Morena 2027: por qué sus candidatos a gobernador salen del Senado y no de las alcaldías

Gustavo Rivera
Cinco elementos
El estatuto de Morena pide buscar la unidad y el consenso para elegir candidaturas. En la práctica, el consenso se usó una vez. De las 17 coordinaciones estatales rumbo a 2027, sólo San Luis Potosí se resolvió por acuerdo. Nayarit fue la otra excepción: Héctor Santana ganó la encuesta y la coordinación fue para Jasmine Bugarín, senadora del Partido Verde, por paridad y por la alianza. Las otras 15 salieron de la medición.
Ariadna Montiel merece el reconocimiento. Cerró las 17 definiciones en poco más de un mes, publicó los resultados el 29 de septiembre y los contrastó con siete casas encuestadoras. Hasta hace unas semanas, el partido entregaba constancias sin cifras. Ahora entrega cifras. Ninguna otra fuerza política ha hecho algo parecido.
Las cifras cuentan una historia más interesante que los nombres. De las 81 postulaciones de Morena a gubernaturas entre 2015 y 2027, sólo dos recayeron en quien gobernaba la capital del estado: Cuauhtémoc Blanco en 2018 y Marina del Pilar Ávila en 2021. Este año, dos alcaldesas de capital compitieron y perdieron. El perfil dominante es otro: una de cada tres candidaturas fue para un legislador en funciones, y nueve de los 17 coordinadores actuales son senadores. La cantera cambia con cada ciclo: en 2021 fueron los delegados de Bienestar; en 2024, el gabinete federal; en 2027, el Senado.
La explicación está en la aritmética de las encuestas. Gobernar una ciudad cuesta. El alcalde responde por el bache, la basura, el agua y la patrulla que no llegó. La ciencia política lo llama el costo de gobernar: quien administra acumula agravios. El senador vota leyes que casi nadie lee y recorre el estado sin cargar con ninguna obra. Le falta conocimiento, pero el conocimiento se gana en una campaña. El desgaste se queda.
El método premia esa diferencia. Según los resultados publicados, la ponderación da más puntos a la opinión positiva, la intención de voto y la honestidad que al simple reconocimiento. En Baja California Sur, Manuel Cota era el tercero más conocido y ganó; el más conocido sumó un cuarto de punto. Los alcaldes que sobreviven a ese filtro gobiernan la ciudad más grande del estado y llegan con una reelección ganada, como Cruz Pérez Cuéllar en Ciudad Juárez.
La parte incómoda está en esa misma ponderación. Quien queda primero en un atributo se lleva todos los puntos, aunque gane por décimas. En Chihuahua, 0.17 puntos de diferencia en opinión positiva valieron dos puntos completos. Un método que convierte un empate estadístico en victoria absoluta tendrá que afinar sus reglas antes del siguiente ciclo.
Lo que sigue pondrá a prueba la misma lógica. Del 1 al 4 de octubre, el partido abrió el registro para las 300 diputaciones federales: una primera encuesta dejará seis aspirantes por distrito, una segunda definirá al coordinador y los resultados llegarán antes del 31 de diciembre. Hasta 150 diputados podrán buscar la reelección, y ahí el desgaste pesa poco, porque un legislador federal rara vez carga con las quejas de su distrito. En las alcaldías será distinto. En Veracruz, Morena y sus aliados pasaron de 103 municipios en 2021 a 84 en 2025. En Hidalgo, ocho de cada diez municipios cambiaron de partido en 2024. Si la encuesta castiga a quien gobierna, los alcaldes de Morena que quieran repetir competirán contra su propia gestión.
El partido guinda descubrió que su mejor cantera de gobernadores está donde no se gobierna. Ésa es su fortaleza electoral. También es su pregunta pendiente: un partido que gobierna en casi todo el país tendrá que demostrar que gobernar no lo condena.