Actualmente enfrentamos un fenómeno económico que vale mucho la pena comparar, siempre guardando las respectivas proporciones y situaciones financieras particulares entre México y EU. En este momento, nuestro socio comercial más importante, EU, vive un fenómeno boyante respecto de los máximos históricos alcanzados recientemente en el ingreso familiar y los mínimos de pobreza oficial. Mientras, de este lado de la frontera nos encontramos con una moneda con un importante poder frente al dólar estadunidense.
El análisis, me parece, debe partir del aumento en el ingreso mediano, que no promedio, de las familias estadunidenses, señalado por distintos sitios —consideremos para este artículo a Census—, el cual asciende a 87 mil 460 dólares anuales en 2025, con un incremento nominal de 2.6% en comparación con el año previo, es decir, más de 2 mil 250 dólares. Durante este periodo se presentan cifras que deben llamar la atención; este crecimiento se reflejó de manera distinta entre los diversos grupos raciales —enfatizo que así lo plantea el propio Census—: las familias de origen blanco incrementaron su ingreso 3.0%, 2.9% las blancas no hispanas y 4.8% las de origen afroamericano; en las asiáticas e hispanas no hubo un cambio significativo.
Sólo a manera de comparación relativa, la ENIGH 2024, que en sus cifras considera el promedio de un hogar en México, a diferencia de Census, que lo calcula sobre el ingreso mediano, es de 27 mil 307 pesos mensuales, algo así como 327 mil 684 al año y, en dólares, 19 mil 275 anuales. Ahora bien, respecto de la pobreza, según mediciones oficiales, EU alcanzó un mínimo histórico durante los últimos dos años, con una disminución de 13.1%. Cabe puntualizar cómo se realiza la medición que estamos analizando en EU. El reporte presentado en Census considera la medida complementaria de pobreza (SPM); esta cifra toma en cuenta, a diferencia de la medida tradicional en EU, “otros recursos y gastos de los hogares, como impuestos, ayudas gubernamentales, vivienda y gastos médicos”. No obstante, medios informativos destacaron que el progreso no se distribuyó uniformemente, por lo que los diferentes estratos sociales no crecieron en la misma proporción.
Analicemos la fortaleza actual del peso. Existen muy diversas explicaciones y teorías para identificar las circunstancias que rodean actualmente al “superpeso”. Efectivamente, nuestra moneda traspasó la barrera de los 17 pesos por dólar para ubicarse en 16.9707 el pasado 15 de septiembre. Para Reuters, la moneda mexicana se convirtió en una de las de mejor desempeño entre los mercados emergentes. Esta fortaleza se explica, proporcionalmente, por el debilitamiento de la moneda de EU, aunado a la reducción de riesgos comerciales, el incremento en el valor de las exportaciones manufactureras, sin olvidar el diferencial que existe entre las tasas bancarias y las de otras economías. No debemos olvidar que ante un peso fuerte no todos los sectores son ganadores; para los exportadores, la disminución del valor del dólar impacta directamente en su rentabilidad, al igual que a los receptores de remesas, ya que reciben menos pesos por sus dólares. Otro sector que se ve afectado con el “superpeso” es el turístico. Cabe mencionar que, al cierre de esta columna, el dólar se ha fortalecido, al grado de rebasar los 18 pesos (29 de septiembre).
Como se puede observar, la fortaleza de una moneda no implica por sí misma que la economía también lo sea. En los hogares de EU se identifica un claro incremento en sus ingresos; en la economía mexicana se había registrado una apreciación del peso hasta hace algunos días; sin embargo, los efectos son distintos dependiendo del sector. Mientras algunos se benefician de estas circunstancias, otros enfrentan consecuencias adversas. Al final, más allá del valor nominal de una moneda, lo realmente importante es su poder adquisitivo y la manera en que éste se refleja en el bolsillo de la población.
Para terminar en esta ocasión nuestra Área común, una idea lapidaria de Arturo Pérez-Reverte, publicada recientemente en un artículo: “… la ignorancia produce pollitos de corral convencidos de ser águilas imperiales”.
