Federico Guzmán Rubio visita ruinas de siete utopías latinoamericanas
El escritor revisa en ‘Sí hay tal lugar’ los sueños de una sociedad perfecta en diversas épocas y el intento de hacerlos realidad

En 1539, el obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, instaló en Pátzcuaro sus hospitales-pueblo, en busca de una convivencia más amónica entre los purépechas. En 1890, Colonia Cecilia, inspirada en el anarquismo y el amor libre, subsistió cuatro años en Paraná (Brasil).
En 1965, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal motivó la coexistencia de escritores en la isla de Solentiname (Nicaragua). Y en 1982 nació la utopía neoliberal llamada Santa Fe, en la Ciudad de México.
El sueño de una sociedad perfecta ha alentado a la humanidad por siglos”, comenta en entrevista el escritor Federico Guzmán Rubio (1977), quien acaba de publicar el libro de ensayos Sí hay tal lugar (Taurus), que define como “un viaje a las ruinas de las utopías latinoamericanas”.
El egresado de Letras Hispánicas de la UNAM visitó siete lugares de América Latina, donde alguna vez intentó levantarse una utopía, y llegó a la conclusión de que, a veces, “la mejor forma de entender a una sociedad es a través de sus sueños más osados y de sus pesadillas más metódicas”.
Destaca que, para él, “las utopías son un tema fascinante porque, en el principio, es un género literario y gracias a unos locos o visionarios se llevan a la realidad. Pero ese salto del papel a la realidad no es inocente ni humilde, sino es para construir un mundo perfecto”.
Afirma que “el libro surge de la fascinación de las utopías, pero también como una reflexión literaria sobre el viaje y la crónica. El reto de encontrar un tema que exigiera un viaje diferente, en busca de las ideas muertas, pasadas, que no podemos ver”.
El doctor en Literatura Europea por la Universidad Autónoma de Madrid señala que la obsesión por la sociedad perfecta es un tema relativamente moderno, desde el siglo XVI, con la publicación de Utopía, del poeta y filósofo británico Tomás Moro.
Fue cuando al ser humano se le ocurre que puede tener el destino en sus manos, que puede construir su futuro, que es un devenir histórico, que tiene absoluto poder y libertad sobre sí mismo”, agrega.
El novelista y cuentista está convencido de que América ha sido el caldo de cultivo perfecto para las utopías. “Siempre estamos empezando de cero. Para los europeos, era un continente nuevo, donde se podía volver a fundar el mundo. Y después imaginamos nuestras propias utopías”.
Concluye que, aunque hubo muchos experimentos fallidos, “muchas de las utopías han dejado un legado positivo”.
Y confiesa que le preocupa la utopía que se está construyendo, en la que se piensa que la tecnología y la inteligencia artificial solucionarán todo.
El título será presentado el 2 de marzo en la 46 FIL del Palacio de Minería, y el 12 de marzo en la Librería Gandhi Mauricio Achar.
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