Juan Villoro vuelve al drama

El escritor mexicano estrenará dos obras de teatro este año. Una será dirigida por Mariana Jiménez y la otra por Luis de Tavira

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CIUDAD DE MÉXICO.

Juan Villoro observa, a sus 62 años, la literatura en clave teatral. Cuentista, novelista, ensayista, cronista, le interesa desde joven la dimensión dramatúrgica, cuando en 1970 dio vida a su primera obra, Crisol; y este año, comenta en entrevista, tendrá dos estrenos teatrales.

Escribí narrativa, pero no me alejé del todo del teatro, porque traduje obras y veía muchas puestas en escena. Siempre me quedó ese gusanito, hasta que hace 13 o 14 años confeccioné mi primera obra de teatro formal, Muerte parcial”, recuerda.

Ahora, el próximo julio se montará en el Museo Tamayo La guerra fría, bajo la dirección de Mariana Jiménez. “Es una pieza que se ubica en el Berlín de los años 80. Pero la verdadera guerra fría es la tensión que hay en el interior de una pareja, incruenta, no declarada, pero existente, entre dos personas que se quieren pero que se lastiman al hacerlo”.

El Premio Herralde 2004 por su novela El testigo adelanta que, entre agosto y septiembre, la UNAM estrenará su obra Cremación”, dirigida por Luis de Tavira, que forma parte del movimiento Teatro por la Dignidad que encabeza este reconocido director escénico.

Quisimos reaccionar desde el teatro a la política discriminatoria de Donald Trump, planteando temas que deberían estar siempre en la agenda, pero que cobraron actualidad con la oprobiosa política del presidente estadunidense.

Un grupo de dramaturgos y directores, entre ellos Jaime Chabaud, Antonio Zúñiga, Estela Leñero y yo, nos reunimos para escribir sobre los migrantes, la frontera, la identidad, el sentido de la pertenencia, la relación de amor-odio con Estados Unidos, el spanglish, entre otros temas”, indica.

El autor de La casa pierde está tan involucrado con este género que acaba de organizar el ciclo de conferencias Cuarteto mexicano en El Colegio Nacional (Donceles 4, Centro Histórico, CDMX), que comenzará el martes 11 de junio, a las 19:00 horas.

Dice que las charlas abordan el teatro de la voz en la obra de cuatro autores decisivos para las letras mexicanas: José Emilio Pacheco, Elena Garro, Fernando del Paso y Juan José Arreola. “Buscando maneras novedosas de redescubrirlos, pensé en la dimensión teatral que puede haber dentro de la literatura, sin que necesariamente nos refiramos a la dramaturgia”, explica.

Villoro detalla que en la primera mesa analizará la relación de Pacheco con Ramón López Velarde, auxiliado en el libro de Marco Antonio Campos. “Es un mano a mano entre dos poetas. Los dos hondamente preocupados por el destino de México, poetas cívicos que han tenido que ver con el entorno que les tocó vivir, muy lectores, ambos interesados en captar la noción de pertenencia que te da la poesía”.

El 18 de junio reflexionará sobre la doble dimensión de Garro como novelista (Los recuerdos del porvenir) y dramaturga (Un hogar sólido). “Es muy difícil que alguien que cultive la novela tenga éxito como autor dramático y ella lo logró con creces. Me interesa establecer una tensión entre su obra teatral y novelística, pero también ver las dimensiones teatrales de la novela misma”.

Respecto a Del Paso, considera que tomó una decisión estética muy interesante: dedicar el capítulo esencial de su novela Palinuro de México a ser una obra de teatro. “El héroe de la historia muere reprimido por el gobierno mexicano durante el 68 en una representación teatral. ¿Qué llevó a uno de los grandes novelistas mexicanos a esto? Analizo la teatralidad del poder y la dimensión dramática que él le da a este episodio”, agrega sobre la charla del 25 de junio.

El también periodista dedicará a Arreola su conferencia del 2 de julio, con la que cierra el ciclo. “Fue un hombre muy teatral, derrochó una oralidad extraordinaria, se convirtió en personaje de sí mismo, declamaba, fue un actor”.

Añade que “uno de los grandes momentos de la literatura mexicana, que se antoja para una película, es cuando Arreola, que tiene un plazo editorial qué cumplir, se tiende en un catre en su casa, se pone una toalla sobre la cara y empieza a recitar las fábulas extraordinarias de Bestiario a su entonces amanuense, el joven José Emilio Pacheco”.

Quien en septiembre empezará a dar clase de Literatura mexicana en la Universidad de Stanford señala que ese día presentarán el monólogo Un hombre de traje y capa y el cabello alborotado, de Alejandro Ricaño, con Mauricio Isaac y la dirección de José Manuel López Velarde.

La literatura nació como palabra dicha, como canto y oralidad. Ahora se escribe, pero conserva mucho de las virtudes de la palabra hablada, ésta sigue estando implícita en la literatura”, concluye.