El arte desde los penales psiquiátricos en el Museo del Objeto del Objeto

La exposición Las reglas del juego reúne 100 piezas de 27 personas recluidas que han aprendido, a través de talleres, a convertir el arte en un vehículo de liberación

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El Museo del Objeto del Objeto

Marco Antonio, a quien le falta un brazo y una pierna, ha creado un universo artístico en decenas de dibujos y cuadernos, en los que recrea elementos de la naturaleza, la familia y episodios autobiográficos. También escribe sus reflexiones con tinta azul en largos pliegos de papel.

Este hombre es una de las personas inimputables (quienes no tienen la capacidad de comprender la ilegalidad de un delito) que están recluidas en el Centro Varonil de Rehabilitación Psicosocial

(Cevarepsi) y que abrazan el arte y el juego como vehículos liberadores.

“Es uno de mis personajes predilectos y que más respeto, porque es muy prolífico y entiende muy bien no sólo la naturaleza del taller, sino su propia actividad como participante. Lo apoyo y le facilito los instrumentos para que labore. Debo ayudarle a sacar la punta de los lápices. Es una labor muy particular con él. Pero sorprende la riqueza de sus símbolos”, comenta en entrevista Ricardo Caballero.

Marco Antonio es uno de los 27 creadores que participan en la exposición Las reglas del juego, que reúne unas 100 piezas de hombres y mujeres que habitan los pabellones psiquiátricos del Cevarepsi y del Centro Femenil de Readaptación Social Tepepan, que se muestra desde ayer en el Museo del Objeto del Objeto (MODO).

“Estas actividades marcan esos tenues bordes de lo que puede ser artístico y no”, afirma el curador de la muestra que ocupa todas las salas del Museo del Objeto del Objeto y que permanecerá abierta hasta el 24 de agosto.

“Normalmente, nuestras exposiciones giran en torno a nuestro acervo. Pero ésta es diferente. El MODO no es un museo de arte. Pero, en 2016, cuando conocimos el proyecto de Ricardo dentro de los penales psiquiátricos, nos pareció que valía la pena apoyar y nos sumamos como sede para darle visibilidad no sólo al arte que hacen, sino a las personas que lo están trabajando y a su situación tan vulnerable, por estar privadas de su libertad”, agrega Paulina Newman.

La directora del recinto explica que empezaron montando exposiciones pequeñas con estos materiales, que sólo ocupaban una sala y se quedaban dos semanas. “Pero vimos que el público recibía bien estas iniciativas y que lograba quitar los estigmas que existen en torno a las personas que están presas.

“El proyecto fue creciendo año con año. Ésta es la sexta exposición, pero la segunda que ocupa todas las salas del museo y que permanecerá en exhibición durante cuatro meses. La primera de gran tamaño fue Desde adentro, en 2022”, señala.

La gestora cultural detalla que las obras fueron realizadas en los últimos tres años en los talleres que se llevan a cabo cada semana dentro de las cárceles. “Casi toda la obra es bidimensional y dialoga con objetos del MODO, que resaltan las ideas de los creadores”.

Tras 20 años de impartir este tipo de talleres en las prisiones, Caballero aclara que no considera artistas a los internos. “Pero si ellos creen que lo son, entonces lo son. La categoría de arte proviene de la voluntad. Me atrapó el encuentro con muchas conductas creativas, pictóricas y dibujísticas, que claramente rayan en el arte”.

Admite que estas personas buscan a través del arte y el juego soportar la pérdida doble de su libertad, física y mental.

“Cuando uno cae en este tipo de circunstancias, existe una separación de la sociedad. Entonces, la idea de la soledad está presente; la familia se ausenta, pero generan una relación con los compañeros de internamiento. Por eso, cada quien tiene sus vetas de discusión”.

Añade que ha observado que, para los presos, el tiempo se detiene, pero también adquiere otra característica. “Nosotros sumamos meses, días o semanas. Pero ellos lo piensan en término de agotamiento, de que van a estar ahí y saldrán dentro de varios años”.

Caballero dice que, como no pueden usar solventes ni latas, los objetos del Museo del Objeto del Objeto que acompañan a las piezas “se convierte en el vínculo de algo que está roto, del instrumento original que se usa afuera y el que se puede utilizar adentro”.

Paulina Newman concluye que, además de enfrentar el doble estigma de la libertad, las mujeres presas padecen más la soledad, ya que “están más abandonadas, nadie las visita”.

Sexta exposición

  • Los directivos del MODO conocieron el proyecto de Ricardo Caballero dentro de los penales psiquiátricos en 2016. Desde entonces han montado exposiciones.