Una mirada de compasión e ironía; Saramago, en su centenario
Pilar del Río, la viuda del Nobel de Literatura 1998, evoca al escritor portugués que concebía a la novela como “un lugar donde puede estar todo”

El mundo sería mejor si no fuéramos ciegos, ‘ciegos que viendo no vemos’, como decía José Saramago”, afirma sin dudar la periodista española Pilar del Río (1950), viuda del Nobel de Literatura portugués, ante la pregunta de cómo recuerda al humanista.
Pero a veces parece que queremos ser víctimas, en vez de personas empoderadas, dueñas de sus destinos”, agrega evocando al narrador, poeta y ensayista con quien compartió la vida durante 22 años y ahora se alista para conmemorar el centenario de su nacimiento, el próximo 16 de noviembre.
Para que las sociedades sean más justas y quepamos todos, para que todos tengamos la dignidad suficiente y vivir como seres humanos, hace falta insistir en la educación y en la cultura: si no es así, nos tratarán como masa, nos llevarán y traerán por donde quieran”, comenta en entrevista con Excélsior.
La presidenta de la Fundación José Saramago, con sede en Lisboa, Portugal, donde vive actualmente, detalla que habrá decenas de actividades en diversos países de Iberoamérica para celebrar la vida y la obra de Saramago (1922-2010), autor de 18 novelas, dos libros de relatos, tres poemarios, cinco diarios, seis volúmenes de crónicas, cinco de teatro y 11 de ensayo.
Destaca que la responsabilidad es uno de los principales temas que el escritor abordó en su obra. “Sus novelas cuentan historias, tienen personajes, son profundas y divertidas; pero siempre encontramos un argumento: la responsabilidad.
En Ensayo sobre la ceguera, Ensayo sobre la lucidez, Todos los nombres o en El evangelio según Jesucristo, en todos sus libros, la necesidad de la responsabilidad se impone. La necesidad de ver y de cuidar. Porque estamos dotados de capacidad de razonar y de conciencia, los dos elementos que nos distinguen de otros seres vivos, y hay que utilizar”, añade.
La traductora señala que lo que hace única la propuesta literaria de Saramago es “su estilo literario; su compasión para con sus semejantes; su ironía; su forma de ver, de vernos”.
Y aclara que nada distingue al Saramago novelista y cuentista del poeta y dramaturgo. “Es siempre el mismo, el autor no cambia, cambian los formatos. Decía que él era novelista y que la novela no es un género, es un lugar; y en ese lugar está la filosofía, la poesía, la historia, el pensamiento, el pasado y el presente. En ese lugar que es la novela puede estar todo si el novelista sabe hacerlo y lo hace”.
Del Río llama la atención sobre cómo los libros de literatura infantil de Saramago están siendo más leídos ahora. “Se están distribuyendo más, están encontrando muchos lectores y los artistas que los ilustran están recibiendo premios. Son realmente buenos”.
La obra del autor de La viuda (1947) y Alabardas (2014) se ha reeditado con nuevas portadas, diseñadas por Manuel Estrada. “Es un proyecto magnífico, ya completado, y que será exhibido en exposiciones. La primera será en Lanzarote, luego en Lisboa; y espero que puedan ir a México en un futuro. Estrada está trabajando en eso”.
La promotora adelanta que la clausura de las actividades por el centenario de Saramago será en Lanzarote, una de las Islas Canarias en donde el narrador vivió los últimos 17 años de su vida, tras el veto a una de sus obras por parte del gobierno portugués.
Habrá un recital de Teresa Salgueiro, cantando la poesía portuguesa y latinoamericana de siempre; en Lisboa, se presentará la ópera Blimunda (1989), del italiano Azio Corghi, inspirada en Memorial del convento; ante los alumnos de todos los centros escolares, leerán a Saramago; habrá iniciativas en todo el país, y la Fundación estará llena de lecturas, música y flores”, indica Del Río.
Dice que, lamentablemente, no existen más textos inéditos de Saramago, “pero siempre podremos volver a leer sus libros ya editados”.
cva
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