De Oaxaca al mundo: Suké crea un multiverso de color inspirado en el manga

La artista oaxaqueña Ángela Rocío Hernández fusiona anime, culturas asiáticas y tradiciones locales en el “sukeismo”, un universo visual que ha llevado sus murales de espacios públicos al Museo del Louvre y galerías internacionales.

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Ángela Rocío Hernández, Suké, creó un estilo propio que la ha llevado a realizar murales y pinturas en diferentes materiales. Parte de su obra se dona, sin afán de lucro, a hospitales, organizaciones e instituciones de asistencia privada.Cortesía Angélica Hernández, Suké

OAXACA, Oax.- “Soy Ángela Rocío Hernández (1987), artista plástica conocida como Suké, mi obra está influenciada por el arte de la cultura japonesa, hindú y la fuerza imprescindible de Oaxaca, una fusión divertida que dio como resultado piezas llenas de vida, movimiento, color y deseos oníricos sin límites.

“He conformado mi estilo al que he denominado sukeismo, una corriente viva que se transforma a sí misma y a su entorno”, cuenta a Excélsior la artista, conocida más por sus murales que por su persona.

Siendo pequeña fue tallerista de distintas  Casas de la Cultura del país, pasó por Baja California Sur, Nuevo León, Sonora, Veracruz, Ciudad de México y Oaxaca, debido a la itinerancia del trabajo de su papá, y a que su mamá, “la quería mantener lo más lejos posible de la televisión”.  Por esa razón, dice:

tuve un acercamiento temprano a las artes plásticas, y básicamente a la pintura”, recuerda.

En la adolescencia se acercó a la cultura manga a través de historietas; el cómic la atrapó y gracias a su arte accesible, quedó fascinada con la narración de historias que reflejan la identidad japonesa y su interacción con el mundo.

“Con ingenio, logré evadir la regla de no ver tele impuesta por mi mamá, así me acerqué al anime con Dragon Ball, Pokemón, Digimon, Ranma ½, y Caballeros del Zodiaco, entre otros, pero lo más importante fue cuando descubrí a Clamp, un grupo de mujeres artistas del manga, en el doujinshi (comics de aficionados), que funcionaba en una zona gris”, recordó.

Fue la primera vez que vi que una mujer podría vivir de esto”, comenta.

Posteriormente, a su paso por la carrera de Artes Plásticas de la Escuela de Bellas Artes, de la Universidad Autónoma Benito Juárez mantuvo su gusto por la animación japonesa aunque más inclinada por el estilo del dibujo chibi: cabezas grandes, cuerpos pequeños y aspecto infantil.

Nacimiento del personaje

“En mi época universitaria, en el salón me comunicaba con mis compañeros con dibujos en papelitos, porque no se había extendido el uso del celular. En esa comunicación surgen los primeros trazos,  de Suké”, recuerda.

La artista oaxaqueña reconoce a  Suké, como su  alter ego. A casi 15 años de su creación, el personaje se ha multiplicado hasta conformar un multiverso, como ocurre en el mundo manga. Este muñequito sí  hace lo que Ángela, no realiza en la vida cotidiana, como vestirse de colores o asolearse en la playa.

En distintos puntos de la capital de Oaxaca como hospitales, escuelas, galerías, mercados y establecimientos comerciales, destaca la  comunidad Suké en gran formato. Transmiten su gozo en las danzas tradicionales, tocan en una banda de viento, venden globos, preparan quesillo, venden esquites y nieve. También hay luchadores, médicos, y personajes que participan en una calenda. Un multiverso ligado a la identidad cultural del estado.

“También está Suké astronauta, e incluso Suké muxe, a manera de reconocimiento a la comunidad diversa de Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec, también está Suké que alude al 'Autorretrato con mono', de Frida Khalo ”, refiere.

Su obra destaca por el uso de colores vibrantes  y composiciones cargadas de simbolismo. La técnica más utilizada por la artista es el acrílico, por su secado rápido y su solubilidad en agua.

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Entre las creaciones de esta artista está Suké astronauta, Suké muxe o, Suké que alude a Autorretrato con mono, de Frida KahloCortesía Angélica Hernández, Suké

De Oaxaca para el mundo

El encanto de Suké traspasó las fronteras y llegó a Francia, al Museo del Louvre, el más  visitado del mundo, donde estuvo en una de sus salas, mientras que un cocinero oaxaqueño que vive en China, hizo posible que la comunidad Suké participara en una exposición relacionada con el Día de Muertos en aquel país.

Las piezas de la artista están en venta en galerías de España, Francia y Bélgica.

El trabajo de la pintora va de la mano con la donación de su obra, sin fines de lucro, a través de la  gestión con instituciones de asistencia privada, organizaciones de la sociedad civil y prestadores de servicios. Esta labor hace posible que Suké ilumine con sus colores hospitales, salas de terapia para pacientes oncológicos, con trastorno del espectro autista y  Down, entre otras condiciones.

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La artista oaxaqueña reconoce a Suké como su alter ego. A casi 15 años de su creación, el personaje se ha multiplicado hasta conformar un multiverso, como ocurre en el mundo manga.Cortesía Angélica Hernández, Suké

Gracias a su contribución a que infancias y adolescencias retomen los  valores que como sociedad hemos perdido, Ángela Rocío recibió el título de Comisionada Estatal de Oaxaca, otorgado por la asociación civil Iberoamericana de  Derechos Humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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