Broxel fortalece la seguridad financiera con certificaciones de clase mundial en México.

En un entorno de crecientes riesgos digitales, Broxel apuesta por certificaciones internacionales para fortalecer seguridad y confianza.

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La seguridad financiera dejó de ser un tema exclusivamente tecnológico

Cada vez que una persona realiza una transferencia, paga con una tarjeta o utiliza una aplicación financiera, existe una infraestructura tecnológica que trabaja detrás de esa operación. Aunque para el usuario esta arquitectura permanece prácticamente invisible, de su funcionamiento dependen factores tan importantes como la disponibilidad del servicio, la protección de los datos y la seguridad de cada transacción.

El reto adquiere una nueva dimensión ante el crecimiento acelerado de las operaciones digitales. De acuerdo con información citada por Broxel con base en el Cost of a Data Breach Report 2025 de IBM, una brecha de seguridad de datos representa para el sector financiero un costo promedio de 5.56 millones de dólares por incidente, uno de los niveles más elevados entre las industrias a nivel global.

En México, la escala de las operaciones digitales también muestra la magnitud del desafío. Durante 2025 se realizaron más de 6 mil millones de operaciones vía SPEI, por un monto de 6 mil billones de pesos, de acuerdo con datos citados por la compañía a partir de declaraciones del subgobernador del Banco de México durante el Fintech México Festival 2026.

En este escenario, la ciberseguridad ya no puede considerarse únicamente una función de soporte. Se ha convertido en un componente estratégico de la infraestructura financiera y, por extensión, en uno de los principales elementos para construir confianza entre instituciones, empresas y usuarios.

Cuando la seguridad se puede demostrar

Broxel ha orientado parte de su estrategia a construir una arquitectura de seguridad sustentada en certificaciones internacionales que cubren distintas dimensiones de la operación.

Entre ellas se encuentra PCI-DSS V4.0.1, uno de los principales estándares internacionales para el procesamiento seguro de datos de tarjetahabientes. A esta certificación se suman ISO/IEC 27001, relacionada con la gestión de seguridad de la información; ISO/IEC 27701, enfocada en privacidad de datos personales; e ISO 22301, relacionada con la continuidad del negocio.

El esquema se complementa con ISO 9001, enfocada en la gestión de calidad de procesos, y ISO 37001, que establece un sistema de gestión antisoborno. En conjunto, estas certificaciones buscan cubrir diferentes dimensiones de una operación financiera: desde la protección de la información y la privacidad hasta la continuidad, calidad y prácticas de integridad corporativa.

La compañía también cuenta con mecanismos orientados directamente a la relación con sus clientes y al manejo de información personal. Entre ellos se encuentra el Modelo Global CIC, desarrollado originalmente por el Instituto Mexicano de Teleservicios, así como su adhesión al Esquema de Autorregulación Vinculante en Protección de Datos Personales contemplado en la legislación mexicana.

Una infraestructura pensada para todo el ecosistema

La relevancia de este tipo de estándares aumenta cuando una plataforma financiera no atiende únicamente a consumidores finales, sino que también funciona como infraestructura para empresas y organizaciones.

En su propuesta para empresas, Broxel se presenta como una compañía mexicana de soluciones de pagos impulsadas por tecnología, con capacidades que incluyen emisión y procesamiento, cuentas y depósitos, pagos y transferencias, crédito, adquisición, inteligencia artificial y plataformas y APIs.

Esta arquitectura permite que la seguridad no se limite a proteger una aplicación o un producto específico, sino que forme parte de las capacidades sobre las que pueden construirse diferentes servicios financieros y de pago.

En el caso de sus soluciones de adquirencia, por ejemplo, Broxel señala que cuenta con una plataforma certificada bajo PCI DSS e incorpora herramientas como 3D Secure para fortalecer la prevención de fraude y el cumplimiento en operaciones de pago.

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Certificarse implica construir una cultura de cumplimiento

Obtener una certificación internacional no representa únicamente cumplir con una lista de requisitos. Supone documentar procesos, establecer controles, capacitar equipos, identificar riesgos y someter diferentes componentes de la operación a revisiones periódicas.

El propio comunicado de Broxel destaca que alcanzar este nivel de certificación requiere procesos documentados, equipos especializados y auditorías independientes; en el caso de PCI-DSS V4.0.1, implica además una revisión rigurosa de diferentes controles asociados al procesamiento seguro de información financiera.

Desde esta perspectiva, la seguridad deja de ser un elemento que se agrega después de desarrollar un producto y pasa a formar parte del diseño mismo de la infraestructura.

“En un ecosistema donde una sola brecha puede costar más de 5 millones de dólares, la inversión en certificaciones internacionales no es un gasto de cumplimiento. Es la decisión estratégica más rentable que puede tomar una institución financiera”, señaló Gustavo Gutiérrez Galindo, CEO de Broxel.

Confianza: el nuevo activo de las finanzas digitales

El crecimiento de los pagos digitales, las fintech y los servicios financieros basados en tecnología está modificando la relación entre las instituciones y sus usuarios. La velocidad y facilidad de una operación son importantes, pero no suficientes: el usuario también necesita saber que sus datos y su dinero están protegidos.

En ese contexto, las certificaciones funcionan como mecanismos para hacer verificable parte de esa confianza. Para las empresas e instituciones que construyen servicios sobre una infraestructura financiera, contar con estándares internacionales de seguridad, privacidad, continuidad y calidad puede representar una ventaja para reducir riesgos y fortalecer sus propios procesos.

La estrategia de Broxel se alinea con una tendencia más amplia del sector: convertir la seguridad y el cumplimiento en capacidades que habiliten la innovación, en lugar de considerarlos únicamente obligaciones regulatorias.

La compañía sostiene que su arquitectura de certificaciones busca proteger no solo su operación tecnológica, sino también la experiencia del cliente y el manejo de sus datos personales.

En una economía donde millones de operaciones financieras ocurren cada día sin que el usuario vea la infraestructura que las hace posibles, la seguridad se convierte en uno de los elementos más importantes para sostener la confianza.

  Y para Broxel, el mensaje es claro: en las finanzas digitales, la confianza no solo se construye; también puede demostrarse mediante procesos, controles y certificaciones.

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