Tragedia en el rock, a 55 años del 'día que la música murió'

Un accidente aéreo acabó, el 3 de febrero de 1959, con la vida de Ritchie Valens, Buddy Holly y J.P. Richardson

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CIUDAD DE MÉXICO, 3 de febrero.- El destino quiso que el rock sufriera. La tragedia, al parecer como requisito para la instauración de leyendas, apareció en el mundo del rock que pronto se quedó sin algunos de los pioneros que enriquecían el género.

Era la época del cabello envaselinado, de la guitarra como acompañante y de la música que a muchos escandalizaba. En ese tiempo había nombres que despuntaban, que con sus constantes presentaciones y con el eco que tenían entre la juventud de aquel entonces, se hacían de un espacio en la memoria.

Figuraban entre los actores emergentes nombres como Buddy Holly, el más aventajado del grupo, y otros como Ritchie Valens y J. P. The Big Bopper Richardson. La tercia de artistas compartieron, además del escenario de manera fugaz, la desgracia de fallecer en el mismo accidente aéreo el 3 de febrero de 1959. 

Aquel suceso, al que ahora se le conoce ahora como el Día que la música muriódotó de buena parte del carácter trágico que el rock reclama a sus leyendas.

El día que la música murió, la frase que Don McLean inmortalizó en el tema American Pie con el que rendía homenaje a los fallecidos, cumple 55 años de sucedido, pero el legado de los rockeros muertos ha sobrevivido el paso del tiempo.

Cuestión de suerte

La suerte, como en gran parte de las desgracias actuales, tuvo su importancia en el desarrollo de los acontecimientos.

Buddy Holly, que había alcanzado notoriedad con temas como That’ll Be the Day, Peggy Sue y Oh Boy!, entre otros, había reclutado a Valens y a The Big Bopper para que lo acompañaran en la gira The Winter Dance Party. Lo había hecho luego de la ruptura que tuvo con The Cricketssu anterior banda, y mientras buscaba el modo de volver a los primeros planos en las listas de popularidad.

Valens, que había despuntado con la versión rockanrolera de La Bamba y con la balada Donna, sabía que aquella era una oportunidad que lo podía catapultar a lo más alto de la fama, el mismo pensamiento que debió cruzar la mente de Richardson que se aferraba al éxito del tema Chantilly Lace.

Así pues, con Holly a la cabeza los músicos emprendieron la gira por 24 ciudades de Estados Unidos. En el tour figuraban otros nombres como Dion and The Belmonts y Frankie Sardo, músicos que compartieron las penurias que les dejaba el viaje que, desde un principio, parecía condenado a la tragedia o al fracaso.

Con una pobre logística, los promotores no previeron las inclemencias meteorológicas que habrían de enfrentar ni las grandes distancias que debían cubrir en el norte estadunidense. El invierno pronto cobró factura a los artistas que comenzaron a enfermar por los fríos ambientes a los que se enfrentaban y por la calefacción descompuesta del autobús que los transportaba de una a otra ciudad. Aún así lograron llegar a Clear Lake, Iowa, para tocar la noche del 2 de febrero de 1959.

Hastiado por los contratiempos Holly decidió que tras aquel concierto viajaran en una avioneta hacia Moorhead, en Minnesota. Querían llegar pronto para descansar antes de su siguiente concierto.

The Dwyer Flying Service fue la compañía elegida para el servicio aéreo. La aeronave, Beechcraft Bonanza 35 con matrícula N3794N, era piloteada por Roger Peterson, novato que apenas contaba con 21 años de edad.

En el avión podían volar tres pasajeros y el piloto así que los músicos decidieron que Holly volara –el más importante de la gira–; Valens, que sufría miedo a volar, ganó en un volado su sitio y Richardson logró que el baterista Waylon Jennings le cediera su espacio.

Cuando Holly supo de los arreglos deseó a Jenning que su autobús se congelara mientras el baterista reviró con el deseo de que el avión se desplomara. Su deseo se cumplió.

De acuerdo con reportes de la Junta de Aeronautica Civil el accidente se debió a la poca experiencia del piloto. El mal clima, aunado a una noche sin estrellas, impidió al joven tripulante referencia visual que le ayudara a llegar a su destino por lo que sin saberlo el ala derecha del avión pegó con el suelo ocasionando un choque que, se calcula, se dio a 270 kilómetros por hora.

Nadie supo qué había pasado hasta la mañana siguiente cuando el aeropuerto de Frago, en Dakota del Norte, no reportó la llegada de la aeronave. Las autoridades comenzaron la búsqueda que pronto los condujo a los restos del avión, No había sobrevivientes. El rock murió un poco aquel día.

El mal clima y la poca experiencia del piloto provocaron el accidente aéreo donde murieron los músicos.

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