REMESAS HACIA EL AÑO 2030: IMPULSAN LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA

El dinero enviado desde el exterior no sólo sostiene a millones de hogares, también activa la digitalización de los servicios financieros y abre nuevas oportunidades para la inclusión económica en México.

Jorge Alfaro, Abraham Vázquez Piceno y Rodrigo Pacheco
Jorge Alfaro, Abraham Vázquez Piceno y Rodrigo Pacheco

Las remesas se han consolidado como uno de los pilares económicos y sociales más importantes para México. Cada año, millones de familias reciben recursos enviados por familiares que trabajan en el extranjero, una fuente de ingresos que ha demostrado resiliencia incluso en momentos de crisis y que hoy se perfila como un motor para acelerar la inclusión y digitalización financiera.

Durante el E-binar “Remesas hacia el 2030”, presentado por Mastercard, especialistas del sector financiero coincidieron en que el papel de éstas ha evolucionado más allá de la simple transferencia de dinero.

Actualmente representan una herramienta que ayudaría a incorporar a más personas al sistema financiero formal, ampliar el acceso a servicios digitales y fortalecer la economía de comunidades tradicionalmente alejadas de los grandes centros urbanos.

De acuerdo con cifras destacadas durante el encuentro, México recibió alrededor de 64 mil 746 millones de dólares por esta actividad, lo que lo coloca como el segundo mayor receptor de estos recursos a nivel mundial, sólo por detrás de India. Se estima que cerca de 10 millones de familias mexicanas dependen, en distinta medida, de estos ingresos para cubrir necesidades básicas, educación, salud y vivienda.

La relevancia de este flujo económico quedó demostrada durante la pandemia. A pesar de la incertidumbre global y la desaceleración económica registrada en diversos países, las remesas mantuvieron una tendencia de crecimiento, impulsadas por la solidaridad de los mexicanos que residen en el exterior y que continuaron apoyando a sus familias en el país.

Hoy, el acceso a herramientas financieras es más accesible entre la población.
Hoy, el acceso a herramientas financieras es más accesible entre la población.

Un motor para el desarrollo local

En el encuentro, moderado por Rodrigo Pacheco, se analizó que las remesas tienen un impacto directo en el bienestar de millones de hogares y generan efectos positivos en las economías regionales. Parte importante de estos recursos se destina a la construcción y mejora de viviendas, particularmente en comunidades alejadas de los grandes centros urbanos, donde representan una fuente de inversión familiar y desarrollo local.

Jorge Alfaro, vicepresidente senior de Instituciones Financieras para Mastercard México, señaló que la transformación digital abre una oportunidad para optimizar el ciclo de vida del dinero y ampliar los beneficios asociados a estos recursos.

En ese sentido, explicó que la compañía impulsa iniciativas orientadas a digitalizar pagos y facilitar que los recursos enviados desde el extranjero puedan utilizarse de manera más eficiente dentro del ecosistema financiero digital, reduciendo fricciones y ampliando las opciones para los usuarios.

La evolución tecnológica también ha transformado la forma en que se reciben las remesas. Si bien durante décadas el dinero llegaba principalmente en efectivo, actualmente más del 95% de las transferencias se realizan por medios digitales. Esto confirma que ha mejorado la confianza en las instituciones bancarias.

El reto de ampliar el ecosistema 

Jorge Alfaro, así como Abraham Vázquez Piceno, director de Servicios Financieros de FINABIEN, coincidieron en que el siguiente paso para consolidar la transformación digital de las remesas consiste en mantener los recursos dentro del ecosistema digital para que ayuden a los usuarios a generar oportunidades de desarrollo. Por el lado del uso local,   incrementar la aceptación de pagos electrónicos en comercios continúa siendo una oportunidad de desarrollo del ecosistema.

Para continuar avanzando, los expertos consideraron indispensable la colaboración entre bancos, empresas de tecnología financiera y autoridades regulatorias, a fin de generar condiciones que impulsen la innovación sin comprometer la seguridad de las operaciones.

Asimismo, destacaron los esfuerzos que se realizan en coordinación con el Banco de México para fomentar el uso de servicios de banca digital y ampliar el acceso a herramientas financieras entre sectores históricamente excluidos del sistema bancario.

En este sentido, los beneficios asociados a las tarjetas bancarias y otros instrumentos digitales se han convertido en incentivos relevantes para promover su uso cotidiano y reducir la dependencia del efectivo.

Inclusión financiera, una tarea compartida

Abraham Vázquez Piceno subrayó que la inclusión financiera requiere de la coordinación de diversos actores y que la expansión de la infraestructura digital será determinante para acelerar la adopción de servicios modernos.

Añadió que los teléfonos inteligentes tienen el potencial de convertirse en verdaderas terminales de punto de venta, lo que permitirá acercar servicios financieros a un mayor número de personas. No obstante, advirtió que esta transición dependerá también del fortalecimiento de las redes de telecomunicaciones y de la conectividad en todo el territorio nacional.

Con un volumen continuo de recursos, la digitalización de las transferencias y el impulso de nuevas tecnologías, las remesas no sólo continúan siendo un respaldo para millones de hogares mexicanos, también se perfilan como una herramienta estratégica para construir un sistema financiero más inclusivo, eficiente y conectado con las necesidades de la población.

Temas: