gente le interesa transportarse o simplemente esos hombres les parecen divertidos”, dijo.
hch