Amaia Montero atesora su pasado

La exvocalista de La Oreja de Van Gogh afirma que no hay razón para no cantar temas de su exgrupo

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CIUDAD DE MÉXICO

Amaia Montero tiene todo para presumir su carrera como solista: tres discos, sencillos que ocupan los primeros lugares de popularidad en España y Latinoamérica, amigos como los cantantes Álex Ubago, Aleks Syntek y Miguel Bosé, y pese a tener tanto empuje en solitario, aún le gusta recordar los viejos tiempos junto a su exgrupo, La Oreja de Van Gogh.

“Sé perfectamente que mis shows pueden transcurrir con mis propias canciones, lo que pasa es que hay unos cuantos temas que hice con el grupo que forman parte de mi vida y mi carrera. Son 20 años los que han pasado y me encanta cantarlos, porque a la gente le gusta.

Mis conciertos son una celebración y no hay por qué dejar de lado partes que han representado momentos muy importantes en mi vida. No hay una cuestión personal, sino que me pregunto: ¿Y por qué no tocarlos?”, explicó vía telefónica desde su España natal.

La ibérica se mostró de muy buen humor pese a que su ciudad estaba “ardiendo en calor”, según dijo durante la charla. Ella triunfó junto a La Oreja de Van Gogh de 1996 hasta 2007, cuando decidió tomar su propio camino.

Desde entonces en sus shows es común que suenen canciones como Deseos de cosas imposibles, Rosas y La playa, entre otras, y en la Ciudad de México no será la excepción, pues confesó que sacará algunos de esos temas para su regreso a El Plaza Condesa, el 21 de julio.

Un show en el que también aprovechará para presentar su tercer álbum como solista, Si Dios quiere yo también, editado hace un par de años.

“Ahora, para este disco, quería darle un sonido británico, que también me gusta mucho, es muy elegante. Se hizo en directo, con la banda y se creó una energía en él. Fue un proceso muy importante porque el alma inglesa viste muy bien las canciones.

El amor es una fuente de inspiración muy importante y, obviamente, me han roto el corazón varias veces... y alguno habré roto yo —se ríe—. La música resulta ser la catarsis del sentimiento que se imprime en una canción; aparte de la letra, la música pura que la acompaña me ha salvado muchas veces y es muy bonito la verdad”, compartió.

Amalia Montero (2008) y Amalia Montero 2 (2011) son sus primeros discos en los cuales tuvo que enfrentar el ser solista y la muerte de su padre.

Si les digo la verdad, sigo en proceso de afianzar mi carrera en solitario y cada vez más segura. Es una experiencia ruda, es volver a empezar de verdad, con la responsabilidad que supone. Aún tengo muchas cosas que aprender, por lo cual, la seguridad plena no la tengo y todos estos años, los tres discos y lo que he vivido ha forjado una situación de sentirme sólida”, finalizó.

hch

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