Juan Coronel Rivera cierra trilogía dedicada a la estética de la piedra y la tierra
El hijo del pintor Rafael Coronel y Ruth Rivera, y nieto del muralista Diego Rivera, afirma que los tres libros están dirigidos a ciertas cuestiones de la arquitectura

La energía de la piedra y de la tierra, y la forma en que la transforman los trabajadores de la construcción para dar vida a casas indígenas o modernas, han sido el combustible para los últimos tres libros y exposiciones del poeta, curador y fotógrafo Juan Coronel Rivera.
Rituales atmósferas (2000), Ce Acatl: cuando las piedras hablaron (2005) y Mentiras. Paisajes tentativos (2023), con el que cierra esta trilogía que, admite en entrevista con
Excélsior, puede convertirse en saga, lo han llevado a la periferia de las ciudades de distintos estados del país en busca de capturar la estética de estos materiales y las metáforas que evocan con la montaña y el paisaje.
Tengo una debilidad por las rocas. Desde el 2000 vengo trabajando con las piedras, porque tienen una energía muy especial. Por algo, en todas las religiones las piedras son fundamentales, son los dioses primarios. Estos proyectos son una reverencia hacia la naturaleza”, comenta.
Si recuperamos un naturalismo contemporáneo; si nos ponemos a observar tanto los minerales como las piedras, las de río, las de mar, las de las montañas, y además somos humildes, descubriremos que toda la escultura ya está resuelta ahí, la figurativa y la abstracta. Lo único que estamos haciendo son reinterpretaciones; estamos recreando nuestra relación con la materia”, explica el investigador.
El hijo del pintor Rafael Coronel y Ruth Rivera, y nieto del muralista Diego Rivera, afirma que los tres libros mencionados están dirigidos a ciertas cuestiones de la arquitectura.
Vi que en el tema sí había una estética, una belleza y un código. Una de las cosas que me interesaron fue la contraparte de las grandes casas de arquitectos como Luis Barragán, captadas por fotógrafos reconocidos.
“Quise fotografiar la arquitectura periférica hecha sólo por el maestro de obras, que muchas veces sabe más que varios arquitectos juntos, busqué otra visión, otra mirada. En Mentiras. Paisajes tentativos muestro que en esos cerros de arena que rodean las construcciones se encuentran las montañas, las pirámides. Vi una metáfora interesante”, añade.
El también narrador y ensayista aclara que lo que más le interesa es “la otra posibilidad de la arquitectura, la que no está regulada por las mordidas, la que realmente sale del espíritu de la gente con los recursos que puede.

“Esos montículos de arena que están en la calle o en el patio de las casas son muchas veces el deseo de las construcciones; es material que la gente va adquiriendo poco a poco, cuando no hay dinero, y hasta que lo tienen completo logran su objetivo”, señala.
Hasta estas construcciones llegó el etnólogo y editor, se puso “panza para abajo para que me dé el sentido horizontal de monumentalidad”, y tomó sus fotografías con el permiso de los “maistros” albañiles.
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El crítico e historiador del arte se acerca a lo cotidiano y popular, porque considera que la fotografía es “el nuevo gran arte público. Lo que está pasando ahora con la fotografía es parecido a lo que sucedió hace un siglo con el muralismo, que estaba en la calle, con el pueblo”.
En este mismo tenor, Coronel Rivera prepara ya su próximo libro y exposición, que espera tener listo en 2025. “Trabajaré en un personaje fársico que aparece en las danzas mexicanas ancestrales, la Maringuilla. En esta tradición, desde la época precolombina, no podían participar mujeres en las representaciones. Entonces, personajes como las diosas eran hombres investidos, que no disfrazados, en mujeres.

Hay muchas referencias a esto. Prácticamente todos los fotógrafos han captado maringuillas. Pero decidí tomar el personaje como una exposición única, porque no he visto un conjunto”, indica.
Detalla que la primera imagen de una Maringuilla la tomó en Zacatecas en 1996 y la ha estado persiguiendo y capturando hasta ahora, por lo que en Semana Santa se acercó a Colima. “Ya tengo tomadas, reveladas e impresas varias fotografías, pero me daré seis meses más para visitar estados a los que no había ido”, adelanta.
cva