México se consolida como centro estratégico para ensamblar servidores de IA
Las exportaciones de infraestructura tecnológica y servidores alcanzaron 82,900 millones de dólares durante el primer semestre de 2026. La cercanía con Estados Unidos y la integración con proveedores asiáticos impulsan el crecimiento, pero México todavía enfrenta el reto de elevar el contenido tecnológico nacional.

México ha avanzado de manera silenciosa hasta convertirse en uno de los principales centros de manufactura de servidores utilizados en centros de datos y sistemas de inteligencia artificial.
La expansión responde a la creciente demanda de capacidad de procesamiento, almacenamiento y servicios de nube. También refleja la relocalización de cadenas productivas hacia territorios cercanos a Estados Unidos, el mayor mercado de centros de datos del mundo.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones mexicanas de infraestructura tecnológica y servidores alcanzaron un valor de 82,900 millones de dólares, de acuerdo con información de S&P Global Market Intelligence.
El crecimiento se ha producido a una velocidad poco común para una industria manufacturera. En los 12 meses terminados el 30 de junio de 2026, las exportaciones del sector aumentaron 172.1% anual, después de haber registrado una expansión de 210.8% durante 2025.
Estas cifras colocan al sector informático entre las principales actividades exportadoras de México y lo acercan al peso económico de la industria automotriz y de autopartes.

Estados Unidos concentra la demanda
El principal destino de los equipos ensamblados en México es Estados Unidos. Aproximadamente 93.9% de los servidores exportados desde el país se dirige a ese mercado, donde son utilizados para ampliar la infraestructura de centros de datos, plataformas digitales y servicios de inteligencia artificial.
La concentración obedece tanto a la cercanía geográfica como a la integración productiva desarrollada bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Los equipos pueden ensamblarse en territorio mexicano y trasladarse al mercado estadounidense con menores tiempos y costos logísticos que desde Asia.
Datos de UN Comtrade muestran que Taiwán y México concentraron 87.8% del valor importado por Estados Unidos en unidades de procesamiento durante el primer trimestre de 2026.
Taiwán encabezó la clasificación con 33,696 millones de dólares, equivalentes a 50.6% del total. México ocupó la segunda posición con 24,799 millones y una participación de 37.2%.
Tailandia apareció en tercer lugar, con 8.7%; Hungría, en cuarto, con 1.0%, y Vietnam, en quinto, con 0.7%.
La clasificación comercial HS 847150 utilizada para calcular estos valores incluye unidades de procesamiento empleadas en servidores y otros sistemas informáticos, por lo que no identifica exclusivamente equipos destinados a inteligencia artificial.

La infraestructura física detrás de la IA
Aunque la inteligencia artificial suele asociarse con algoritmos y programas, su operación depende de una infraestructura física especializada.
Los servidores utilizados para entrenar y ejecutar modelos incorporan procesadores centrales, unidades de procesamiento gráfico, memoria, almacenamiento, tarjetas electrónicas, sistemas de alimentación y mecanismos de enfriamiento.
Las GPU aceleran los cálculos requeridos por los modelos de inteligencia artificial, mientras las CPU coordinan las operaciones generales. La memoria mantiene disponibles los datos que están siendo procesados y los sistemas de almacenamiento conservan modelos y grandes conjuntos de información.
El consumo energético y la producción de calor también obligan a incorporar fuentes de alimentación y equipos de enfriamiento capaces de mantener una operación continua.
Una vez ensamblados, los servidores son instalados en racks que trabajan conjuntamente dentro de los centros de datos.
Una cadena que conecta Asia, México y Estados Unidos
La manufactura de servidores en México forma parte de una cadena productiva internacional.
Buena parte de los procesadores, memorias, tarjetas y componentes especializados procede de Asia. En México se realizan la integración de piezas, el ensamble de servidores, el montaje de racks, la configuración de sistemas y las pruebas de funcionamiento.
Finalmente, los equipos son preparados para su exportación, principalmente hacia centros de datos estadounidenses.
Las plantas de fabricantes globales como Wistron, Flex e Inventec participan en esta red de manufactura avanzada. Al mismo tiempo, el crecimiento del sector ha elevado las importaciones mexicanas de componentes asiáticos, particularmente desde Taiwán.
México funciona así como un nodo intermedio entre la fabricación asiática de componentes y la demanda estadounidense de infraestructura digital.

El desafío del contenido nacional
La expansión exportadora no significa que la mayor parte del valor tecnológico de los servidores se origine en México.
Investigadores del Atlantic Council
visitaron una planta productora de servidores de IA cuya cadena reunía más de 2,000 proveedores. Al preguntar cuántos de los proveedores de componentes eran mexicanos, los responsables indicaron que ninguno.
La participación nacional se concentraba principalmente en empaque, transporte y servicios.
El organismo advierte que el contenido nacional del sector continúa siendo reducido porque buena parte de los componentes de mayor valor, como procesadores, memorias y tarjetas electrónicas, procede del extranjero.
El ensamble avanzado ya genera inversiones, empleos y capacidad industrial. Sin embargo, el siguiente salto consiste en desarrollar proveedores mexicanos de componentes electrónicos, semiconductores, sistemas de alimentación y enfriamiento, firmware, software, diseño e ingeniería.

La revisión del T-MEC abre una oportunidad para fortalecer esta cadena productiva y aumentar la participación de empresas mexicanas. Las reglas actuales permiten que los servidores ensamblados en México reciban beneficios comerciales aun cuando la mayoría de sus componentes provenga de otras regiones.
México ya ocupa una posición estratégica en la manufactura mundial de infraestructura tecnológica. El reto será aprovechar el crecimiento de la inteligencia artificial para avanzar del ensamble hacia actividades de mayor valor agregado.
También será necesario ampliar la infraestructura eléctrica y la conectividad. La expansión de los centros de datos y de los sistemas de inteligencia artificial elevará significativamente la demanda energética mundial hacia 2030.
El país tiene frente a sí la oportunidad de consolidarse como una plataforma tecnológica regional. Su éxito dependerá no solamente de cuántos servidores ensamble y exporte, sino de cuánto conocimiento, ingeniería y contenido nacional logre incorporar.
